Me pasa de vez en cuando (bueno, no: todo el rato) que te oigo y me empapo por dentro. Es exactamente esa sensación, me pongo tiernecito como el pan Bimbo. Es como una inundación que se me sale por los ojos, que se me ponen brillantes y húmedos, como estoy seguro de que los tengo ahora. Es confirmar que en quien llevas todo el día pensando también piensa en ti, porque yo (igual que tú, que lo sé), quiero hablarte sobre todo para estar seguro de que no te has olvidado de mí en el último rato. Y cada vez que lo confirmo otra vez es como si lloviera por dentro y todo se reblandeciera y entonces suspiro. Uno de esos suspiros profundos, ya sabes.
Siempre te oigo seria el primer minuto. Dices "hola" con prevención, como si esperaras a oirme unos segundos antes de relajarte y sentir que no he cambiado de idea. Deben de ser cosas mías. Pero me dan ganas de contarte cualquier tontería para hacerte reir un poco. Para cuando cambias de voz y sacas esa tuya tan dulce, lo he conseguido y estás ahí otra vez.
Contigo casi es mejor hacer escritura automática, porque sé que lo que va a salir va a ser bonito.
/////"Sigo virgen y furioso". Arthur Cravan, recién llegado a la ciudad, en una carta a un amigo/////
jueves, 3 de noviembre de 2011
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Kurt & Courtney & Frances
Martes, 5 de abril de 1994
Kurt se pegó un tiro.
Yo no sé lo que hacía.
Era abril y pasábamos los días
tumbados en la campa.
La hierba de ahí afuera
era justo del verde
que sólo crece en los recuerdos.
Courtney era buena chica,
una chica muy dulce,
con esa boca sucia.
Estaba preocupada.
Me fui a la biblioteca,
andaba yo muy lejos,
con el poeta aquél de las barbas en punta.
O quizás allí mismo,
en los montes
del erizo que cruza la carretera.
Frances no lo sabía,
pero ya para siempre
No fue lo suficiente
para que alguien sólo,
simplemente,
prefiriera vivir a no dejarla.
Por la noche escribí
algo que no recuerdo,
que no recuerda nadie.
Pero a quién le importaba.
Yo tenía una novia
a la que no quería.
La cagué tantas veces
bajo el cielo infinito…
Pero a quién le importaba,
yo tenía una novia
con las tetas en punta.
Kurt se pegó un tiro.
Yo no sé lo que hacía.
Era abril y pasábamos los días
tumbados en la campa.
La hierba de ahí afuera
era justo del verde
que sólo crece en los recuerdos.
Courtney era buena chica,
una chica muy dulce,
con esa boca sucia.
Estaba preocupada.
Me fui a la biblioteca,
andaba yo muy lejos,
con el poeta aquél de las barbas en punta.
O quizás allí mismo,
en los montes
del erizo que cruza la carretera.
Frances no lo sabía,
pero ya para siempre
No fue lo suficiente
para que alguien sólo,
simplemente,
prefiriera vivir a no dejarla.
Por la noche escribí
algo que no recuerdo,
que no recuerda nadie.
Pero a quién le importaba.
Yo tenía una novia
a la que no quería.
La cagué tantas veces
bajo el cielo infinito…
Pero a quién le importaba,
yo tenía una novia
con las tetas en punta.
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