jueves, 5 de julio de 2007

La primera sandía de la temporada me la comí hace tres semanas en Roma. Salía de Stazione Termini. Tenía todo el fin de semana por delante. Tantísimo tiempo. Las termas de Diocleciano al frente, las romanas minifalderas y asustadizas esperando en el paso de peatones, la mussoliniana Piazza de la Reppublica apareciendo de pronto. Y en una esquina un puestecillo de frutas con grandes trozos de sandía a un euro. Le hinqué el diente y me supo a verano. A todo eso del verano, infancia, césped, tiempo, yo, yo nuevo. Venga va, lo voy a poner: libertad. Más a cada mordisco. Pasé por las Quatro Fontanas de Bernini mordisqueando la cáscara. Más.

La segunda sandía de la temporada me la comí hace dos semanas en Venecia. Era parte del desayuno del gran hotel, con su propio canal con yatecitos. Un poco menos roja y más domesticada. Partida en cuadrados. Sentados junto al canal, en la terraza, desayunando con pocas palabras. Merteuil me dijo: creo que deberíamos dejarlo por una temporada. Hubo un silencio largo. Luego yo dije esta sandía está un poco pasada.

martes, 3 de julio de 2007

"Como el futuro empieza hoy, les anuncio una medida de gran alcance. Cada familia con residencia legal en España recibirá 2.500 euros por cada nuevo hijo que nazca en nuestro país".

Zapatero, esta mañana en su discurso del Debate del Estado de la Nación.

Me alegra mucho saber que mis impuestos (300 euracos en la Renta, la cuarta parte de mi devaluado sueldo el resto del año) sirven para que ZP consiga titulares en el Congreso para tapar un poquito las bombas que le ponen aquí y allá. Me tenían preocupado. Creí que se iban a poner a facilitar de verdad los alquileres para resolver de golpe el acceso a la vivienda y el estallido de la burbuja inmobiliaria en la cara de la peña. O que iban a invertir en llenar el vacío fiscal que producen las desgravaciones salvajes a las grandísimas empresas (grandísimos listos) que se cubre con los impuestos de los trabajadores (la mayoría de las compañías del Ibex 35 terminan el año sin pagar ni una pesetita y con espectaculares subidas en sus ingresos y ganancias). O que iban a arreglar lo de que hasta el más inmundo carguillo tenga un Audi y coma en restaurantes del cojón como si se fueran a acabar el mundo o los solomillos. O, en general, que iban a hacer algo por aquéllo del reparto de la riqueza, antes de que la clase media muera en nuestros brazos.
Pero no, ahí están, haciendo titulares con mi pasta. Menos mal, porque si no tendría que justificar, en general, mi opinión sobre la condición humana con sillón y cargo y, en particular, el por qué no les voto ni a ellos ni a ninguno, ni ahora ni nunca.

lunes, 2 de julio de 2007

El amor es un tópico. No hay nada nuevo que decir sobre el amor y su sombra, el desamor. Puedes descender a los pozos de tu inteligencia y rebuscar las palabras precisas sobre él, que luego, al reducirlas cartesianamente, se quedan en un refrán o, con suerte, en un verso. Collige virgo rosas, el tiempo lo cura todo. Puedes intentar razonar con él, cogerlo del cuello, desmontarlo a la manera de los relojeros, pero el resultado de tus trabajos va a quedar inevitablemente a tiro de piedra de Corín Tellado. Es tan tópico que incluso el que sientas que nadie alcanza la altura de tu vuelo o la bajura de tu dolor, que pienses que estás solo porque no puedes explicarte ni ellos entenderte, ya nos ha pasado a todos.
Y eso no es ni bueno ni malo, sólo da una pista definitiva sobre su esencia, sobre lo que el amor es.

jueves, 21 de junio de 2007

Decíamos ayer

DECÍAMOS AYER

Vengo de una cata horizontal de ternera, que todo el mundo me pregunta, ¿es comer ternera tumbado como los romanos? Pues no, es comer ternera de la misma añada pero de distintas vacas. Ya, yo tampoco lo entiendo. ¿Una cata vertical es comer ternera de la misma vaca pero de distintos años? ¿una cata vertical se hace con gente que te cae mal?
Le estaba viendo venir. Era un señor con un tipín Michelín y una barbita al estilo Jaime de Mora y Aragón (¿alguien se acuerda?). Cuenta que ha abierto el local que acoge la cata para los amantes de la gastronomía. O sea, para políticos que no quieren que les llamen chorizos en un concurrido restaurante y para furbolistas que no quieren mezclarse con la plebe. Como Beckham. Gastrónomos. Cuenta que para comer en el local hay que ser socio, porque no quiere patosos que se emborrachen y gente… bueno, chusma. O sea que quería montarse un bar pero sin las cosas que odian los bareros y que adoramos los borrachines. Así que le estaba viendo venir. Y se lo pregunté. Oiga, esa insignia que lleva, ¿qué es? La Cruz de Malta. Vaya, la Cruz de Malta (todo con mayúsculas) ¿y eso qué es? Levanta una ceja, duda entre la condescendencia y la vanidad, pero se decide por la última. Es una orden, la de los Caballeros de Malta, yo soy Caballero de Malta (mayúsculas, mayúsculas). ¿Y cómo se consigue? Bueeeeeno. La versión corta. Pues es muy complicado, es por familia, hay que tener algo de sangre noble… Y cuando voy a hacer la pregunta fundamental, ¿y para que sirve? el tipo me ve venir a mí y me dice “no dejes la puerta abierta al salir ¿eh?”.
Le veía venir desde el principio, estaba dudando entre un nuevo rico o un hermano menor de alguna familia aristocrática, que son los que se dedican a la mesonería de altura, bodegas y clubes de gastrónomos y viajeros. Los pobres, presumiendo de amistades plebeyas, despilfarrando las últimas goticas de sangre azul, tratando de retener, sin mucho éxito, los aires de grandeza que se respiraban en casa, invirtiendo lo que queda de las últimas tierras vendidas en negocios ruinosos, porque les queda el pudor de los hidalgos a trabajar con las manos en algo que no luzca (y que viene de Platón, ojo), desprendiendo aromas de pueblo porque la globalización les ha igualado por abajo y no pueden desprenderse de una vulgaridad que horrorizaría al abuelo monárquico.
De eso va a ir mi libro, de los recuerdos de un hombre que enterramos en mi pueblo una mañana de sol de hace un mes. El último de un linaje que provenía de la reconquista. Que murió solo. Que encargó que sus cenizas descansaran en el cementerio del pueblo en el que sus antepasados ganaron las tierras y el título, en un funeral sin llantos, rodeado de unos hijos que no le conocían y charlaban del estado del panteón familiar y de dónde habría que dar una capa de escayola. Él, que había hecho fiestas nudistas y reuniones espiritistas nunca vistas en su palacio, que había alimentado gorrones a punta pala y había puesto leones en lugar de perros para cuidar su jardín (hasta que los regaló porque comían cinco pollos diarios cada uno) y había leído todas las noches junto a la chimenea de una biblioteca inagotable que me ponía los ojos como platos. Quinientos años nada más y se acabó. La historia conclusa de una familia. Alguno de sus hijos pedirá la Cruz de Malta.

(Y este post lo he hecho por lo que siempre los hago, por una genio, para que vea que hay gente más inadaptada que ella –y eso no quiere decir que les vaya mal– y para que se fugue conmigo).

jueves, 18 de agosto de 2005

PEGGY SUE SE CASÓ

PEGGY SUE SE CASÓ

Me gustan las películas de viajes en el tiempo. Hasta las de Van Damme. Me chiflan especialmente las de aquellos crononautas que visitan su pasado y arreglan todo lo que hicieron mal, aunque estén llenas de paradojas y no tengan ningún sentido. Yo no es que fantasee mucho con eso, pero a veces me gustaría haberme despedido de la gente que he perdido de una u otra manera. Incluso de los que sí me despedí. Porque los adioses, si se dan, se dan siempre justo al final, un instante antes de la separación. Y esos no me valen. Porque lo que yo quisiera es haberme despedido en el momento en que tú eras tú y yo era yo y nuestro amor estaba intacto. Entonces sí que me hubieras entendido y sí que habría tenido cosas que decirte. No sé, despedirme por ejemplo en una de nuestras últimas juergas hilarantes del amigo al que no sé por qué dejé de ver, decir adios a aquella chica en uno de los últimos ratos de cama sin preguntas, cuando todo estaba bien y todo era deseo y planes. O a mi madre en uno de sus últimos paseos por el pueblo o a la tia Carmen cuando aún conservaba esa memoria prodigiosa de 90 años. No cuando todo se ensució de lágrimas, odio o indiferencia o cuando el fin se nos echaba encima, sino en nuestro mejor momento, cuando aquél instante parecía indestructible.
El lunes se me ilumino esta mente de chatarrero y vi diáfanamente lo que va a pasar. Calcule los tiempos y el proceso, cómo y cuándo me iba a quedar sin Selina. Y decidí despedirme. Sin motivo aparente, claro, porque era una tarde tranquila después de un día feliz, y estábamos tumbados en la cama y nos acariciábamos y nos mirábamos a los ojos y nos brillaban los ojos. Le conté algunos secretos, le revelé que la espío cuando anda por la casa, le expliqué cómo siento sus presencias y sus ausencias, cómo disfruto tanto del viaje juntos en autobús o en avión como del sitio al que llegamos, qué poemas y qué canciones son sólo suyas, cómo me ha ido enganchando esta relación poliédrica llena de bandazos y cambios que la volvían distinta cada pocos meses, en qué cosas me ha hecho digievolucionar y de qué estoy más orgulloso, cuáles son los hitazos de estos últimos dos años. Porque se cumplen dos años de aquellas absurdas noches malagueñas y yo lo único que quiero es que las recuerde y no haga nunca como que no existieron. Porque yo sé que las recordaré y no quiero ser el único. En lo demás estaré solo, no se lo he ocultado, y me esperan tiempos difíciles que quizá no entenderé, porque no creo que pueda volver a encontrar mi cosa-rara gemela. Para una carambola como ésta hay que entrenar mucho y yo cada vez soy más burro y aprendo menos, así que no creo.
Ella se puso a llorar, juraba que después de esa conversación no iba a pasar nada de eso. Calculé que se olvidaría de ella a los tres días. Ha tardado dos. Quiere que pasemos más ratos juntos, que luche por ella (eso le gustaría, los dos peleando por ella a base de caricias, regalos, pic-nics, salidas y citas literarias, y son estas cosas las que la hacen tan encantadora) y no sabe que, digan lo que digan, no pienso competir. Cree que la estoy intentando reconquistar, pero eso es porque no me ha escuchado bien, lo que estoy haciendo es despedirme. Sólo he prometido disfrutarla hasta el final, ser más que nunca su confidente y su amante, su compañero de juegos. Memorizar sus gestos, su postura cuando llego a la cama y ella ya no me espera, sus canciones extemporaneas y sus bailes en el salón.
El absurdo prestigio de los números redondos que tanto cabreaba a Vila-Matas (con razón, cumplía 50) me sirve de percha para enviarle regalos de segundo aniversario que en realidad están hechos para no quedarme con las ganas de haberle hecho regalos. Las vacaciones me dan la excusa para llevarla a la costa que siempre he querido compartir con ella. Todo se alía para que la despedida sea tan completa como pudiera desear y vuelvo a tener la sensación de que hay alguien velando por mí.
Anoche me hablaba conmovedoramente de las cosas que he perdido y de cómo recuperlas. Y tiene razón, y lo voy a hacer, pero no para que esto no termine. Porque todo ha pasado ya antes de suceder, como en un cuento de Borges o en un tragedia griega, y por una vez he conseguido volver para despedirme .

jueves, 21 de julio de 2005

veranito

veranito

Lo bueno de pasar el verano currando en este bochornoso Madrid es que el jefe, cuando me amenaza con despedirme, no puede decirme aquello "...y cuidadito que hace mucho frío fuera". yo creo que ya no tiene ganas ni de echarme la bronca. Yo tampoco. Casi que le apetece que haga las cosas bien. A mí también. Pero las hago mal, he perdido un poco de muñeca, que le vamos a hacer. A ver si la recupero en uno o dos posts. Anteayer, volviendo a casa, un tipo me llamó desde el coche, me quité los casquitos me arrimé, sacó la cabeza por la ventanilla y me preguntó "¿no teneis aire acondicionado en esta calle?". No me dio tiempo a contestarle que eso era un poco más allá, en las calles de las marquesas. Yo vivo al lado de la casa o la ex casa de Emilio Carrere, igual por eso ando un poco jorobadito ultimamente. Allí, esta noche, como cada noche me enfrentaré a la típica inquisitoria madrileña: ¿me muero de calor con la ventana cerrada o me paso hasta el amanecer oyendo bocinazos?. Esta noche creo que me espera Selina (antes Madame de Merteuil) extendida en la cama con la típica inquisitoria vital que venimos sufriendo desde la noche de los tiempos: ¿pasamos calor o mucho calor?

viernes, 8 de julio de 2005

ZANAHORIAS

ZANAHORIAS

he abandonado tantas cosas durante tanto tiempo que ya no sé reconocer, como solía, el momento en que estoy tocando fondo y debo de esbozar esa sonrisa, ya sabeis.
siempre he tenido claro que todo esto iba a llegar, es más, puede que lleve toda la vida preparándome para combatirlo. lo que pasa es que me faltaba experimentarlo así, seguidito.
y es que lo aterrador no es el palo.

viernes, 11 de febrero de 2005

EL CHINO DE LOS GREMLINS

EL CHINO DE LOS GREMLINS
Ayer hice mi debú televisivo. Era un número de baile vestido de chino, con un bastón de majorette, una peluca de paje y un cocodrilo de peluche. En un carnaval, claro. Y en la tele nacional. Al principio avisé a un par de amigos. Luego a otros diez. Luego a la familia. Luego quedamos todos en una casa para verlo. Pedimos bebida y comida nos concentramos delante de la tele, me di la mano con la chica de mi izquierda. Nervios, intriga... Al final salí DOS segundos, al fondo, bailando como un borracho que se había colado en plano. Exactamente tal y como se lo había explicado a todos. Se me quedaron mirando todos con cara de terror y sintiendo mucha vergüenza ajena. ¿Y para esto has avisado a tu familia? Selina se lo dijo a sus padres y fue la primera vez que me vieron. Luego, nadie me mandó ni un mensajito. Y lo peor es que a todo el mundo le pareció que iba de cabaretera. De chino, coño, del chino de los gremlins, ¿es que no habeis visto el cocodrilo? Selina dice que tengo piernas de cabaretera.

lunes, 31 de enero de 2005

CUMPLEAÑOS TOTAL

Mañana es su cumpleaños y le daré a elegir entre italiano y japonés y se quedará con el japo, pero sólo para jugar con los palillos y con todo lo demás, me dirá una y otra vez So-Ho en lugar de sí, inclinará la cabeza y se ofrecerá como geisha, lo ensuciará todo, simulará sin mucho éxito que le gustan mis regalos, calculando el precio, se abrazará a mí por la calle, llorará un poco porque se siente muy vieja, hablará sin parar por teléfono, le brillarán los ojos, me dará besitos en la cara, se emborrachará conmigo y me violará, sin duda, le dará miedo pensar en algunas tonterías, pero no temerá a las cosas importantes, las que asustan de verdad, me mentirá un poco en cualquier cosa, eso es un clásico, estará, sin saberlo, más guapa que nunca, con ese pelo como comestible y esos ojos de muñeca flotando en el triángulo de las Bermudas, me lo aguantará todo también, y yo, retorcido, pensaré que tiene que haber algún motivo oculto para todo esto. Cuando me mire, quizá navegue entre el cálculo y la humedad, entre el amor y el confort, pero yo no sabré lo que piensa, estoy condenado a nunca saber lo que piensa.

jueves, 20 de enero de 2005

¡ESTABAIS AHÍ!

¡ESTABAIS AHÍ! 4 de mis 5 preferidas me han dejado un comentario, jaja, ya sé quienes eran las locas que me hacían esas 4 visitas semanales...
Que sepais que todo se arregló, la revista de tendencias de al lado me prestaba unos ¿pantalones? de esos de medio millón, pero con los que te avergonzaría encontrarte con tu abuela por la calle. Al final vino un amigo y me trajo otros.
Y luego se me olvidó una mochila en el autobús y me subí a un taxi y le dije "siga a ese bus". Toda la vida queriendo decir la frase, y mira, en vez de un "siga a la elegante nudista del perrito, a la refinada morena del instrumento de viento, a la sensual rubia que camina sin pisar el suelo, a la pálida princesa malvada o a la bella taxista del deportivo metalizado" tuve que conformarme con un "siga al 21". C'est la vida en prosa.
Bueno, dadme un poco de tiempo para desentumecerme y esperad, esperad cosas nuevas de mí. Poneos en lo peor.

miércoles, 19 de enero de 2005

MAÑANA, RÉGIMEN

MAÑANA, RÉGIMEN

ALGUNAS COSAS han cambiado desde entonces, una de ellas, al parecer, mi talla. Me he puesto unos pantalones blancos de pana, de pata ancha y con muchos bolsillos. De cremallera y botón de click que no me terminaba de abrochar cuando estaba delgado, así que esta mañana, ni de coña. Supongo que en los setenta me hubiesen estado bien en todos los sentidos. Pero cooomo iba a renunciar a ponerme estos pantalones del pasado un poco color crema –¿o que están viejos?– que NO me pegan nada pero me traen bonitos recuerdos.
A fuerza de soportar la presión como una valiente la cremallera ha terminado por cascar. Totalmente, desintegrada, sin remisión. O sea, una parte de un trozo de una pieza debajo de la impresora, otra al archivo y otra por ahí va. Si me levanto se me caen, incluso para sujetarlos necesito las dos manos. Quiero irme a casa.

martes, 18 de enero de 2005

Podría volver

Podría volver
pero no vuelvo por orgullo simplemente
si ya juré nunca volver debes creerme
que cumpliré con mi promesa está por ver
Y si me dices que no puedes olvidarme
en este mundo nadie es indispensable
puedes vivir sin mi igual que yo sin ti
y si me dices que yo soy toda tu vida
y como en todo lo que hay vida existe muerte
y yo no quiero ser la muerte para ti

Y podrás pensar
que me dolió que me dejaras y es muy cierto
y como tu comprenderás todo este tiempo
sufrí bastante y pensé nunca volver
y si me dices que sin mí te pones triste
eso tuviste que pensar cuando te fuiste
seguro que por ti ya nada puedo hacer
y si me dices que me quieres y me quieres
y si me pides que regrese y que regrese
juré que nunca volveré y no volveré.

Y podrás pensar
que me dolió que me negaras y es muy cierto
y como tu comprenderás todo ese tiempo
sufrí bastante y temí nunca volver
y si me dices que sin mí te pones triste
eso debiste pensar antes de irte
seguro que por ti ya nada puedo hacer
y si me dices que me quieres y me quieres
y si me pides que regrese y que regrese
juré que nunca volveré y no volveré

los planetas versioneando a Rocío Durcal que cantaba una canción de Juan Gabriel, juas.

miércoles, 22 de septiembre de 2004

LA DE ULISES

LA DE ULISES

que tardó 15 años en recorrer una distancia como de mi pueblo hasta Cádiz, anda ya, lo que pasa es que no quería volver, que las aventuras enganchan, que eso de no estar muy seguro de dónde te vas a despertar mañana, de qué desventura borrará hoy las de ayer, de si estarán tus pantalones debajo de la cama por la mañana, nos pone cachondos a Ulises y a mí. Pero si nos hubiésemos quedado, la historia se habría visto desposeida de su único sentido,
contarla,
sabíamos que aquí nos íbamos a despertar en la misma cama, que buscando bajo el desorden aparecería sin duda la ropa interior e incluso la cartera, que no iba a ser tan fácil toparnos con una encantadora que nos secuestrara en su dormitorio.
pero aquí estamos
por un alto sentido del deber o porque se nos acabó la pasta.

viernes, 17 de septiembre de 2004

Parece que fue ayer

PARECE QUE FUE AYER

Si no fuera porque es imposible, yo diría que ayer mismo estaba en La Habana, que el puñetero huracán no tiró ni una mísera torre del aeropuerto, pero llenó los vuelos de ese día y nos evacuaron a un hotel, que usé mis influencias para asegurarme una plaza en el siguiente y conseguí una habitación en la planta ejecutiva y un asiento en Business, que mientras hablaba de todo ello con el director, la morena del pantalón rojo y los ojos grandes me sonreía desde la barra, que cuando me quedé solo con mi daiquiri y pasaron junto a mí me decidí a seguirla hasta el comedor, que me invitó a sentarme con ellas, que la invité a dos daiquiris y el segundo nos lo tomamos en mi habitación, que no quiso besarme cuando se lo pedí, pero espero dos minutos para lanzarse (lanzarse) sobre mí, que asesinamos al pato de toallas que estaba sobre la cama, que le arranqué su pantalón rojo y sus bragas empapadas, que me rasgó la camisa y me hizo marcas por todas partes, que rodamos mucho, que gritamos bastante, que miramos el Malecón desde la ventana y nos duchamos juntos, que le gustaban mis ojos pero no mi barriga, que cambié mi plaza de Business por la de la chica que se sentaba a su lado, que cogió su avión a Milán, que se fue.

Que sí, que te he pegado los tarros con dedicación y toda la elegancia de la que he sido capaz, pero que no he dejado de pensar en ti ni una sola vez, que si he vuelto ha sido sólo por ti, vida mía, que este curso te voy a querer más que nunca.
Ah, y que he aprendido un par de trucos, yatusabes.

domingo, 22 de agosto de 2004

MOJAMA Y POESÍA

MOJAMA Y POESÍA

Estoy en una playa gaditana
a un metro de las olas, a mi espalda
una señora gorda canta bingo.
Yo, muerdo la mojama.
Y leo a Roger Wolfe o a alguien parecido.

Y aquí vienen mis cosas esenciales.
No sé qué hacían aquí, en la playa de Cádiz.

Ya no soy de un lugar, no de un sólo lugar
y me asombra saber que hay playas esperándome,
que seré yo otra vez en algún pueblo
que no sea mi pueblo castellano
donde no queda nadie.

Las palomas me rozan los ricillos,
los niños me rebozan en arena,
el sol se echa a dormir sobre el castillo
y se escoña la pobre winsurfera.
La morena me mira fijamente,
y abre lento las piernas y las cierra . . .
me entero de que he puesto la toalla
demasiado pegada a los servicios,
el guiri más hermoso del albergue
se hace arrumacos con la brasileña,
y me dice Walt Whitman que se atrae la materia.

voy a darle un besazo a la binguera.

sábado, 31 de julio de 2004

DIARIO DE GENOVA. DIA 1.

DIARIO DE GENOVA. DIA 1.

me las arreglo muy bien sin ti
salvoalllegaralacasaesenormeylefal ta sabor

No te echo en falta en nada ya ves
salvoensoplarteenlacarayoirtereir

me las arreglo muy bien sin ti
salvoenabrilyaquitodoslosdiasson dea bril
(la buena vida - caruso)

bueno, he estado tan liado, no se, me estoy haciendo responsable o algo y estoy en el trabajo hasta tan tarde. el caso es que no me habia dado cuenta de que no he preparado este viaje hasta que me meti a fumar en ese banio del aeropuerto de roma. ni me he traido una guia ni un libro de frases ni nada que me ayude a entenderme con nadie ni a escaparme de lo que me espera.
5 horas de aeropuerto avion hasta llegar aqui. me toca un tipo muy raro en el primer avion, a mi me parece muy bien que la gente se afeite la cabeza, yo lo hare proximamente, sera un cambio a mi melena camarondelaislatuenestebarnoentras. pero echa un vistazo a lo que haces antes. si tu cabeza esta llena de recovecos, vertice, extranios caniones y areas de descanso no lo hagas. la naturaleza es sabia y te hizo peludo, la tecnologia va a lo suyo, pero es lista e invento sombreros de todas las alas y pelucas de todos los tamanios y rizados si te estas quedando sin pelo.
bueno, pues ese tio que parecia un extraterreste no hacia mas que refunfuniar. solo me he levantado dos veces, mas una que he pegado un salto porque pense o sonie que me ahogaba. y resulta que es el unico periodista espaniol que ha venido conmigo.
por lo que he visto en los aeropuertos las italianas se dividen en chicas de ojos grandes (casi siempre reforzados por una sombra-punietazo del copon) que miran muy lejos -muy lejos de mi tambien- y chicas de expresion y voz dura entre las que se lleva sobre todo el look jipiguarro.
me he ido a dar una vuelta por el puerto, para ver si me metia en algun lio, pero el puerto de genova es un gran centro comercial. asi que he hecho lo que corresponde a mi edad y condicion: comer y beber. me he metido donde iban los musicos y currantes de por aqui. un calzone y una botella de vino blanco. tengo un pedo como un copon de mil pares de hostias, claro. ni lo releeo.
los insultos en italiano son la cosa mas tonta del mundo. parece que estan de conia.
*los copones son grandes

*un copon de mil pares de hostias es un copon bastante grande

viernes, 2 de julio de 2004

(esto lo escribí el 10 de junio y no lo posteé porque me parecía patético. seré tonto)

Doce cubiertos de plata,
Me mandaste de regalo
Y yo me conformaría
Con las cucharas de palo
De cuando tú me querías.
(una copla)

La espié, la seguí, no quería, no lo hubiera hecho si no hubiese estado en la manzana de al lado, me digo, pero la espié. Es de locos y yo me volví loco durante demasiado rato. Me subió la fiebre, no sé qué ojos tenía pero la gente me miraba extrañada, el portero del hotel empezó a sospechar. Con lo que me gustaba salirme de mí, descubrirme siendo otro, ahora soy un completo desconocido que me da asco. No hay mucho que hacer, nunca mi paranoia estuvo tan justificada, acierto 6 de cada 5 veces. Pero es culpa mía, no conseguí que cambiara su manera de comunicarse conmigo, que desde el principio fue decirme lo que creía que quería oir. Sólo que ahora la ha perfeccionado, porque se sabe mejor lo que quiero oir. Y no he podido cambiar eso ni con cariño ni con largas conversaciones ni con libertad ni con ira. Ni por las buenas ni por las malas. No quiere que seamos amigos. Lo he hecho todo tan mal que ni sé lo que he hecho mal. Hay que pedir hora, esperar el momento para hablar y que me conteste sin ausencias ni monosílabos. ¿por qué con todo el mundo sí y con ella no? ¿Por qué cuando me mira ve a un novio, el rol que más detesto? ¿por qué no podemos ser amigos? No hay mucho que hacer, volverá a empezar todo hasta que me haga pupa de verdad. Esto es una mierda y me doy asco.
Y luego todos esos códigos memorizados a hostias centrifugando mi cocorota: Si esta mañana no me llama ni me escribe a pesar de lo que hay pendiente es porque hizo algo anoche de lo que se siente culpable -como con Pancho-. Si ayer no quería verme es porque había quedado con alguien -como con David-. Si me enfado con ella no me contará la verdad porque "me bloqueo, cariño" -como con Alfonso-. Si no me enfado con ella no me contará la verdad porque ve que puede librarse sin mucho esfuerzo -como con el de Bilbao-. Si me enfado lo volverá a hacer porque me lo merezco, si no me enfado lo volverá a hacer porque le sale baratito...
Nunca he estado seguro de si me toma el pelo o tiene miedo, como todos, nunca he tenido una pista de cómo es, porque nunca he podido saber si nada de lo que me dice se acerca a lo que piensa. Ayer estuvo tomando una caña con su amigo y hablando un poco de todo, cosa por cosa, supongo. Sus esperanzas, sus miedos, su relación conmigo, su presente y su futuro. Luego puede que estuvieran follando, y quizás con él no fingió y conmigo siempre. O viceversa, quién sabe. O tal vez se fuera a casa a llamar al otro pelele o esté chateando ahora. Volverá a hablar de cómo se siente, de lo que piensa hacer a partir de ahora, de qué le parecen las cosas que nos pasan últimamente, de algo que vio en la tele.

Y yo me conformaría con que se sentara conmigo sin tener que convocar una reunión, que se pidiera una caña y me contara las mismas cosas, en el mismo tono.
Que me tuviera por alguien en quien confiar para que yo pueda confiar.

Pero para qué, quién necesita darse más veces el mismo coscorrón. Mejor recuperar mi libertad, mi soledad, mis llaves y mi afición al tintorro.