Buscando en una vieja agenda del año pasado (la prehistoria) el teléfono de un viejo amigo con el que coincidí en un viejo periódico de una vieja ciudad y del que creo recordar que me separó una vieja historia con un viejo amor, me he encontrado un par de poemas con los que quiero hundir definitivamente la calidad literaria de esta página.
A una desconocida (creo)
Erguida en tu columna,
Han hecho una cascada de oro negro
Con tus rizos en la peluquería,
Pálida, inmóvil, ¿quién dice que estás viva?
Yo, me muero.
Rocío, la poetisa erótica
Tu mirada es un verso. Está cargado.
Tan ninfa que aún conservas
El musgo verdadero entre tu pelo.
Me dices "ya nos vemos" y me atizas
Con tu épica sonrisa, justamente,
La que usaba Caronte al recoger
A un nuevo pasajero.
Hace tiempo que no buceaba en el pasado. Es bueno para entender. Ahora entiendo por qué, probablemente, no fue tan amistoso el novio de Rocío cuando nos encontramos en el Espárrago Rock. Y lo que significará que mañana encuentre ese estúpido teléfono de ese estúpido amigo con el que tuve esa estúpida historia por culpa de ese estúpido amor viejo.
Ah, ya recuerdo. Mi vida no empezó hace dos septiembres.
/////"Sigo virgen y furioso". Arthur Cravan, recién llegado a la ciudad, en una carta a un amigo/////
lunes, 14 de octubre de 2002
Ya tengo el diagnóstico. Una alucinación que amplificaba uno de mis temores, uno que no me deja dormir algunas noches. Son las veces que oigo mi corazón y me asusto pensando que va demasiado de prisa y que la voy a palmar en cuanto me duerma. Iba más deprisa de lo normal debido al cocktail politoxicómano, y la percepción alucinada era que iba a explotar. Pues vale. He tirado el resto de las setas mágicas en una papelera del aeropuerto. Aunque he traido la marihuana para mi compi Kike y las esporas que me encargó cris. Confío plenamente en que las maltrate y se le mueran. Pero vamos, que si salen las setas ya se las pueden comer los pitufos, porque lo que soy yo...
Cris se reía mucho con el relato de mi fin de semana. Bien. Sólo faltaría que me tomara en serio. Lo único que le ha cabreado es que le diera 40 euros al taxista. "Pero cristina, cariño, si yo estaba seguro de que sólo me quedaban unos minutos de vida. Quería repartir mis bienes entre la gente que había sido amable conmigo. Pensé en escribir mi testamento". "Vale, pero yo no te vuelvo a dejar pasta".
En fin, por fin en mi cuarto, frente a los espejos. No estoy tan mal.
"Bueno, cielo, creo que con esto me he quitado cinco años de vida, pero como serán los cinco últimos, como que me da igual".
Al próximo o a la prójima que me llame inteligente y/o interesante le doy dos tortas y una hostia.
Cris se reía mucho con el relato de mi fin de semana. Bien. Sólo faltaría que me tomara en serio. Lo único que le ha cabreado es que le diera 40 euros al taxista. "Pero cristina, cariño, si yo estaba seguro de que sólo me quedaban unos minutos de vida. Quería repartir mis bienes entre la gente que había sido amable conmigo. Pensé en escribir mi testamento". "Vale, pero yo no te vuelvo a dejar pasta".
En fin, por fin en mi cuarto, frente a los espejos. No estoy tan mal.
"Bueno, cielo, creo que con esto me he quitado cinco años de vida, pero como serán los cinco últimos, como que me da igual".
Al próximo o a la prójima que me llame inteligente y/o interesante le doy dos tortas y una hostia.
domingo, 13 de octubre de 2002
I WANT TO COME BACK TO MY BODY TOUR 2002
Quien lo hubiera dicho, yo, un ciudadano del mundo, como mi padre, que vio tanto cine que no podia ser otra cosa, queriendo volver a casa. "La patria es un lugar en donde dan paella los domingos". Supongo que algun dia nos reiremos de esto, de mi peregrinar horrorizado por las calles de Amsterdam, pasando continuamente por los mismos sitios, sin recordar siquiera en que pais estaba (y no exagero), explicandole al medico que "I take all the drugs", haciendo ante su gesto asombrado la interminable lista de todo lo que me meti, hablando con un negro que no me entendia "Help, I want to go to my house, in the red light district", hasta que le mire a la cara, seria y muy oscura, y me asuste tanto que sali corriendo, incapaz de pensar en espaniol, solo en mi ingles macarronico, bailando sin musica en un local de internet...
Algun dia. De momento, quiero volver a casa, echo tanto de menos las cosas familiares.
Mi patria esta en el cuerpo de Cristina
mi himno es su gemido, mi bandera
su desnudez de doce de la noche
a ocho de la maniana. Luego,
mi patria va al trabajo, yo me exilio
Quien lo hubiera dicho, yo, un ciudadano del mundo, como mi padre, que vio tanto cine que no podia ser otra cosa, queriendo volver a casa. "La patria es un lugar en donde dan paella los domingos". Supongo que algun dia nos reiremos de esto, de mi peregrinar horrorizado por las calles de Amsterdam, pasando continuamente por los mismos sitios, sin recordar siquiera en que pais estaba (y no exagero), explicandole al medico que "I take all the drugs", haciendo ante su gesto asombrado la interminable lista de todo lo que me meti, hablando con un negro que no me entendia "Help, I want to go to my house, in the red light district", hasta que le mire a la cara, seria y muy oscura, y me asuste tanto que sali corriendo, incapaz de pensar en espaniol, solo en mi ingles macarronico, bailando sin musica en un local de internet...
Algun dia. De momento, quiero volver a casa, echo tanto de menos las cosas familiares.
Mi patria esta en el cuerpo de Cristina
mi himno es su gemido, mi bandera
su desnudez de doce de la noche
a ocho de la maniana. Luego,
mi patria va al trabajo, yo me exilio
sábado, 12 de octubre de 2002
Dentro del I want to leave my body tour 2002 inauguro una seccion gastronomica con LA RECETA DEL DIA.
Un buen amo de casa sabe que la parte mas importante de una buena comida es la eleccion de los ingredientes. La materia prima debe ser fresca, rica, rica y con fundamento. Por eso hay que ser cuidadoso al comprar. Para esta receta necesitaremos los siguientes elementos:
-Marihuana. Se acerca uno al primer coffeshop que vea y pide "the strongest". Con toda probabilidad te daran white widow, que tumba a un elefante.
-Hongos alucinogenos. Al entrar en la smart shop te cercaran miles de tentaciones. Una vez mas pide "the strongest mushrooms". En ese caso lo mas probable es que salgas de la tienda con champiniones hawaianos.
-Algo parecido a la efedra. Extasis natural. Como en esto ya tienes algo de experiencia, puedes preguntar al dependiente si las Yellow Jacket son de verdad las mas fruertes. Que si.
-Vodka Yurinka, medio litro que te acompania desde espania camuflado en una botella de agua.
-Cerveza, que se puede obtener en los bares sobre la marcha.
-Y por ultimo el ingrediente sorpresa: las pastillas del viejo. No son de extasis. Probablemente sea de ketamina o de de yeso o de nada.
Una vez que lo tenemos todo, las cantidades para una persona son las siguientes: 3 porros de white widow, un punyadito de hongos, 2 Yellow Jacket, la mitad del vodka, 5 o 6 cervezas y quiza un par de las pastillas misteriosas.
La elaboracion esta al alcance de cualquiera. Solo hay que echarlas pa dentro, y tu cuerpo se encarga de hacer la mezcla, sacudido, no agitado.
La guinda de un buen banquete, como sabeis, es una buena sobremesa. En este caso, la haremos en las modernas instalaciones del hospital mas cercano, previo pago a un amable taxista de 20 o 40 euros, que no se, para que te lleve hasta alli bastante deprisita. Lo siguiente es una amena conversacion con el medico que es igualito que el de Urgencias (la serie de television) y con una enfermera de la Gestapo, que no se ablanda con nada. Los temas mas recurrentes en esa charla van a ser:
-Voy a explotar
-Mi corazon va demasiado rapido
-Voy a morir ("No, not today")
-No quiero morir
-help help help help
Por ultimo, tus amables contertulios te ofreceran como postre una minuscula pastillita de Valium, que no alimenta, pero que como es un regalo nos la tomamos.
Como veis, es una receta sencilla y al alcance de cualquiera. Hasta un imbecil podria prepararla. De hecho solo un imbecil podria hacerlo.
so stupid
PD: Si estais ahi, al otro lado, mandadme un mail o un comentario. Es el peor dia de mi vida.
Un buen amo de casa sabe que la parte mas importante de una buena comida es la eleccion de los ingredientes. La materia prima debe ser fresca, rica, rica y con fundamento. Por eso hay que ser cuidadoso al comprar. Para esta receta necesitaremos los siguientes elementos:
-Marihuana. Se acerca uno al primer coffeshop que vea y pide "the strongest". Con toda probabilidad te daran white widow, que tumba a un elefante.
-Hongos alucinogenos. Al entrar en la smart shop te cercaran miles de tentaciones. Una vez mas pide "the strongest mushrooms". En ese caso lo mas probable es que salgas de la tienda con champiniones hawaianos.
-Algo parecido a la efedra. Extasis natural. Como en esto ya tienes algo de experiencia, puedes preguntar al dependiente si las Yellow Jacket son de verdad las mas fruertes. Que si.
-Vodka Yurinka, medio litro que te acompania desde espania camuflado en una botella de agua.
-Cerveza, que se puede obtener en los bares sobre la marcha.
-Y por ultimo el ingrediente sorpresa: las pastillas del viejo. No son de extasis. Probablemente sea de ketamina o de de yeso o de nada.
Una vez que lo tenemos todo, las cantidades para una persona son las siguientes: 3 porros de white widow, un punyadito de hongos, 2 Yellow Jacket, la mitad del vodka, 5 o 6 cervezas y quiza un par de las pastillas misteriosas.
La elaboracion esta al alcance de cualquiera. Solo hay que echarlas pa dentro, y tu cuerpo se encarga de hacer la mezcla, sacudido, no agitado.
La guinda de un buen banquete, como sabeis, es una buena sobremesa. En este caso, la haremos en las modernas instalaciones del hospital mas cercano, previo pago a un amable taxista de 20 o 40 euros, que no se, para que te lleve hasta alli bastante deprisita. Lo siguiente es una amena conversacion con el medico que es igualito que el de Urgencias (la serie de television) y con una enfermera de la Gestapo, que no se ablanda con nada. Los temas mas recurrentes en esa charla van a ser:
-Voy a explotar
-Mi corazon va demasiado rapido
-Voy a morir ("No, not today")
-No quiero morir
-help help help help
Por ultimo, tus amables contertulios te ofreceran como postre una minuscula pastillita de Valium, que no alimenta, pero que como es un regalo nos la tomamos.
Como veis, es una receta sencilla y al alcance de cualquiera. Hasta un imbecil podria prepararla. De hecho solo un imbecil podria hacerlo.
so stupid
PD: Si estais ahi, al otro lado, mandadme un mail o un comentario. Es el peor dia de mi vida.
viernes, 11 de octubre de 2002
Mi cazadora fosforita y mi soledad paseante llamaron demasiado la atencion en el Barrio Rojo de ayer. Los camellos me marearon y todas las chicas de los escaparates casi rompen los cristales a base de dar con el anillo. Sin embbargo, en mi redaccion me han encargado que pregunte el precio de un servicio minimo aqui. "Es que a mi me da mucha verguenza preguntar en un sitio y no comprar". "Pues te jodes". Asi que me he decidido a darme un paseo nocturno y lento por aqui. He tenido la inspirada idea de camuflarme detras de un cucurucho de patatas con mahonesa que contrarrestara, con una imagen de respetabilidad, la pinta de yonki putero que, al parecer, arrastro por la orilla de los canales. Ha funcionado. Hoy nadie queria venderme nada, y me he paseado con cara de turista, deteniendome donde me parecia, ya contuviera el escaparate mercancia digna de Tiffany's o del todo a cien de debajo de mi casa.
Como suele pasarme con estas cosas, el zoo de cristal me ha dado un poco de pena, mas que despertarme otro sentimiento o instinto. En fin, cuando uno siente lastima es bien sabido que se situa por encima y eso siempre es bonito. Yo no soy como ellos. No soy un sucio. Soy recto, moral y digno. Ay, que bonito.
Y sin embargo (el momento de la cagada) me he topado de frente con Ella. Una morena increible. Perfecta. Con ropa interior azul, ojos negros, media sonrisa. La chica de mis suenios. Me miraba a los ojos. A mi. Con la calle llena de pervertidos que se apretaban frente a su escaparate. Quieto frente a ella, con la boca abierta, he considerado que bueno, que por que no, que tampoco tenia que renunciar a mis principios. Solo aplazarlos un poquito.
Y cuando ya estaba decidido, he caido en la cuenta de que era demasiado tarde. Tenia un cucurucho de patatas en la mano y un apestoso olor a mahonesa por todas partes.
Como suele pasarme con estas cosas, el zoo de cristal me ha dado un poco de pena, mas que despertarme otro sentimiento o instinto. En fin, cuando uno siente lastima es bien sabido que se situa por encima y eso siempre es bonito. Yo no soy como ellos. No soy un sucio. Soy recto, moral y digno. Ay, que bonito.
Y sin embargo (el momento de la cagada) me he topado de frente con Ella. Una morena increible. Perfecta. Con ropa interior azul, ojos negros, media sonrisa. La chica de mis suenios. Me miraba a los ojos. A mi. Con la calle llena de pervertidos que se apretaban frente a su escaparate. Quieto frente a ella, con la boca abierta, he considerado que bueno, que por que no, que tampoco tenia que renunciar a mis principios. Solo aplazarlos un poquito.
Y cuando ya estaba decidido, he caido en la cuenta de que era demasiado tarde. Tenia un cucurucho de patatas en la mano y un apestoso olor a mahonesa por todas partes.
La verdad es que me lo esperaba peor, sin habitacion, sin que nadie me entendiera, un poco triste y solo. Pero mi habitacion de 14 camas la ocupo yo solo, cuando no tengo a nadie para que me traduzca y hacer el vago me las arreglo muy bien y aqui todo el mundo esta colocado (menos yo) y en cuento ven que te pueden timar te salen donettes de extasis por todas partes. Me he comido un shoarma en el chiringuito de un tio muy amable, que creia que yo era turco (esa pinta tengo) y luego a pasear por el barrio rojo. Como iba yo solito y con una discreta cazadora amarillo canario, he estado muy solicitado desde los escaparates. Luego me he echado un amigo de Marsella que hablaba sin parar porque se habia comido unas mushrooms. Me ha cambiado el mechero, que es una cosa muy bonita que yo tambien hago cuando estoy drogado. Le he regalado el libro que me habia traido, el Alfanhui de Ferlosio, asi que estoy sin lectura. Luego se ha acercado un tartamudo y a la fuerza me queria vender de todo. Se ha acercado un viejo en bicicleta, y en la negociacion, como un memo he sacado un billete de veinte euros, me lo ha arrancado y me ha puesto cinco pastillas en la mano. Eran evidentemente aspirinas. He mordido una y sabia a Aspirina. No querian devolverme el dinero. He montado bronca, he amenazado durante tres o cuatro calles con avisar al primer policia que pasara, y el de la bici ha acelerado. Me he ido a por el otro "it's your foul" y ha salido pitando tambien. Podia haberme liado a golpes, pero yo no soy ese (por la densidad muscular, principalmente) y eso nunca sabes como acaba. Ademas, con estas cosas, siempre tengo la sensacion de que me lo merecia . No pasa nada. Solo que me quedan 200 euros para pasar este fin de semana. Y luego todo el mes.
La verdad es que ahora estoy bastante acelerado. Igual es por la movida o igual no eran aspirinas. Y si me he comido media pirula de verdad, lo malo es que ya no hay nada abierto. El hotel esta enfrente.
En cualquier caso, una vez mas, que cagada.
Llevo dos horas en Amsterdam.
La verdad es que ahora estoy bastante acelerado. Igual es por la movida o igual no eran aspirinas. Y si me he comido media pirula de verdad, lo malo es que ya no hay nada abierto. El hotel esta enfrente.
En cualquier caso, una vez mas, que cagada.
Llevo dos horas en Amsterdam.
jueves, 10 de octubre de 2002
Aceptémoslo, no tengo mucha credibilidad. Aquí me cuentan lo del sí te creo, pero no te creo. Sam y bob, por ejemplo. Me consuelo pensando que es lo mismito que les pasaba a Tom Wolfe y a los del nuevo periodismo. Su problema no era que contasen historias imposibles de creer, si no cómo las contaban. Eso es lo que he oído decir sobre mí, y no lo entendía. El caso es que uno cuenta lo que le pasa como si fuera un relato, con recursos literarios, personajes, diálogos acotados... No recuerdo qué nuevoperiodista metía en uno de sus reportajes el monólogo interior de alguien que no era él, un recurso de lo más siglo veinte y de lo más chic. Pero claro, a la gente le resultaba difícil creer que el redactor había visitado el interior de la cocorota del entrevistado. A mí no. Me sabía el truco. Desde que lo leí, empecé a preguntar a los entrevistados: "¿qué pensabas en aquél momento, cuando te dieron la medalla/ cuando abriste la empresa/ cuando estabais en aquélla reunión?". Pero la respuesta siempre era "poz no zé", a lo que yo insistía: "¿pero qué crees que pensarías en un momento como ese?", a lo que ellos replicaban "poz yo qué zé", preguntándose si toda la entrevista iba a ser así de chorra. En esta España profunda, a manera de hoyo, no se puede ser nuevoperiodista superguay, cachis.
Yo mismo dudé de que los reportajes de esos tipos no fueran en parte imaginarios, pero es que todo se puede saber porque todo se puede preguntar. Ahí está A sangre fría.
Mi diario tiene metáforas y juegos de palabras y lírica y métrica, pero lo que pasa aquí me ha pasado a mí antes y lo que dicen los personajes ha sido siempre pronunciado en voz alta por alguien real y vaga por el espacio a la espera de que los extraterrestres que hablaron con Jodie Foster lo recojan hace miles de millones de años (o algo así).
Y sin embargo no he podido evitar mentirme a mí mismo. Lo hago siempre. Ayuda.
Tenemos por ahí un par de textos sobre Noe muy chungos, en los que explico lo mala que es y lo poco que me gusta. Noe es deliciosa. A mí me gusta mucho. Pero no se quiere enrollar conmigo. Eso es lo que pasa. O eso dice. El lunes estuvimos en la fiesta de una revista de tías en pelotas. Al rato me tomé un pastillín de esos. Noe y yo nos atrajimos como un imán. Hablamos y hablamos hasta que se le acercó un tipo que la entró por el camino equivocado (machista y borde: inopinadamente funciona bien a menudo, pero, oooh, no con mi Noe, que es lista) y que luego se puso a hacer trucos de magia tan increibles como robarle el reloj. Yo también. Desaparecí. La chica de administración ya no me hacía caso. El año pasado era jefe y llevaba corbata y me sentaba en la zona VIP. Ahora no. Pero porque no quiero, porque la entrada VIP estaba en el bolsillo de atrás, la corbata en el armario y la jefatura sepultada en mi espíritu.
Pasé junto a Noe, y me agarró la mano como si fuera el último canapé de la inauguración de un festival de cine. Con desesperación. "O te quieres enrollar conmigo o que te rescate", "sssh, lo segundo". Y me quedé allí. Y llamamos a mi compi. "Estoy en el Retiro. Es que me han echado. "Pero si tienes una entrada VIP en el bolsillo". "Uy, es verdad". Y al final se iban todos y me quedaba con Noe. Y vino ese chico tan simpático de administración que me tiene un poco de manía desde que me llamó para preguntarme que por qué había metido la compra de unas zapatillas en el apartado de alimentación. "Es que las compré en un supermercado". La chulería me viene un poco de mi abuela. Un día se le acercó una señora. "Oiga, ¿su niño muerde?". ¿Por qué?". "Porque acaba de morder al mío". "Pues entonces ya ve usted que sí que muerde". Ñam, ñam, de pequeño también estaba furioso. Y qué dientazos.
Pero al final nos fuimos ella y yo. Y ya por el camino me iba diciendo que prefería un chico que le recitase poemas, pero que no me lo tomase como que... "Mira, fea, no me enrollaría contigo ni aunque me lo pidieras de rodillas". "¿De rodillas tampoco?". "No. Bueno, sí. Es que de rodillas, cualquiera". Y después de estar en el bar de su amigo y de que nos echasen por fumar aquéllo, me secuestro en su coche. Y se estiraba y se acercaba y me ponía la mano en la pierna. Y le acariciaba el pelo, y le explicaba que no es que me gustase (pasado) es que me gustará (futuro), pero que si no quería que la entrase que no se acercase tanto, que no me mantuviera allí poniéndome canciones dedicadas de Fangoria, que no se acercase a un centímetro de mi cara para señalarme un grano inexistente en su nariz, que no me cogiese de la mano y me la pasase por el grano invisible. No sé si alguien me ha dicho esas cosas alguna vez. "Escribes muy bien (pero dicho de esa forma y por quien lo dice y con ese acento zamorano), eres inteligente y eres importante y todos esperan que dés tu aprobación en las conversaciones. La parte mala es que a veces estás ausente y no hablas y contagias a todos de mal rollo". Y le digo que la admiro, que es muy segura, que está muy buena, que es del 20% de la población (aclaro: femenina y masculina) que no es gilipollas. Y se acerca a enseñarme su grano en la nariz y lo acaricio, y en lugar de besarla le pregunto dulcemente que si me va a tener secuestrado en su coche mucho tiempo. Salimos.
En el siguiente bar la vuelve a entrar otro tío durante el par de minutos que paso en el baño. Digo que le traigo suerte. Dice que eso le pasa desde los quince años. Luego, que no, que es broma. "Ya". "Es que mis amigos ya me conocen. Me gustaría que me conocieras ya". "Más divertido poco a poco ¿no?". Poco antes le había dicho "¡Quiero ser tu amigo, me apetece muchísimo!". "¡A mí también!".
Acabamos en un piano bar a eso de las siete. Todos con sus copas encima del piano, cantando éxitos de ayer y de siempre. Un santanderino tripudo me aborda en el baño para que le líe un porro. Noe sabe. Noe terminará liando cinco para él. Una rubia cincuentona se cuela en el servicio de caballeros. "No se lo digas a nadie". "Lo voy a cantar por el karaoke". Noe está hablando con Alicia, una auténtica freak que le explica, sin venir a cuento, que la gente, si no vienes a este bar a acostarte con un tío te mira mal. Y que ella no trabaja, pero tampoco es puta. Y algo sobre cuatro mulatos con una cosa así. Y todo ello con el acento más ingenuo que os podais imaginar y mientras el de Santander y yo cantamos "Capullito de alhelí". Noe se tambalea y le dice a Alicia. "Soy tu fan. Soy superfan tuya". Se hace de día. Le doy un abrazo a Noe. "Te imaginaba más fuerte, estás muy delgada". "Es que en las fantasías todo se alarga y se agranda" (Un ratito antes yo le había hecho la misma frase cuando decía que el fotógrafo M. le había parecido más bajito de lo que recordaba).
"Vente a dormir a casa, no puedes conducir así. Venga, tonta, que no te va a pasar nada". "No, si ya sé que me puedo fiar de ti". "Pues no te fíes tanto". "¿Serías capaz...?". "Pues claro". Los coches pitan. "Qué asco de ciudad, qué triste está la gente". "Si me tuviese que levantar a esta hora me dedicaría a otra cosa. Por eso siempre llego tarde". "Ya lo sé, se han reunido varias veces para hablarlo y te van a echar". Yo, pálido: "¿quién te lo ha dicho?". "Nadie me lo acabo de inventar, jaja". "¡Pero serás zorra! Anda, vamos a casa, que estás pedo". Aparcamos tapando media salida de garage y subimos. La chica de la limpieza ha juntado en mi armario la ropa sucia y la ropa limpia. Creo que Noe sólo lleva la mitad de su ropa interior. Un buen momento para decirle que se las apañe como pueda. Pero no soy tan malo, y le encuentro un pijama de cuadros en el que caben cuatro como yo. Me señala la puerta. Me cambio en el baño. Cuando vuelvo está en su lado de la cama, con la luz apagada. La enciendo. Busco algo en el armario y saco: un cepillo de dientes nuevo. Se lo regalo. Le hace mucha ilusión y va corriendo a lavarselos. Se tumba a mi lado. Hablamos de cosas. La acaricio. Me dice que le caliente los pies. Lo hago. Me dice: "ya". Y le doy una patada. Se ríe. Le digo que me dé un besito de buenas noches para que me duerma. Me abrazo a ella y le digo que si está muy incómoda que me lo diga. Instintivamente le pongo una pierna en el culillo. Cree que sí, que está incómoda y que necesito cariño. Claro, es la falta de amor la que llena los bares. Le cuento que esto era un picadero excelente y por eso lo alquilé: con la terraza para tomar unas copas, con los espejos estratégicamente colocados. "Ves, aquí y aquí". "Ya me hago una idea". Me dice: "a ver, con cuántas chicas te has acostado este año". Se lo cuento con detalles, incluído el de que me lié con Ana la Cocainómana un día que íbamos a dormir sin hacer nada, como amigos y le pedí un besito de buenas noches. Le cuento lo del sexo anal y me pregunta cómo lo hice para que no doliera. Con paciencia y cremita. Le cuento lo de los trece orgasmos y le eximo de creérselo. Cuando termino, me pregunta "oye, ¿y todo esto para qué me lo cuentas". Así que me meto en un rincón de la cama y anuncio que no saldré de allí en toda la noche. Es malvada. Dice que era una broma.
Piensa que mis historias son surrealistas. Parece que no se las traga. Y no se da cuenta de que se ha convertido en otra extraña historia, carne de blog que vosotros no creereis.
Yo mismo dudé de que los reportajes de esos tipos no fueran en parte imaginarios, pero es que todo se puede saber porque todo se puede preguntar. Ahí está A sangre fría.
Mi diario tiene metáforas y juegos de palabras y lírica y métrica, pero lo que pasa aquí me ha pasado a mí antes y lo que dicen los personajes ha sido siempre pronunciado en voz alta por alguien real y vaga por el espacio a la espera de que los extraterrestres que hablaron con Jodie Foster lo recojan hace miles de millones de años (o algo así).
Y sin embargo no he podido evitar mentirme a mí mismo. Lo hago siempre. Ayuda.
Tenemos por ahí un par de textos sobre Noe muy chungos, en los que explico lo mala que es y lo poco que me gusta. Noe es deliciosa. A mí me gusta mucho. Pero no se quiere enrollar conmigo. Eso es lo que pasa. O eso dice. El lunes estuvimos en la fiesta de una revista de tías en pelotas. Al rato me tomé un pastillín de esos. Noe y yo nos atrajimos como un imán. Hablamos y hablamos hasta que se le acercó un tipo que la entró por el camino equivocado (machista y borde: inopinadamente funciona bien a menudo, pero, oooh, no con mi Noe, que es lista) y que luego se puso a hacer trucos de magia tan increibles como robarle el reloj. Yo también. Desaparecí. La chica de administración ya no me hacía caso. El año pasado era jefe y llevaba corbata y me sentaba en la zona VIP. Ahora no. Pero porque no quiero, porque la entrada VIP estaba en el bolsillo de atrás, la corbata en el armario y la jefatura sepultada en mi espíritu.
Pasé junto a Noe, y me agarró la mano como si fuera el último canapé de la inauguración de un festival de cine. Con desesperación. "O te quieres enrollar conmigo o que te rescate", "sssh, lo segundo". Y me quedé allí. Y llamamos a mi compi. "Estoy en el Retiro. Es que me han echado. "Pero si tienes una entrada VIP en el bolsillo". "Uy, es verdad". Y al final se iban todos y me quedaba con Noe. Y vino ese chico tan simpático de administración que me tiene un poco de manía desde que me llamó para preguntarme que por qué había metido la compra de unas zapatillas en el apartado de alimentación. "Es que las compré en un supermercado". La chulería me viene un poco de mi abuela. Un día se le acercó una señora. "Oiga, ¿su niño muerde?". ¿Por qué?". "Porque acaba de morder al mío". "Pues entonces ya ve usted que sí que muerde". Ñam, ñam, de pequeño también estaba furioso. Y qué dientazos.
Pero al final nos fuimos ella y yo. Y ya por el camino me iba diciendo que prefería un chico que le recitase poemas, pero que no me lo tomase como que... "Mira, fea, no me enrollaría contigo ni aunque me lo pidieras de rodillas". "¿De rodillas tampoco?". "No. Bueno, sí. Es que de rodillas, cualquiera". Y después de estar en el bar de su amigo y de que nos echasen por fumar aquéllo, me secuestro en su coche. Y se estiraba y se acercaba y me ponía la mano en la pierna. Y le acariciaba el pelo, y le explicaba que no es que me gustase (pasado) es que me gustará (futuro), pero que si no quería que la entrase que no se acercase tanto, que no me mantuviera allí poniéndome canciones dedicadas de Fangoria, que no se acercase a un centímetro de mi cara para señalarme un grano inexistente en su nariz, que no me cogiese de la mano y me la pasase por el grano invisible. No sé si alguien me ha dicho esas cosas alguna vez. "Escribes muy bien (pero dicho de esa forma y por quien lo dice y con ese acento zamorano), eres inteligente y eres importante y todos esperan que dés tu aprobación en las conversaciones. La parte mala es que a veces estás ausente y no hablas y contagias a todos de mal rollo". Y le digo que la admiro, que es muy segura, que está muy buena, que es del 20% de la población (aclaro: femenina y masculina) que no es gilipollas. Y se acerca a enseñarme su grano en la nariz y lo acaricio, y en lugar de besarla le pregunto dulcemente que si me va a tener secuestrado en su coche mucho tiempo. Salimos.
En el siguiente bar la vuelve a entrar otro tío durante el par de minutos que paso en el baño. Digo que le traigo suerte. Dice que eso le pasa desde los quince años. Luego, que no, que es broma. "Ya". "Es que mis amigos ya me conocen. Me gustaría que me conocieras ya". "Más divertido poco a poco ¿no?". Poco antes le había dicho "¡Quiero ser tu amigo, me apetece muchísimo!". "¡A mí también!".
Acabamos en un piano bar a eso de las siete. Todos con sus copas encima del piano, cantando éxitos de ayer y de siempre. Un santanderino tripudo me aborda en el baño para que le líe un porro. Noe sabe. Noe terminará liando cinco para él. Una rubia cincuentona se cuela en el servicio de caballeros. "No se lo digas a nadie". "Lo voy a cantar por el karaoke". Noe está hablando con Alicia, una auténtica freak que le explica, sin venir a cuento, que la gente, si no vienes a este bar a acostarte con un tío te mira mal. Y que ella no trabaja, pero tampoco es puta. Y algo sobre cuatro mulatos con una cosa así. Y todo ello con el acento más ingenuo que os podais imaginar y mientras el de Santander y yo cantamos "Capullito de alhelí". Noe se tambalea y le dice a Alicia. "Soy tu fan. Soy superfan tuya". Se hace de día. Le doy un abrazo a Noe. "Te imaginaba más fuerte, estás muy delgada". "Es que en las fantasías todo se alarga y se agranda" (Un ratito antes yo le había hecho la misma frase cuando decía que el fotógrafo M. le había parecido más bajito de lo que recordaba).
"Vente a dormir a casa, no puedes conducir así. Venga, tonta, que no te va a pasar nada". "No, si ya sé que me puedo fiar de ti". "Pues no te fíes tanto". "¿Serías capaz...?". "Pues claro". Los coches pitan. "Qué asco de ciudad, qué triste está la gente". "Si me tuviese que levantar a esta hora me dedicaría a otra cosa. Por eso siempre llego tarde". "Ya lo sé, se han reunido varias veces para hablarlo y te van a echar". Yo, pálido: "¿quién te lo ha dicho?". "Nadie me lo acabo de inventar, jaja". "¡Pero serás zorra! Anda, vamos a casa, que estás pedo". Aparcamos tapando media salida de garage y subimos. La chica de la limpieza ha juntado en mi armario la ropa sucia y la ropa limpia. Creo que Noe sólo lleva la mitad de su ropa interior. Un buen momento para decirle que se las apañe como pueda. Pero no soy tan malo, y le encuentro un pijama de cuadros en el que caben cuatro como yo. Me señala la puerta. Me cambio en el baño. Cuando vuelvo está en su lado de la cama, con la luz apagada. La enciendo. Busco algo en el armario y saco: un cepillo de dientes nuevo. Se lo regalo. Le hace mucha ilusión y va corriendo a lavarselos. Se tumba a mi lado. Hablamos de cosas. La acaricio. Me dice que le caliente los pies. Lo hago. Me dice: "ya". Y le doy una patada. Se ríe. Le digo que me dé un besito de buenas noches para que me duerma. Me abrazo a ella y le digo que si está muy incómoda que me lo diga. Instintivamente le pongo una pierna en el culillo. Cree que sí, que está incómoda y que necesito cariño. Claro, es la falta de amor la que llena los bares. Le cuento que esto era un picadero excelente y por eso lo alquilé: con la terraza para tomar unas copas, con los espejos estratégicamente colocados. "Ves, aquí y aquí". "Ya me hago una idea". Me dice: "a ver, con cuántas chicas te has acostado este año". Se lo cuento con detalles, incluído el de que me lié con Ana la Cocainómana un día que íbamos a dormir sin hacer nada, como amigos y le pedí un besito de buenas noches. Le cuento lo del sexo anal y me pregunta cómo lo hice para que no doliera. Con paciencia y cremita. Le cuento lo de los trece orgasmos y le eximo de creérselo. Cuando termino, me pregunta "oye, ¿y todo esto para qué me lo cuentas". Así que me meto en un rincón de la cama y anuncio que no saldré de allí en toda la noche. Es malvada. Dice que era una broma.
Piensa que mis historias son surrealistas. Parece que no se las traga. Y no se da cuenta de que se ha convertido en otra extraña historia, carne de blog que vosotros no creereis.
viernes, 4 de octubre de 2002
TODO SOBRE BOB
bob es gracioso.
bob es un poco teatrero e imposta la voz algunas veces.
a bob le gusta el pop español de los ochenta (lo llama edad dorada), pero es ecléctico.
a bob le entra hipo cuando encuentra el pimiento de padrón cabrón, y lo arregla comiendo sal, que absorbe el picante.
bob va al baño una vez por cerveza.
bob tiene una amiga que frecuenta embajadas y otra que está desquiciada.
bob me va a odiar por desvelar sus secretos.
bob cree que si uno dice en voz alta que es el mejor se hace insoportable.
bob cree en el amor en porciones, pero no cree que el Amor vaya a salvarle. El sexo sí.
bob se quiere ir, aunque dice que ya sabe que la ciudad le seguirá.
bob juega fatal al futbolín, pero no tanto como yo.
bob cree positivo que los post adolescentes se droguen y le besen y le abracen.
bob me hace reir.
bob no termina de creerse lo que cuento en mi blog, y lo llama ficción.
bob está en el lado bueno de la ruptura: lo suyo ha sido como romperse una pierna patinando. del otro lado, te atropella un camión.
bob hubiera querido insistir educadamente en que cómo se puede ser tan mamón de llegar veinte minutos tarde a una cita como ésta.
bob cree que la incomunicación es un elemento inevitable de la cadena emisor-receptor.
a bob no le interesa demasiado hablar de blogs, porque tiene con quién hacerlo de vez en cuando.
bob me imaginaba más alto, más guapo, más inteligente y más heterosexual.
bob escucha.
bob pincha.
pincha a bob
bob es gracioso.
bob es un poco teatrero e imposta la voz algunas veces.
a bob le gusta el pop español de los ochenta (lo llama edad dorada), pero es ecléctico.
a bob le entra hipo cuando encuentra el pimiento de padrón cabrón, y lo arregla comiendo sal, que absorbe el picante.
bob va al baño una vez por cerveza.
bob tiene una amiga que frecuenta embajadas y otra que está desquiciada.
bob me va a odiar por desvelar sus secretos.
bob cree que si uno dice en voz alta que es el mejor se hace insoportable.
bob cree en el amor en porciones, pero no cree que el Amor vaya a salvarle. El sexo sí.
bob se quiere ir, aunque dice que ya sabe que la ciudad le seguirá.
bob juega fatal al futbolín, pero no tanto como yo.
bob cree positivo que los post adolescentes se droguen y le besen y le abracen.
bob me hace reir.
bob no termina de creerse lo que cuento en mi blog, y lo llama ficción.
bob está en el lado bueno de la ruptura: lo suyo ha sido como romperse una pierna patinando. del otro lado, te atropella un camión.
bob hubiera querido insistir educadamente en que cómo se puede ser tan mamón de llegar veinte minutos tarde a una cita como ésta.
bob cree que la incomunicación es un elemento inevitable de la cadena emisor-receptor.
a bob no le interesa demasiado hablar de blogs, porque tiene con quién hacerlo de vez en cuando.
bob me imaginaba más alto, más guapo, más inteligente y más heterosexual.
bob escucha.
bob pincha.
pincha a bob
jueves, 3 de octubre de 2002
Anuncios por palabras
VACACIONES
Chico divertido, moderadamente atractivo y atractivamente poco moderado, que viajará solo a Amsterdam del jueves 10 al domingo 13 de octubre busca alguien que le acoja en su casa y/o le acompañe en sus correrías y perrerías durante los tres días y, sobre todo, sus tres noches. Sólo fines serios, es decir, risas, alcoholismo, sexo, drogas y visita de puntos de interés (por favor: imprescindible acompañar las visitas de edificios altos con un ¡ooooooh!). Razón: virgenyfurioso@hotmail.com
INMOBILIARIA
Chico formal, simpáticamente desordenado y desordenadamente simpático, busca a partir de noviembre piso para compartir o uno en alquiler para él solito. En Madrid. Preferible precio bonito, compañera no muy elevada, terraza amplia y cama con jardín y barbacoa. Razón: virgenyfurioso@hotmail.com
CONTACTOS
Chico frívolo, bien dotado y dotado bien, busca compañeras de cama para una cita a ciegas cualquier tarde, cualquier noche, cualquier mañana. Con los senos como magnolias o como pasas de higo, con un cutis de durazno o de papel de lija. Con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Eso sí, si no saben volar, pierden el tiempo las que pretendan seducirme. Razón: virgenyfurioso@hotmail.com
VACACIONES
Chico divertido, moderadamente atractivo y atractivamente poco moderado, que viajará solo a Amsterdam del jueves 10 al domingo 13 de octubre busca alguien que le acoja en su casa y/o le acompañe en sus correrías y perrerías durante los tres días y, sobre todo, sus tres noches. Sólo fines serios, es decir, risas, alcoholismo, sexo, drogas y visita de puntos de interés (por favor: imprescindible acompañar las visitas de edificios altos con un ¡ooooooh!). Razón: virgenyfurioso@hotmail.com
INMOBILIARIA
Chico formal, simpáticamente desordenado y desordenadamente simpático, busca a partir de noviembre piso para compartir o uno en alquiler para él solito. En Madrid. Preferible precio bonito, compañera no muy elevada, terraza amplia y cama con jardín y barbacoa. Razón: virgenyfurioso@hotmail.com
CONTACTOS
Chico frívolo, bien dotado y dotado bien, busca compañeras de cama para una cita a ciegas cualquier tarde, cualquier noche, cualquier mañana. Con los senos como magnolias o como pasas de higo, con un cutis de durazno o de papel de lija. Con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Eso sí, si no saben volar, pierden el tiempo las que pretendan seducirme. Razón: virgenyfurioso@hotmail.com
miércoles, 2 de octubre de 2002
MEDIO DROGADOS
Ayer en la fiesta
Perdimos la cuenta.
Y en la despedida
Noté tu saliva.
Y he estado pensando
Que igual no era un sueño,
Que estaba pasando.
Y he decidido salir a buscarte,
Llamar a tu puerta
Y llevarte a la cima más fría
Para que me abraces buscando calor.
Y acabar el beso que medio drogados
Nos dimos ayer
El novio de Santi, después de diez años juntos, aún es capaz de cabrearse si habla de él como su pareja. Y mi ex se quejaba de que yo hiciera lo mismo a los cinco: ves, so tonta como siempre hay alguien con más capacidad de negación de la realidad que uno. El jueves quedamos los tres en Chueca. Santi es un tipo estupendo que se quedaba conmigo un lunes, un martes o un miércoles (o los tres días seguidos) hasta que se hacía de día por la parte de fuera de un bar de mi ciudad que no pintaba nada en mi ciudad. Había que llamar a una puerta, y el camarero nos abría a pesar de que nos conocía. Y digo “a pesar de” porque se sabía de memoria la vida y milagros de mi ex y del novio de Santi, que seguirá pegándole bastonazos en el asilo si se le ocurre calificarle como su pareja. Era una mala época. De esas en las que aprendes contabilidad. Lo que vale un amigo.
Santi tiene mucha gracia escribiendo. Recuerdo, recordamos, una noche en el periódico hasta las 3 de la mañana. Ante las miradas atónitas de todos esos redactores hasta los cojones, primero, y de los silbantes de la rotativa, después, sin poder parar de reirnos parimos un reportaje a cuatro manos “Cómo comportarse en...”. “Oye –me llamó otro compañero al día siguiente de que saliera- ¿cómo os han dejado publicar eso?” Bueno, pues por todos esos recuerdos y muchos más le he tratado de conseguir alguna colaboración por aquí y una entrevista con mi director (el único ser capaz de utilizar la palabra espeluchar para contar una historia de un vendedor de diamantes, un jeque y sus mujeres “que se pusieron a espeluchar sobre la alfombra”). Así que quedamos en Chueca y como no conseguí convencerle de que un botellón era lo más adecuado y lo más sano, le tuve que pedir 20 euritos para los pinchos. Desastre.
Justo antes de irnos a casa se me ocurrió proponer un sitio donde hubiera ligoteo y me llevaron al Hot, los muy cabrones. Me puso bastante nervioso y nunca me había pasado algo parecido. El caso es que había una mayoría de osos y gente con vaqueros y camisas de cuadros. Todos de pie, todos serios, un local lleno, porno gay en los televisores. Además, que nada más llegar me hicieron seguirles al cuarto oscuro. Una bromita inocente, jijiji, pero leches, no me pareció el lugar oportuno para convertirme en el melón de la melé.
Me decían que qué me esperaba de Chueca. Pues de Chueca me espero coger desprevenida a alguna de esas petardas más que petardas que pasean por allí en manada como si visitaran el zoológico. Dadme tiempo.
Llegué a las fiestas de mi pueblo el viernes a eso de las 2. Creo que a las 2,30 ya estaba borracho. Con la excusa de que los hago fatal, me fumé un porro con una jovencita (oh, oh, he dicho jovencita) que decía “mola” y “mazo” y “mola mazo” y que estaba buscando trabajo. Y no teníamos nada en común y a pesar de nuestra sonrisa franca y de que nos mirábamos y eso, acabamos aburriéndonos el uno del otro un poquito antes de la última calada. Esto debe de ser hacerse mayor. Por lo demás, abrazos largos, charlas etílicas con gente que no veía desde hace un año y a la que no veré hasta el próximo, y bailes frenéticos en la verbena.
En la verbena había una rubia de treintaypico, pelo corto, facciones duras, como de italiana, y un look japo-punk francamente anatópico en las fiestas de mi pueblo. Así que me acerqué para decírselo.
-Estás muy elegante.
-Lo que estoy es guapa.
-También.
-(Su amiga, que se acerca desde atrás como un velocirraptor) Tú eres hermano de ... y de ... ¿no? Es que sois iguales.
-Pues sí. Esto es como un pueblo –le digo a la rubia. Y la saco a bailar a lo loco. No sé si nuestros cuerpos están imantados o es que nos tambaleamos los dos y nos chocamos y nos pegamos y nos miramos de cerca y me la llevo detrás de la carpa y nos damos cuatro piquitos y nos damos uno con lengua y nos sonreímos y luego salimos corriendo cada uno en una dirección y no nos hablamos ni nos decimos nuestros nombres y los dos días siguientes cuando pasa junto a mí me aprieta la mano y yo la suya, pero no nos hablamos y no nos volveremos a ver y ella era distinta y yo sólo uno más, con la camisa zarrapastrosa de la peña y el pañuelo y el maldito botellín de cerveza en el bolsillo con el que me dormí para despertarme mojado y estropajoso.
Si terminase aquí el relato a lo mejor quedaba medio bien, pero bueno es que la noche siguió y fue muy larga y unas copas y unas horas después detecté que la gente que me abrazaba poco antes me aguantaba dos minutos antes de huir despavorida unos metros por delante de mis cánticos y mis rollos (que a saber sobre qué versaban, el superpoder de la memoria omnímoda no lo tengo). Y es que mis cogorzas tienen menos glamour que las de Chiquito de la Calzada.
Me desperté a eso de las cinco de la tarde en una hamaca de jardín situada entre las butacas de un cine que antes, desde el siglo XII, había sido un convento y un hospital. Al fondo, donde estuvo el altar mayor, la pantalla, y sobre mí, un techo abovedado. Sí, romántico para hacer un picado con fondo de violoines (¿eh, miguelito?), pero un poco desolador para mí, que tenía el frío en los huesos, en los huesos que me había dejado sobre la maldita tumbona, y que estaba calado por un líquido inidentificado hasta un rato después, y quería que me guillotinaran urgentemente. Dónde está mi cabeza, esta nauseabundez no es mi boca, quién es el cabrón que me ha encerrado aquí... Todas estas cosas me las planteaba, sí, pero a velocidad de una por cinco minutos, que mi mente no daba para más. Ya se me había vuelto a olvidar cómo eran las resacas de alcohol.
En cuanto me abrieron me fui directo a meter la cabeza bajo la fuente de la plaza. “Eh, soy yo, el chico el César, mirad hacia mis despojos”. Luego me dirigí a casa de la señora Patro, a dónde si no.
-Pero hijo, ¿cómo no has venido a la hora de comer? Estábamos todos, éramos dieciséis.
-...
-A que no has comido...
-...
-Anda, siéntate, que te caliento unos pocos de callos y unos filetes de choto.
-No, no, sólo un filete...
Me pone tres.
-Pero si son muy pequeños.
-No, no, sólo uno.
.Bueno, para uno solo no lo caliento.
-¿Te pico un tomatito?
Tenía diversas necesidades a las seis de la tarde de aquél día. Ninguna se acercaba remotamente a comer un tomatito.
-Fí.
¿Cómo decir que no a un vegetal preparado con tanto cariño?
-¿Y qué tal te va?, ¿sigues en el mismo sitio?
-Fí.
-Muy bien, ¿y ganas buen sueldo?
-Fí.
-Pues ten cuidado a ver si te lo va a llevar alguna.
Que el mundo se acaba,
Que el tiempo se agota,
Que lo que no hagamos ahora
No cuenta en la última hora.
Ven conmigo a la cima más fría
Y abrázame fuerte y dame calor,
Y acaba ese beso que medio drogados
Nos dimos ayer.
(de ¡¡¡¡¡¡¡¡¡Los Fresones!!!!!!!!)
Ayer en la fiesta
Perdimos la cuenta.
Y en la despedida
Noté tu saliva.
Y he estado pensando
Que igual no era un sueño,
Que estaba pasando.
Y he decidido salir a buscarte,
Llamar a tu puerta
Y llevarte a la cima más fría
Para que me abraces buscando calor.
Y acabar el beso que medio drogados
Nos dimos ayer
El novio de Santi, después de diez años juntos, aún es capaz de cabrearse si habla de él como su pareja. Y mi ex se quejaba de que yo hiciera lo mismo a los cinco: ves, so tonta como siempre hay alguien con más capacidad de negación de la realidad que uno. El jueves quedamos los tres en Chueca. Santi es un tipo estupendo que se quedaba conmigo un lunes, un martes o un miércoles (o los tres días seguidos) hasta que se hacía de día por la parte de fuera de un bar de mi ciudad que no pintaba nada en mi ciudad. Había que llamar a una puerta, y el camarero nos abría a pesar de que nos conocía. Y digo “a pesar de” porque se sabía de memoria la vida y milagros de mi ex y del novio de Santi, que seguirá pegándole bastonazos en el asilo si se le ocurre calificarle como su pareja. Era una mala época. De esas en las que aprendes contabilidad. Lo que vale un amigo.
Santi tiene mucha gracia escribiendo. Recuerdo, recordamos, una noche en el periódico hasta las 3 de la mañana. Ante las miradas atónitas de todos esos redactores hasta los cojones, primero, y de los silbantes de la rotativa, después, sin poder parar de reirnos parimos un reportaje a cuatro manos “Cómo comportarse en...”. “Oye –me llamó otro compañero al día siguiente de que saliera- ¿cómo os han dejado publicar eso?” Bueno, pues por todos esos recuerdos y muchos más le he tratado de conseguir alguna colaboración por aquí y una entrevista con mi director (el único ser capaz de utilizar la palabra espeluchar para contar una historia de un vendedor de diamantes, un jeque y sus mujeres “que se pusieron a espeluchar sobre la alfombra”). Así que quedamos en Chueca y como no conseguí convencerle de que un botellón era lo más adecuado y lo más sano, le tuve que pedir 20 euritos para los pinchos. Desastre.
Justo antes de irnos a casa se me ocurrió proponer un sitio donde hubiera ligoteo y me llevaron al Hot, los muy cabrones. Me puso bastante nervioso y nunca me había pasado algo parecido. El caso es que había una mayoría de osos y gente con vaqueros y camisas de cuadros. Todos de pie, todos serios, un local lleno, porno gay en los televisores. Además, que nada más llegar me hicieron seguirles al cuarto oscuro. Una bromita inocente, jijiji, pero leches, no me pareció el lugar oportuno para convertirme en el melón de la melé.
Me decían que qué me esperaba de Chueca. Pues de Chueca me espero coger desprevenida a alguna de esas petardas más que petardas que pasean por allí en manada como si visitaran el zoológico. Dadme tiempo.
Llegué a las fiestas de mi pueblo el viernes a eso de las 2. Creo que a las 2,30 ya estaba borracho. Con la excusa de que los hago fatal, me fumé un porro con una jovencita (oh, oh, he dicho jovencita) que decía “mola” y “mazo” y “mola mazo” y que estaba buscando trabajo. Y no teníamos nada en común y a pesar de nuestra sonrisa franca y de que nos mirábamos y eso, acabamos aburriéndonos el uno del otro un poquito antes de la última calada. Esto debe de ser hacerse mayor. Por lo demás, abrazos largos, charlas etílicas con gente que no veía desde hace un año y a la que no veré hasta el próximo, y bailes frenéticos en la verbena.
En la verbena había una rubia de treintaypico, pelo corto, facciones duras, como de italiana, y un look japo-punk francamente anatópico en las fiestas de mi pueblo. Así que me acerqué para decírselo.
-Estás muy elegante.
-Lo que estoy es guapa.
-También.
-(Su amiga, que se acerca desde atrás como un velocirraptor) Tú eres hermano de ... y de ... ¿no? Es que sois iguales.
-Pues sí. Esto es como un pueblo –le digo a la rubia. Y la saco a bailar a lo loco. No sé si nuestros cuerpos están imantados o es que nos tambaleamos los dos y nos chocamos y nos pegamos y nos miramos de cerca y me la llevo detrás de la carpa y nos damos cuatro piquitos y nos damos uno con lengua y nos sonreímos y luego salimos corriendo cada uno en una dirección y no nos hablamos ni nos decimos nuestros nombres y los dos días siguientes cuando pasa junto a mí me aprieta la mano y yo la suya, pero no nos hablamos y no nos volveremos a ver y ella era distinta y yo sólo uno más, con la camisa zarrapastrosa de la peña y el pañuelo y el maldito botellín de cerveza en el bolsillo con el que me dormí para despertarme mojado y estropajoso.
Si terminase aquí el relato a lo mejor quedaba medio bien, pero bueno es que la noche siguió y fue muy larga y unas copas y unas horas después detecté que la gente que me abrazaba poco antes me aguantaba dos minutos antes de huir despavorida unos metros por delante de mis cánticos y mis rollos (que a saber sobre qué versaban, el superpoder de la memoria omnímoda no lo tengo). Y es que mis cogorzas tienen menos glamour que las de Chiquito de la Calzada.
Me desperté a eso de las cinco de la tarde en una hamaca de jardín situada entre las butacas de un cine que antes, desde el siglo XII, había sido un convento y un hospital. Al fondo, donde estuvo el altar mayor, la pantalla, y sobre mí, un techo abovedado. Sí, romántico para hacer un picado con fondo de violoines (¿eh, miguelito?), pero un poco desolador para mí, que tenía el frío en los huesos, en los huesos que me había dejado sobre la maldita tumbona, y que estaba calado por un líquido inidentificado hasta un rato después, y quería que me guillotinaran urgentemente. Dónde está mi cabeza, esta nauseabundez no es mi boca, quién es el cabrón que me ha encerrado aquí... Todas estas cosas me las planteaba, sí, pero a velocidad de una por cinco minutos, que mi mente no daba para más. Ya se me había vuelto a olvidar cómo eran las resacas de alcohol.
En cuanto me abrieron me fui directo a meter la cabeza bajo la fuente de la plaza. “Eh, soy yo, el chico el César, mirad hacia mis despojos”. Luego me dirigí a casa de la señora Patro, a dónde si no.
-Pero hijo, ¿cómo no has venido a la hora de comer? Estábamos todos, éramos dieciséis.
-...
-A que no has comido...
-...
-Anda, siéntate, que te caliento unos pocos de callos y unos filetes de choto.
-No, no, sólo un filete...
Me pone tres.
-Pero si son muy pequeños.
-No, no, sólo uno.
.Bueno, para uno solo no lo caliento.
-¿Te pico un tomatito?
Tenía diversas necesidades a las seis de la tarde de aquél día. Ninguna se acercaba remotamente a comer un tomatito.
-Fí.
¿Cómo decir que no a un vegetal preparado con tanto cariño?
-¿Y qué tal te va?, ¿sigues en el mismo sitio?
-Fí.
-Muy bien, ¿y ganas buen sueldo?
-Fí.
-Pues ten cuidado a ver si te lo va a llevar alguna.
Que el mundo se acaba,
Que el tiempo se agota,
Que lo que no hagamos ahora
No cuenta en la última hora.
Ven conmigo a la cima más fría
Y abrázame fuerte y dame calor,
Y acaba ese beso que medio drogados
Nos dimos ayer.
(de ¡¡¡¡¡¡¡¡¡Los Fresones!!!!!!!!)
viernes, 27 de septiembre de 2002
Leyendo esta mañana el Bartleby de Vila Matas, me he acordado de que la frase que encabeza desde marzo este blog estaba mal atribuida. Creo que la confusión venía de un poema de Atxaga que habla de Cravan y Picabia. O no. No sé, no voy a enredar más, como dice Umbral en sus artículos cuando hace una cita literaria: será suya, pero no pienso levantarme a mirarlo. Y es que esto de frecuentar las citas está jodido, total, mejor no identificarlas y quedas como un rey. Al fin y al cabo lo que no es cita directa es indirecta, lo que no es tradición es plagio y el que no plagia no mama, frase esta última esquilmada a un poeta más o menos joven.
No entiendo cómo es posible que pillen a torpes como De Cuenca o Lucía Etxebarría. Más que nada será porque son unos vagos, plagiadores de un solo libro. Y encima se lo encargarán a alguien. Divina Pereza. Anda que no es fácil hacer unos textos de rechupete sacando un poco de aquí y otro poco de allá. Mira si no Las máscaras del héroe, de Juan Manuel de Preda. O lo mío. A escribir el del miércoles me ayudaron Rubén Darío, Miguel Hernández, Bernardo Atxaga, Baudelaire, Neruda y, evidentemente, Sabina. Más los que sí que cito. Exijo que se me coloque en la lista de blogs comunales y que la hormiga me haga un comentario de texto. ¡Eso! (que diría Zape).
Anoche vi Antes que anochezca (gran cagada de título sólo superado, tal vez, por el clásico porno Ensalada de verano con el pepino en la mano). Me quedo con una frase que pillé un poco fuera de contexto (llegué tarde, mi ordenador estaba juguetón y se reiniciaba solo). Decía algo así como que al principio de la revolución cubana hubo un conato de revolución sexual. Hasta que empezaron a encarcelar a los homosexuales. Lo que duelen son las oportunidades perdidas. Duele que cercenasen entre los unos y los otros (pero sobre todo entre los hunos) lo que se estaba cociendo en la II República. Pero escuece aún más cuando los que se cargan hermosas posibilidades son los mismos que debían defenderlas. Lo expliqué aquí con la última huelga general y se me entendió fatal, creo. Se están cargando el sindicalismo español, una obra de siglo y pico con sacrificios, muertos, encarcelados, sólo para obtener sus migajas. Y yo no voy a ayudarles.
Cuando estuvimos en Cuba se nos ocurrió ver un partido de pelota (beisbol). En las puertas se formaban unos jaleos tremendos, la gente intentaba colarse a empujones, a pesar de que la entrada sólo costaba un peso, seis pesetas. El fotógrafo se escurrió entre todos, el muy lagarto, pero yo, bastante más torpe, me quedé varado entre la multitud y las rejas, que me hicieron un bonito dibujo en la cara. Escojonándose desde dentro, a ese pedazo de artista no se le ocurrió otra cosa que sacar la cámara para inmortalizar mi cara aplastada y mi boca deformada pronunciando blasfemias. Entonces apareció Robocop, el típico poli cubano que odia al demonio corruptor capitalista. Resulta que por allí andaban las fuerzas de seguridad, intentando organizar ese caos, como en cualquier estadio del mundo. Y (esto ya lo sabíamos, aunque ahora ya no se nos olvida) nunca se deben sacar fotos de militares o polis, y menos en paises conflictivos. A no ser que busques jaleo, carretes confiscados o, con un poco de mala suerte, cámaras rotas.
Vale. De un lado tenemos a Robocop y del otro al fotógrafo haciéndome burla y con la cámara preparada, y a mí contra la reja, como un Garfield con ventosas, y llámandole puelco y cosas peores al capullín del de las fotos. Robocop se acerca y explica que las fuerzas del pueblo no están reprimiendo a la población, que sólo están garantizando su seguridad y que estamos tomando fotos para manipular y mentir. Cuando consigo entrar, la cámara ha sido confiscada y un sargento está soltándole algunas consignas revolucionarias al fotógrafo. En un aparte me dice que tiene la bolsa llena de carretes, y en el hotel el trabajo de toda la semana. No decimos que somos periodistas, sería peor. Además, como el viaje se organizó con prisas, como todos, sólo pedimos un visado de turistas. El marrón es considerable. Le anunció al artista que me he vuelto a dejar el pasaporte nosedonde y que me voy a mantener a una prudente distancia. "¡Pero serás gilipollas!" Nos llevan escoltados por todo el estadio para ver a un jefazo. A mí no me piden el pasaporte. Robocop me pega un empujón cada vez que me paro para dejar pasar a alguien.Le haría una crítica constructiva sobre su persona, sus modales, su bigotillo y sus putas consignas, pero me muerdo la lengua. El reportaje es sagrado y hay que intentar salvar el culo y los carretes. El fotógrafo le cuenta al oficial que no ha llegado a sacar la foto. Robocop dice textualmente que somos unos mentirosos y que él ha oído perfectamente el click de varias fotos. Lo repite unas cuantas veces. El fotógrafo les ofrece el carrete para que lo comprueben. Como el turista es sagrado, lo aceptan. Todo el mundo menos el superpoli nos da la mano con una sonrisa y nos vamos. Nos han quitado un carrete con una foto de un puerco asado, porque era cierto que mi compañero no había hecho ninguna otra. Nos han prohibido hacer fotos del estadio, pero nos subimos a la grada y, disimuladamente, click click.
A lo que voy es a que tienen a los cubanos aterrados y despistados con tanta consigna. A veces les ves que no saben qué deben decir sobre cualquier tema (¿cuál será la opinión oficial?) ¿Es posible que un pueblo tan culto, con tanto licenciado (todos los jóvenes) no proteste, no intente cambiar nada, por mucha ideología que les metan en la universidad? Es el hambre. Cuando les he oído criticar a Fidel me ha dado la impresión de que lo hacían por lo mismo que todo lo demás, para ganarse mi simpatía y sacar unos dólares.
Y lo que más duele es que había tanta energía y tantas posibilidades, tantas ideas válidas flotando cuando Fidel bajó de Sierra Maestra. Un sueño hecho pedazos, un pueblo tan hermoso doblegado, sin posibilidad de respirar, con consignas para cada uno de sus actos y sus pensamientos. Y todo ¿para qué? Unicamente para que una oligarquía mantuviera el poder. Un poder absoluto que ahora quieren que herede el hermano de Fidel.
De Pinochet duele la dictadura y toda la sangre que conllevó y las manos quebradas de Victor Jara, pero no duele que traicionase su ideal católico y capitalista desde dentro. Eso me la suda. Y además, que menudo problema. Para el relevo hay decenas de países sin dictadura militar que sólo le ponen los cuernos al capitalismo y a la iglesia (la que sea) por exigencias del guión y un ratito corto (¡Forza Italia!). En cambio Castro nos hizo perder una brillante oportunidad a todos. Y sólo por la estúpida ambición de unos pocos. Qué desperdicio.
Las utopías sólo se pueden destruir desde dentro. Ellos son los más peligrosos.
No entiendo cómo es posible que pillen a torpes como De Cuenca o Lucía Etxebarría. Más que nada será porque son unos vagos, plagiadores de un solo libro. Y encima se lo encargarán a alguien. Divina Pereza. Anda que no es fácil hacer unos textos de rechupete sacando un poco de aquí y otro poco de allá. Mira si no Las máscaras del héroe, de Juan Manuel de Preda. O lo mío. A escribir el del miércoles me ayudaron Rubén Darío, Miguel Hernández, Bernardo Atxaga, Baudelaire, Neruda y, evidentemente, Sabina. Más los que sí que cito. Exijo que se me coloque en la lista de blogs comunales y que la hormiga me haga un comentario de texto. ¡Eso! (que diría Zape).
Anoche vi Antes que anochezca (gran cagada de título sólo superado, tal vez, por el clásico porno Ensalada de verano con el pepino en la mano). Me quedo con una frase que pillé un poco fuera de contexto (llegué tarde, mi ordenador estaba juguetón y se reiniciaba solo). Decía algo así como que al principio de la revolución cubana hubo un conato de revolución sexual. Hasta que empezaron a encarcelar a los homosexuales. Lo que duelen son las oportunidades perdidas. Duele que cercenasen entre los unos y los otros (pero sobre todo entre los hunos) lo que se estaba cociendo en la II República. Pero escuece aún más cuando los que se cargan hermosas posibilidades son los mismos que debían defenderlas. Lo expliqué aquí con la última huelga general y se me entendió fatal, creo. Se están cargando el sindicalismo español, una obra de siglo y pico con sacrificios, muertos, encarcelados, sólo para obtener sus migajas. Y yo no voy a ayudarles.
Cuando estuvimos en Cuba se nos ocurrió ver un partido de pelota (beisbol). En las puertas se formaban unos jaleos tremendos, la gente intentaba colarse a empujones, a pesar de que la entrada sólo costaba un peso, seis pesetas. El fotógrafo se escurrió entre todos, el muy lagarto, pero yo, bastante más torpe, me quedé varado entre la multitud y las rejas, que me hicieron un bonito dibujo en la cara. Escojonándose desde dentro, a ese pedazo de artista no se le ocurrió otra cosa que sacar la cámara para inmortalizar mi cara aplastada y mi boca deformada pronunciando blasfemias. Entonces apareció Robocop, el típico poli cubano que odia al demonio corruptor capitalista. Resulta que por allí andaban las fuerzas de seguridad, intentando organizar ese caos, como en cualquier estadio del mundo. Y (esto ya lo sabíamos, aunque ahora ya no se nos olvida) nunca se deben sacar fotos de militares o polis, y menos en paises conflictivos. A no ser que busques jaleo, carretes confiscados o, con un poco de mala suerte, cámaras rotas.
Vale. De un lado tenemos a Robocop y del otro al fotógrafo haciéndome burla y con la cámara preparada, y a mí contra la reja, como un Garfield con ventosas, y llámandole puelco y cosas peores al capullín del de las fotos. Robocop se acerca y explica que las fuerzas del pueblo no están reprimiendo a la población, que sólo están garantizando su seguridad y que estamos tomando fotos para manipular y mentir. Cuando consigo entrar, la cámara ha sido confiscada y un sargento está soltándole algunas consignas revolucionarias al fotógrafo. En un aparte me dice que tiene la bolsa llena de carretes, y en el hotel el trabajo de toda la semana. No decimos que somos periodistas, sería peor. Además, como el viaje se organizó con prisas, como todos, sólo pedimos un visado de turistas. El marrón es considerable. Le anunció al artista que me he vuelto a dejar el pasaporte nosedonde y que me voy a mantener a una prudente distancia. "¡Pero serás gilipollas!" Nos llevan escoltados por todo el estadio para ver a un jefazo. A mí no me piden el pasaporte. Robocop me pega un empujón cada vez que me paro para dejar pasar a alguien.Le haría una crítica constructiva sobre su persona, sus modales, su bigotillo y sus putas consignas, pero me muerdo la lengua. El reportaje es sagrado y hay que intentar salvar el culo y los carretes. El fotógrafo le cuenta al oficial que no ha llegado a sacar la foto. Robocop dice textualmente que somos unos mentirosos y que él ha oído perfectamente el click de varias fotos. Lo repite unas cuantas veces. El fotógrafo les ofrece el carrete para que lo comprueben. Como el turista es sagrado, lo aceptan. Todo el mundo menos el superpoli nos da la mano con una sonrisa y nos vamos. Nos han quitado un carrete con una foto de un puerco asado, porque era cierto que mi compañero no había hecho ninguna otra. Nos han prohibido hacer fotos del estadio, pero nos subimos a la grada y, disimuladamente, click click.
A lo que voy es a que tienen a los cubanos aterrados y despistados con tanta consigna. A veces les ves que no saben qué deben decir sobre cualquier tema (¿cuál será la opinión oficial?) ¿Es posible que un pueblo tan culto, con tanto licenciado (todos los jóvenes) no proteste, no intente cambiar nada, por mucha ideología que les metan en la universidad? Es el hambre. Cuando les he oído criticar a Fidel me ha dado la impresión de que lo hacían por lo mismo que todo lo demás, para ganarse mi simpatía y sacar unos dólares.
Y lo que más duele es que había tanta energía y tantas posibilidades, tantas ideas válidas flotando cuando Fidel bajó de Sierra Maestra. Un sueño hecho pedazos, un pueblo tan hermoso doblegado, sin posibilidad de respirar, con consignas para cada uno de sus actos y sus pensamientos. Y todo ¿para qué? Unicamente para que una oligarquía mantuviera el poder. Un poder absoluto que ahora quieren que herede el hermano de Fidel.
De Pinochet duele la dictadura y toda la sangre que conllevó y las manos quebradas de Victor Jara, pero no duele que traicionase su ideal católico y capitalista desde dentro. Eso me la suda. Y además, que menudo problema. Para el relevo hay decenas de países sin dictadura militar que sólo le ponen los cuernos al capitalismo y a la iglesia (la que sea) por exigencias del guión y un ratito corto (¡Forza Italia!). En cambio Castro nos hizo perder una brillante oportunidad a todos. Y sólo por la estúpida ambición de unos pocos. Qué desperdicio.
Las utopías sólo se pueden destruir desde dentro. Ellos son los más peligrosos.
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