La fiesta iba bien. Había conocido a Delia y a Carmen y a Mireia y a Nacho y creo que a Álvaro. Y habían venido Guillermo y Emilio y el otro Nacho y más. Estaban allí, delante de mí, hablando en la barra. Tenía enfrente a toda esa gente y estaba sujetándome las hipérboles para no decirles del todo lo que pensaba de ellos.
Y entonces se me cruzó una pelirroja. Le conté lo que a todas las pelirrojas: que mi ex lo era, que son diabólicas. Enseguida empezamos a hablar de sexo. Ella forzaba el papel de ingenua guarra. Tanto que pensé que estaba loca. Una loca ingenua guarra vitalista con la que me apetecía cada vez más dar unos saltos en la cama. En la suya, porque quería ver su habitación. Todo iba bien, María y Javi y la bici de Javi sentados en el suelo; la pelirroja concentrada en lo que yo decía. Todo iba bien, y por si acaso todo pensaba seguir yendo bien, recordé que tenía algo de coca de ayer (que no caduca) en algún bolsillo. Qué coño, sólo una, sin pasarse. Fui, volví. A la pelirroja le habían crecido las tetas y se había convertido en un incauto súcubo al que ya no entendía del todo. Javi y María estaban intentando mediar en una bronca de pareja de dos desconocidos. Las cosas no habían empeorado demasiado, todavía se podía salvar la noche si me portaba con corrección. Pórtate bien. Tetas. Concéntrate en eso. Sabes hacerlo.
Y después pensé, mejor que no, y fui a meterme un poco más, después de todo, esto no está mal. No está mal. Volví, me senté en el bordillo con Javi y María que ya habían conseguido elevar la bronca de la pareja a nivel cataclismo. Me levanté y me acerqué a la pelirroja, que para entonces era Scarlett Johanson con una toallita en la Casa de los Espejos y me dijo: se te ha debido de caer esto. Mi turulo.
- Bueno, esto no… que va, que va, si yo esto no… vamos, que no lo he visto en la vida, que a mí estas cosas no… no me van, ni me van ni me vienen, en fin, que es que no sé ni lo que es ni para qué sirve. Además, ¿que por qué va a ser eso mío? ¿eh?
La pelirroja desenrolló con dulzura o paciencia mi tarjeta de visita:
- Porque pone tú nombre.
/////"Sigo virgen y furioso". Arthur Cravan, recién llegado a la ciudad, en una carta a un amigo/////
miércoles, 16 de noviembre de 2011
jueves, 10 de noviembre de 2011
Periodismo Ético
PERIODISMO
Estuve en Sol. Al principio me sorprendió que hubiera gente que pensara, como yo, que era una idiotez votar a dos partidos cuyo principal objetivo, casi el único, era ganar elecciones y que, para todo lo demás, a efectos prácticos, funcionan como familias mafiosas. La evolución, que siempre hace eso, hasta con las instituciones, los ha convertido en entidades cuyo objetivo es sobrevivir y tener éxito, apartando de su cuerpo a quienes tratan de inocularles otras metas que, a la larga, podrían interferir con su función principal. Como, qué sé yo, la ética o el servicio al ciudadano. Así que, como el voto es libre y gratuito, no comprendía muy bien por qué todo el mundo parece resignado a optar por uno de esos dos mutantes voraces (claro que Los Simpson lo explican http://youtu.be/sQKSPJjYkZs pero sigue sin entenderse). Y como había unos miles de personas en la calle que parecían verlo igual que yo, pero ninguna en mi entorno, pensé que estaría bien irme para allá y verles de cerca.
Lo que me encontré fue a un montón de gente hablando. Tenían ganas de hablar. Al principio uno empezaba una conversación con el de al lado y al rato se había formado un corrillo. Luego todo se organizó un poco más y se pusieron temas y horarios y nos sentamos en el suelo. Era sólo gente charlando, pero qué forma de charlar. No se parecía a la de los bares, donde alguien termina gritando. O todos. Por no hablar de las tertulias o las opiniones en los medios. Parecían querer entenderse, muchos tenían buenas ideas sobre medio ambiente, economía o periodismo, a años luz en sensatez de las que circulan -de arriba a abajo, claro- en telediarios y demás.
Me enteré de que había un pequeño grupo de periodistas que se iba a reunir en Ópera. Me senté con ellos y escuché una hora de quejas sobre contratos, derechos laborales y etcétera. Me fui a casa cabreado, pensando que no era eso, que mientras a unos metros, en Sol, se estaba propugnando una revolución ética aquí hablábamos de nuestras cositas, con la mezquindad habitual de los periodistas. Y pensé que como esto consistía en salir a la calle y hablar, yo también tenía que salir y hablar. Preparé lo que quería decir. No recordaba que lo había preparado en un documento, pero me lo acabo de encontrar. Algunas de estas ideas y otras que propuse posteriormente luego se debatieron, se ampliaron, se mejoraron y están en el manifiesto de Periodismo Ético Ya. Por una vez en mi vida, me encontré mucha gente que pensaba en la misma dirección que yo. Así que cómo no voy a estar orgulloso. Aquí os lo copio.
#spanisrevolution
Quiero empezar diciendo que no entiendo como se está hablando tanto de contratos y derechos laborales en un momento en que se están desmantelando las grandes empresas y nuestro futuro más que probable es el autoempleo. Un autoempleo que va a cambiar la forma de hacer las cosas y que si somos responsables puede conseguir la regeneración del periodismo.
Cómo podemos ayudar: señalando a las comisiones que están debatiendo sobre corrupción dónde está el despilfarro del dinero público, que nosotros conocemos muy bien. Caso de turismo: fondos públicos para campañas partidistas o personales cuyo objetivo son los medios locales/ para viajes de placer, no para promoción turística. Folletos y demás encargados a empresas con las que se pagan favores. Colocación de cargos altos y medios para agradecer servicios prestados o colocar a gente del partido. Eso también es corrupción, eso también es un robo. Cada uno podemos denunciar o mejor señalar los casos que conocemos.
En España cada semana hay miles de carísimos actos, comidas y cócteles en las que comen políticos, empresarios y periodistas. Es una sangría de dinero público. Comprometámonos aquí y ahora de una forma conjunta para negarnos a esos estúpidos sobornos y conseguir que desaparezcan. Si no hacemos nada por cambiar esto, si seguimos aceptándolos, somos cómplices.
Y estas protestas también son contra nosotros aunque nos demos igual de aludidos que políticos y banqueros. Parece que queremos hacer como que nosotros no tenemos ninguna culpa en esta situación, que son los grandes grupos o las empresas las que colaboran con este estado de cosas. No hace tanto ha surgido una iniciativa para pedir la transparencia, para pedir información sobre las cuentas de las instituciones y los políticos. Y no ha surgido de los periodistas, ha surgido de internet ¿Cuántos aquí nos hemos sumado, lo hemos apoyado y defendido, cuántos estamos luchando para que eso sea posible?
La ética en las revistas no existe, somos folletos promocionales, mentimos a los lectores a sabiendas, estamos tan corruptos como ellos. Las revistas aceptan dinero público con el acuerdo tácito de promocionar políticos o partidos o gobiernos. Quizás pensemos que no podemos hacer nada contra eso, pero yo propongo dos cosas: la primera, que nos atrevamos a resistirnos contra este estado corrupto de cosas, porque yo he visto en los medios más autocensura que censura. Dejemos que sean otros los que nos censuren, si pueden, al menos no se lo pongamos tan fácil. La segunda propuesta es que, ya que no podemos rebelarnos contra nuestros jefes, a pesar de que hay una cláusula constitucional que nos lo permite, creemos aquí y ahora un observatorio independiente y no pagado por dinero público que sirva de altavoz para denunciar las corrupciones de medios y políticos, hagamos que no queden impunes, informemos de verdad, contemos la verdad.
Nosotros somos parte del problema. Quizás si hubiéramos hecho nuestro trabajo, no estaríamos todos ahora en esta situación. Cada vez que en una revista recomendamos productos caros y malos, cada vez que silenciamos la verdad, cada uno en su parcela, y cada vez que fomentamos el consumismo o el pensamiento único estamos fomentando la injusticia, haciendo a la gente infeliz, estamos faltando a nuestro deber moral con la sociedad y estamos envileciéndonos nosotros mismos. Muchos de nosotros, cada día que nos ponemos delante del ordenador hacemos de este mundo un lugar peor. Yo ya me he cansado de eso.
Estuve en Sol. Al principio me sorprendió que hubiera gente que pensara, como yo, que era una idiotez votar a dos partidos cuyo principal objetivo, casi el único, era ganar elecciones y que, para todo lo demás, a efectos prácticos, funcionan como familias mafiosas. La evolución, que siempre hace eso, hasta con las instituciones, los ha convertido en entidades cuyo objetivo es sobrevivir y tener éxito, apartando de su cuerpo a quienes tratan de inocularles otras metas que, a la larga, podrían interferir con su función principal. Como, qué sé yo, la ética o el servicio al ciudadano. Así que, como el voto es libre y gratuito, no comprendía muy bien por qué todo el mundo parece resignado a optar por uno de esos dos mutantes voraces (claro que Los Simpson lo explican http://youtu.be/sQKSPJjYkZs pero sigue sin entenderse). Y como había unos miles de personas en la calle que parecían verlo igual que yo, pero ninguna en mi entorno, pensé que estaría bien irme para allá y verles de cerca.
Lo que me encontré fue a un montón de gente hablando. Tenían ganas de hablar. Al principio uno empezaba una conversación con el de al lado y al rato se había formado un corrillo. Luego todo se organizó un poco más y se pusieron temas y horarios y nos sentamos en el suelo. Era sólo gente charlando, pero qué forma de charlar. No se parecía a la de los bares, donde alguien termina gritando. O todos. Por no hablar de las tertulias o las opiniones en los medios. Parecían querer entenderse, muchos tenían buenas ideas sobre medio ambiente, economía o periodismo, a años luz en sensatez de las que circulan -de arriba a abajo, claro- en telediarios y demás.
Me enteré de que había un pequeño grupo de periodistas que se iba a reunir en Ópera. Me senté con ellos y escuché una hora de quejas sobre contratos, derechos laborales y etcétera. Me fui a casa cabreado, pensando que no era eso, que mientras a unos metros, en Sol, se estaba propugnando una revolución ética aquí hablábamos de nuestras cositas, con la mezquindad habitual de los periodistas. Y pensé que como esto consistía en salir a la calle y hablar, yo también tenía que salir y hablar. Preparé lo que quería decir. No recordaba que lo había preparado en un documento, pero me lo acabo de encontrar. Algunas de estas ideas y otras que propuse posteriormente luego se debatieron, se ampliaron, se mejoraron y están en el manifiesto de Periodismo Ético Ya. Por una vez en mi vida, me encontré mucha gente que pensaba en la misma dirección que yo. Así que cómo no voy a estar orgulloso. Aquí os lo copio.
#spanisrevolution
Quiero empezar diciendo que no entiendo como se está hablando tanto de contratos y derechos laborales en un momento en que se están desmantelando las grandes empresas y nuestro futuro más que probable es el autoempleo. Un autoempleo que va a cambiar la forma de hacer las cosas y que si somos responsables puede conseguir la regeneración del periodismo.
Cómo podemos ayudar: señalando a las comisiones que están debatiendo sobre corrupción dónde está el despilfarro del dinero público, que nosotros conocemos muy bien. Caso de turismo: fondos públicos para campañas partidistas o personales cuyo objetivo son los medios locales/ para viajes de placer, no para promoción turística. Folletos y demás encargados a empresas con las que se pagan favores. Colocación de cargos altos y medios para agradecer servicios prestados o colocar a gente del partido. Eso también es corrupción, eso también es un robo. Cada uno podemos denunciar o mejor señalar los casos que conocemos.
En España cada semana hay miles de carísimos actos, comidas y cócteles en las que comen políticos, empresarios y periodistas. Es una sangría de dinero público. Comprometámonos aquí y ahora de una forma conjunta para negarnos a esos estúpidos sobornos y conseguir que desaparezcan. Si no hacemos nada por cambiar esto, si seguimos aceptándolos, somos cómplices.
Y estas protestas también son contra nosotros aunque nos demos igual de aludidos que políticos y banqueros. Parece que queremos hacer como que nosotros no tenemos ninguna culpa en esta situación, que son los grandes grupos o las empresas las que colaboran con este estado de cosas. No hace tanto ha surgido una iniciativa para pedir la transparencia, para pedir información sobre las cuentas de las instituciones y los políticos. Y no ha surgido de los periodistas, ha surgido de internet ¿Cuántos aquí nos hemos sumado, lo hemos apoyado y defendido, cuántos estamos luchando para que eso sea posible?
La ética en las revistas no existe, somos folletos promocionales, mentimos a los lectores a sabiendas, estamos tan corruptos como ellos. Las revistas aceptan dinero público con el acuerdo tácito de promocionar políticos o partidos o gobiernos. Quizás pensemos que no podemos hacer nada contra eso, pero yo propongo dos cosas: la primera, que nos atrevamos a resistirnos contra este estado corrupto de cosas, porque yo he visto en los medios más autocensura que censura. Dejemos que sean otros los que nos censuren, si pueden, al menos no se lo pongamos tan fácil. La segunda propuesta es que, ya que no podemos rebelarnos contra nuestros jefes, a pesar de que hay una cláusula constitucional que nos lo permite, creemos aquí y ahora un observatorio independiente y no pagado por dinero público que sirva de altavoz para denunciar las corrupciones de medios y políticos, hagamos que no queden impunes, informemos de verdad, contemos la verdad.
Nosotros somos parte del problema. Quizás si hubiéramos hecho nuestro trabajo, no estaríamos todos ahora en esta situación. Cada vez que en una revista recomendamos productos caros y malos, cada vez que silenciamos la verdad, cada uno en su parcela, y cada vez que fomentamos el consumismo o el pensamiento único estamos fomentando la injusticia, haciendo a la gente infeliz, estamos faltando a nuestro deber moral con la sociedad y estamos envileciéndonos nosotros mismos. Muchos de nosotros, cada día que nos ponemos delante del ordenador hacemos de este mundo un lugar peor. Yo ya me he cansado de eso.
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