Me dejan casi sólo en vacaciones y tengo que editar textos que dicen: "el clima y la luz mediterránea que nos saludan ante la mirada de las palmeras gigantes de la entrada". Las palmeras no miran, la luz no saluda, yo me desespero. En este reportaje los rosetones son magníficos, la comida muy buena y las calles muy bonitas. Y sólo me sobran dos mil caracteres. Y sólo es la una y media de la víspera del día de cierre.
Mi compañera E me confunde con el redactor jefe, que es el sabelotodo (y no lo digo por las gafas), y me pregunta por países conflictivos para no sacarlos en su sección. No debemos hablar de países conflictivos. "¿Ha pasado algo en Turquía?", "¿ha pasado algo? ¡no me asustes!". ¿Qué tal India?", "¿mucho calor?". "¿Has estado en Nueva York?", "no" (¿y esa a qué venía?). "¿Y Persia?", "Persia muy bien, en Persia están perfectos, saca Persia" (...) "oye, que Persia es Irán", "ah, no, pues entonces no". "¿Ho-chi-min?", ¿Ho-chi-min? ¿Ho-chi-min? ¡yo qué coño sé Jochimín!
Nos vamos a comer E y yo, y mientras me explica con profusión gesticulativa por qué nunca compartiría mesa con el maquetador nuevo, le da un sopapo a su cocacola que cae sobre la mía y ambas se vuelcan encima de mi pantalón, mi camisa y todo lo demás. Me espera una tarde pegajosa. Esta chica es una sicópata encantadora. Pero ya está mucho mejor. El verano pasado, cuando nos quedamos solos quemó mi papelera. Como el fuego era pequeño me la llevé al baño para apagarla y a la altura del ascensor se avivó nosecómo entre mis brazos y casi me quema las cejas. La tiré en el suelo y las llamas seguían creciendo, así que me puse a pisarla y se me atascó el pie dentro, entre las llamas. Pero ya está mucho mejor.
El director me dice que quite de mi texto los "lo cierto es que...", "la verdad es que...", "y es que...", que le parece que está leyendo a Buruaga todo el rato. "Eran para unir los párrafos". "Pues si quieres unir párrafos puedes usar puntos y seguido, puntos y aparte, comas..." Y es que lo cierto es que las disquisiciones de estilo son de lo más divertido que pasa por aquí.
Me llama mi niña. Dice que no me quiere hacer daño. Le digo que entonces no me muerda la próxima vez y ya está.
Me acerco humildemente al maquetador en prácticas. "Perdona, es que en esta página hay que meter...", "¡¡no!!, ¡¡ahora no!!". "Disculpa, no hagas eso, es que todos los textos los tengo que revisar yo antes de que los lleves a...", "¡¡¡nononono!!! ¡luego, luego...!". Jo, espero no haberle molestado.
Me llama la niña y lloramos un ratito.
Me llama la niña y me cuenta lo que lleva puesto y lo que no lleva puesto y a mí eso me anima mucho, porque a quién no le mola una erección continuada durante toda una noche de trabajo salvaje frente al ordenador. A mitad de conversación se queda dormida con mi voz sedante. Yo creo que sólo me quiere para eso.
Me llama la niña a las dos de la mañana y me pide que busque en google si había o no había gallos en la época de Jesucristo. Dice que si no no puede dormir, que le dan miedo unas profecias que ha oido. Hablamos mucho rato sobre los códigos ocultos de la Biblia y si creemos en Dios y si Jesucristo existió de verdad y eso.
Las dos y media. Ya queda menos.
/////"Sigo virgen y furioso". Arthur Cravan, recién llegado a la ciudad, en una carta a un amigo/////
martes, 15 de julio de 2003
miércoles, 9 de julio de 2003
Vine al trabajo con una camiseta de publicidad y barba de una semana, y mi compañera se puso a buscar a otro para que fuera a la inauguración del hotel. Hasta preguntó a gente de otras revistas. Así que salí del taxi un poco dormido y un poco acomplejado, la verdad, hasta parecía que el abrepuertas me miraba mal. Pero la que me recibió fue ni más ni menos que almu, que estaba también en minoría frente a todas esas corbatas, vestiditos, bisutería. Compartiendo el mismo disgusto, que así se hace más llevadero, entramos hasta el fondo, pero parándonos mucho, un poco amilanados hasta que nos hicimos con la situación, esto es, hasta que llegamos a la barra.
Me presentó a su amiga A, que tenía un problema superpráctico con sus pezones. En mi humildísima opinión, eso adorna cuantitativa y cualitativamente más que todas esas joyas falsísimas que había por ahí. Y que todos los problemas tenían que ser así.
El hotel creo que era el más grande de Europa o el que tenía más columnas de Europa o algo así. Las había de todos los pelos y colores y estaban puestas por aquí y por allá al azar, como en una instalación. Las que llegaban hasta el techo estaban hechas del mismo material que los espejos de la risa, debe de ser eso del metraquilato. En realidad todo el hotel era un ejemplo excelente de reciclaje y buen rollo ecológico. ¿Que no sabemos que hacer con la vajilla de la abuela?, pues la ponemos aquí, ¿que tengo unas cortinas del burdel que me cerraron? pues pa la puerta. ¿Que no le hemos encontrado utilidad a estos capiteles jónicos recuerdo de Atenas tamaño persona? pues uno a cada lado de la puerta. Y así todo. Por ejemplo lo de las columnas brillantosas era un material que no sabían que hacer con él. Que no sabían que hacer con él en los 70.
Y por lo demás, me cogí el pedo de todos los pedos, que he perdido mucha práctica. Me bebí mil copas, creo que esto es la edad y que ya me empieza a aparecer el instinto Imserso, que si veo algo gratis me pongo a la cola, sea jamón, copas o pegatinas.
Llegué a casa, me hice una pizza, por postear, posteé post-it para bob y O. por toda la casa (dibujos y tonterías), rompí un vaso (losientolosientolosiento), hablé con betty, que siempre se puede confiar en que a la misma hora esté un poco más pedo que tú, y mandé a mi niña un mensaje cariñoso, largo e intrincado. Qué bonito sería acordarse de lo que puse.
Por la mañana venía dormido en el metro, me he despertado en mi parada, he salido corriendo, se me ha caído un tebeo, he vuelto a por él, he salido, y allí al lado estaba A. Ya no tenía los problemas de anoche. Sic transit gloria mundi, qué resaca.
Me presentó a su amiga A, que tenía un problema superpráctico con sus pezones. En mi humildísima opinión, eso adorna cuantitativa y cualitativamente más que todas esas joyas falsísimas que había por ahí. Y que todos los problemas tenían que ser así.
El hotel creo que era el más grande de Europa o el que tenía más columnas de Europa o algo así. Las había de todos los pelos y colores y estaban puestas por aquí y por allá al azar, como en una instalación. Las que llegaban hasta el techo estaban hechas del mismo material que los espejos de la risa, debe de ser eso del metraquilato. En realidad todo el hotel era un ejemplo excelente de reciclaje y buen rollo ecológico. ¿Que no sabemos que hacer con la vajilla de la abuela?, pues la ponemos aquí, ¿que tengo unas cortinas del burdel que me cerraron? pues pa la puerta. ¿Que no le hemos encontrado utilidad a estos capiteles jónicos recuerdo de Atenas tamaño persona? pues uno a cada lado de la puerta. Y así todo. Por ejemplo lo de las columnas brillantosas era un material que no sabían que hacer con él. Que no sabían que hacer con él en los 70.
Y por lo demás, me cogí el pedo de todos los pedos, que he perdido mucha práctica. Me bebí mil copas, creo que esto es la edad y que ya me empieza a aparecer el instinto Imserso, que si veo algo gratis me pongo a la cola, sea jamón, copas o pegatinas.
Llegué a casa, me hice una pizza, por postear, posteé post-it para bob y O. por toda la casa (dibujos y tonterías), rompí un vaso (losientolosientolosiento), hablé con betty, que siempre se puede confiar en que a la misma hora esté un poco más pedo que tú, y mandé a mi niña un mensaje cariñoso, largo e intrincado. Qué bonito sería acordarse de lo que puse.
Por la mañana venía dormido en el metro, me he despertado en mi parada, he salido corriendo, se me ha caído un tebeo, he vuelto a por él, he salido, y allí al lado estaba A. Ya no tenía los problemas de anoche. Sic transit gloria mundi, qué resaca.
lunes, 30 de junio de 2003
“¡Oh! Sí, bellísima Inés
espejo y luz de mis ojos;
escucharme sin enojos,
como lo haces, amor es:
mira aquí a tus plantas, pues,
todo el altivo rigor
de este corazón traidor
que rendirse no creía,
adorando, vida mía,
la esclavitud de tu amor.”
El sábado me quedé medio atrapado en Madrid. Sin móvil desde hace meses, como casi siempre, anulé los planes demasiado tarde como para hacer otros nuevos. Así que me fui al cine a ver una peli con moraleja –¿dónde me he dejado mi buen gusto aleatorio para elegir sala?–. Llamé a mi niña antes, no es que dos días separados sigan siendo un abismo feo, es que lo son más que nunca. Le dije que era porque yo me quedaba y ella se iba. Me preguntó si ahora entendía lo de mis 17 días mexicanos. Ay, que sólo entiendo las cosas por las malas. Me recorrí la Gran Vía y la calle Princesa andando. Y eran todas carne, carne, carne. Con lo que a mí me gustaba la carne.
Nadie pone morritos como las francesas, nadie tiene los ojos de las indias, nadie las tetas de las danesas, nadie la agresividad dulce de las italianas, ni sus piernas largas, nadie la gracia de las gaditanas, nadie baila como las cubanas, para nadie tiene el alcohol tal poder afrodisiaco como para las inglesas, nadie se mueve en la cama como las tailandesas (dicen), nadie es tan sana como una irlandesa, nadie lleva los escotes de las yankis, ni lo pasea todo con la sonrisa de las mexicanas, ni gasta el desparpajo de las extremeñas, ni habla con la voz sugerente de las portuguesas, ni anda como las brasileñas (eso es andar, y lo demás pìsar el suelo). O eso creía. Porque resulta que mi niña es una belleza internacional.
Así que estoy como con un huequito, y me voy a casa. No puede ser tan malo eso de quedarse en casa un sábado por la noche. Enciendo la tele y ponen un reportaje sobre la movida madrileña.
(Gracias por hacer la cama, por cocinar tan bien, por lavarme la ropa, por darme cariño, por abrazarte a mí tan fuerte, por pedirme besos y achuchones, por venirme a buscar, por ponerte ese camisón, por intentar despertarme por las mañanas, por coserme la mochila pochola, por ser tan dulce, por fregar los platos y limpiarlo todo. Por echarme de menos, por quererme. Soy un patán, un zoquete y un torpe y nunca me doy cuenta de nada. Un torpe enamorado, pero eso no es excusa. ¿Qué puedo hacer ahora para que tú también estés tontita? Algo difícil –¿un soneto en alejandrinos? ¿empezar la novela? ¿no dejarte hacer nada para la próxima? ¿comprarme un armario y ordenar la habitación? ¿todo?– y algo fácil –te voy a querer como en los ripios del tenorio–)
espejo y luz de mis ojos;
escucharme sin enojos,
como lo haces, amor es:
mira aquí a tus plantas, pues,
todo el altivo rigor
de este corazón traidor
que rendirse no creía,
adorando, vida mía,
la esclavitud de tu amor.”
El sábado me quedé medio atrapado en Madrid. Sin móvil desde hace meses, como casi siempre, anulé los planes demasiado tarde como para hacer otros nuevos. Así que me fui al cine a ver una peli con moraleja –¿dónde me he dejado mi buen gusto aleatorio para elegir sala?–. Llamé a mi niña antes, no es que dos días separados sigan siendo un abismo feo, es que lo son más que nunca. Le dije que era porque yo me quedaba y ella se iba. Me preguntó si ahora entendía lo de mis 17 días mexicanos. Ay, que sólo entiendo las cosas por las malas. Me recorrí la Gran Vía y la calle Princesa andando. Y eran todas carne, carne, carne. Con lo que a mí me gustaba la carne.
Nadie pone morritos como las francesas, nadie tiene los ojos de las indias, nadie las tetas de las danesas, nadie la agresividad dulce de las italianas, ni sus piernas largas, nadie la gracia de las gaditanas, nadie baila como las cubanas, para nadie tiene el alcohol tal poder afrodisiaco como para las inglesas, nadie se mueve en la cama como las tailandesas (dicen), nadie es tan sana como una irlandesa, nadie lleva los escotes de las yankis, ni lo pasea todo con la sonrisa de las mexicanas, ni gasta el desparpajo de las extremeñas, ni habla con la voz sugerente de las portuguesas, ni anda como las brasileñas (eso es andar, y lo demás pìsar el suelo). O eso creía. Porque resulta que mi niña es una belleza internacional.
Así que estoy como con un huequito, y me voy a casa. No puede ser tan malo eso de quedarse en casa un sábado por la noche. Enciendo la tele y ponen un reportaje sobre la movida madrileña.
(Gracias por hacer la cama, por cocinar tan bien, por lavarme la ropa, por darme cariño, por abrazarte a mí tan fuerte, por pedirme besos y achuchones, por venirme a buscar, por ponerte ese camisón, por intentar despertarme por las mañanas, por coserme la mochila pochola, por ser tan dulce, por fregar los platos y limpiarlo todo. Por echarme de menos, por quererme. Soy un patán, un zoquete y un torpe y nunca me doy cuenta de nada. Un torpe enamorado, pero eso no es excusa. ¿Qué puedo hacer ahora para que tú también estés tontita? Algo difícil –¿un soneto en alejandrinos? ¿empezar la novela? ¿no dejarte hacer nada para la próxima? ¿comprarme un armario y ordenar la habitación? ¿todo?– y algo fácil –te voy a querer como en los ripios del tenorio–)
miércoles, 25 de junio de 2003
Instalado en Segovia
Instalado en Segovia, la primera noche me superó. Parece ser que até mal a las niñas y Cande se tiró al suelo desde el sillón, con sillita y todo, previo rebote con la cabeza contra la mesa. Dos veces. Oli lloraba sin parar y lanzaba el chupete debajo de los muebles como una pelotari. Yo no sabía qué era lo que querían. Carolina, cinco años, decidió combatir el caos por su cuenta yéndose a la cama ella sola, a pesar de que había puesto Noche de fiesta, lo que ella quería, y salía la parte de Avelino, la que prefiere. A la una de la mañana del sábado estaban dando botes, meneando la cabeza, tirándose al suelo, llorando ahora Oli, ahora Cande, practicando el lanzamiento de objetos. Mucho mucho mucho más despiertas que yo.
Cuando llegaron mi hermano y mi cuñada se encontraron el salón como un campo de batalla, la tele a todo volumen, todos los muebles movidos, restos de la cena, juguetes dispersos por todas partes y yo dormido y vestido en su habitación, dándole la mano a Oli. Caro contaba a la mañana siguiente que se tuvo que tapar las orejas con las manos para poder dormir. Qué pulmones, dios mío. La última vez fue parecido, sólo que me encontraron con una niña berreando a cada lado y yo en medio, dormido como si hubiese extraviado el Whisper XL
.
Así que, cuando he dicho que me habían ofrecido un par de habitaciones en Madrid y que probablemente volvería la semana que viene, se han quedado un pelín desolados (“qué desastre, nadie se quiere quedar con nosotros”) y me han enumerado las ventajas de Segovia: ropa planchada, cena preparada cuando llegue, ratos con las niñas (¿y la ventaja?) y que en el autobús se puede leer bien. La Sepulvedana tiene hasta luz por la noche. Bueno, veremos qué tal se me da la semana. Hoy, además, ha venido mi hermano el de Madrid con los dos niños y mi cuñada A. Cinco niños, cuatro adultos y lo que quedaba de mí. Yo les miraba un poco alucinado, todos gritando a la vez, todos queriendo llamar la atención, uno que no quiere comer, la otra que se enfada porque no le retiran el plato inmediatamente, las pequeñas que se turnan para llorar, y el último, que ha vomitado sobre la tapicería de cuero del Jaguar justo un minuto antes de llegar a destino, parece que tiene gastroenteritis. Detrás de nosotros comía Pablo Carbonell, y he estado pensando en poner la oreja para contarlo en el blog, pero sólo oía palabras dispersas (Santiago Segura, póker, Kiko Veneno...) punteadas con berridos. La última vez que comí con tanto niño estaba Aparicio, el ex ministro, creo, y uno de mis sobrinos fue directo a meter la mano en su plato nada más llegar.
Yo no sé qué hacer para entretenerles, sobre todo cuando ya tienen en la mano unos garrotes que han sacado de nosedonde y amenazan la integridad de la vajilla y de mi cocorota alternativamente. Juntamos varias sillas y simulamos el descubrimiento de América. Utilizo lo que me queda de astucia después de la terrorífica noche del sábado y nombro a mi sobrino R, el hiperactivo, mascaron de proa, y al otro, timonel. Una tormenta, ¡¡¡tierra a la vista!!! ¡¡¡¡tierra a la vista!!! (ante el estupor del resto de los clientes), las conversaciones con los indígenas, R se pone muy serio cuando me concede una entrevista televisiva como capitán de la Santa María, les cuento la historia de nuestro tatarabuelo segoviano que viajó a América con Pizarro, motín a bordo, una visita a los vikingos, otro par de entrevistas y volvemos a España con las bodegas cargadas. ¿A que no sabeis lo que traían? Oro, plata, patatas, chocolate y tabaco, que lo descubrieron allí. Así que me voy a fumar un cigarrito. ¡¡¡No!!! Sí, piedad, merced.
La vuelta, diez en un coche, me recuerda a cuando íbamos al pueblo en verano, aunque aquello era un 600 y llegamos a caber doce, según cuentan los mayores. Luego les canto a las niñas una habanera “dulce es la caña/ pero más lo es tu voz/ que de amargura, que de amargura/ limpia mi corazón”. Antes dormía a Carolina con eso y aún antes a la innombrable, qué cosas. También tiro del romancero, con algunas canciones bastante escabrosas, sobre asesinatos pasionales y pactos con el demonio y la muerte. Me miran alucinadas, pero creo que sólo entienden que hay un tipo cantándoles, tienen ocho meses.
Caro me saca a recorrer toda la ciudad, nos sentamos a los pies del acueducto para oir a las comparsas. Hablamos de las supernenas, está aprendiendo a leer y me recita todos los letreros: telebanco, taller de joyería, restaurante Castilla. Paseamos la calle Real, el Tontódromo, la sede de la afición segoviana favorita: subir y bajar sin destino. A la mitad me doy cuenta de que mi sobrina preferida se esta restregando la cara contra la manga de mi cazadora de cuero.
-Pero nena, ¡pídeme un pañuelo! ¿Quieres uno?
-No.
No, claro, ya no.
Cada vez que ve a una niña de su clase se abre el abrigo con pretendido disimulo para que vean su traje de faralaes.
-No ha dicho nada del disfraz.
-Pues ha puesto cara de que le ha gustado.
Disfruto maleducándola y enseñándole canciones como la del pastor cabezudo que tiene las uñas negras de tanto rascarse el culo, y aliento especialmente las conductas transgresoras, pero insisto en que diga gracias y por favor, en que pida las cosas en otro tono, en que aprenda a respetar a los demás.
Nos hemos pegado una paliza, Carolina se caía cada 20 metros encima de mí y a mí sólo me sostenía en pie la ilusión de llegar a casa, comer algo y tumbarme.
-A ver quién es el primero de los dos que rueda por estas escaleras.
Y una madre jovencita, guapa y rubia se da la vuelta y me sonríe.
El sábado por la tarde mi cuñada Su me había sacado a dar una vuelta. Decía que con las mellizas en el coche doble iba a ligar mucho.
-Aunque bueno, así sobre todo vas a dar pena. “Pobre chaval, mira como está, le habrá dejado su mujer con las dos niñas”.
Y es que últimamente me he abandonado un poquito. Llevaba una semana sin afeitarme, y con la camisa por fuera, pelos de loco y el abrigo largo, parezco un naufrago. Así que me lleva de compras. Por el camino es cierto que ligo, pero sobre todo con venerables miembros de la tercera edad.
-Qué bonitas son, pero claro, me dirás que dan trabajo.
-Pues no se crea señora, de momento no me han dado mucho.
Llegamos a la tienda.
-¿Qué te parece este pantalón?
-Pues un poco putón.
Mi cuñada me mira asombrada. Es más peque que yo, y en el pueblo perteneció a la misma peña, pero no está muy acostumbrada a oirme decir esa clase de tonterías. Con la familia soy tan formalito...
-Pues es lo que se lleva -dice la dependienta-. Lo que pasa es que vosotros queréis que estén guapas primero para luego tenerlas encerradas en casa.
Así que en un ratito ya tengo señora, familia semi numerosa y soy un moro, aunque a ésto ya estoy acostumbrado.
-¿Y este jersey para ti?
-Un poco Retorno a Brideshead.
-¿?
-Es que yo lo quiero MUY Retorno a Brideshead. De pico, más tenis, más guei.
Dice mi padre que soy igual que mi cuñada, que siempre tenemos que estar comprando cosas.
-¿¡Yo!?
-Sí, tú, en la piscina del club tienes que estar pidiendo continuamente.
-Hombre, papá, pero es que es muy distinto. Lo suyo es consumismo y lo mío alcoholismo.
El caso es que ahora puedo dar un respiro a mi camiseta de Jack Daniels (dice bob que más que una camiseta de publicidad es un sponsor) y combinar mis pantalones desbotonados y mis zapatos rotos (antes tenía un gran fondo de armario de zapatos rotos, pero me he tenido que desprender de varios en la mudanza, y sólo me queda un par, snif) con una cazadora Levis con una bandera parecida a la estadounidense en una manga (“a ver si me acuerdo de no ir a las manis con esta”), una camiseta de Custo y un jersey de Moschino. Qué coño. Malos rollos fuera, como en un fin de semana pastillero, y gastándome más o menos lo mismo que en algunos de los más tontos.
-Oye, que me podrías comprar algo a mí.
-Pues mira, le debo el regalo de reyes a mi ahijada, si quieres te lo compro a ti, que total, hasta que no aprenda a hablar no se va a quejar.
-Ah, pues vale.
Somos unos desalmados.
Me decían el viernes en la redacción que iba a estar deseando que llegara el lunes para ir a trabajar. Imposible, decía yo. Ja, menudo ingenuo. Ocho horas sentado delante de un ordenador me parecen ahora el paraíso. Estoy motivadísimo. Pero para llegar hasta este infierno infantil tuvimos que pasar antes por el purgatorio de la mudanza, que ya me dejó los brazos como muertos, la espalda machacada y esos estigmas en los hombros que aparecen siempre que cargo pesos, los mismos que provocaban invariablemente las desconfianzas de mis exes.
El traslado se hizo en dos tiempos. Kike me acercó a casa de bob con unas decrépitas cajas.
-Arf, en cada mudanza los alquileres están más caros y yo en peor forma.
-Ya, y tus cajas también.
Sí, mis cajas a punto de deshacerse. Pero es tanto lo que hemos pasado juntos. Se las coje cariño. Por desgracia, al primer meneo fuera del coche una de ellas se suicidó y esparció su contenido de peines, jaboncitos y ropa de cuadros junto al portal de bob. Una vez amontonado todo, llamé a su timbre, me encendí un cigarro y un bonito chucho, hijo de cien mil perras, salió de la nada para hacer una meada relámpago sobre la más consistente de mis cajas de cartón.
Después de una breve negociación sobre a quién le molaba más lo de la lluvia dorada (“ya, pero mezclada con zoofilia, no”) decidimos unilateralmente que la parte húmeda era para mí.
Esa noche me pasé por casa de Jordi para jugar un mus y sólo apareció Q. Cuando me pidió el mechero aproveché para hacer manitas con ella, mi truco estúpido e infantil favorito del mes. Ella se quedó tensa un ratito, pero tensa bien. Puede que no, que se quedara tensa mal, pero, pensé, mientras pueda elegir entre la realidad y mis deseos porque no me iba a quedar con lo que más me convenga. Dice Jordi que la cosa fue bien, que luego ella me invitó a patinar sobre hielo al día siguiente. Es cierto, me invitó a patinar. El que sea una propuesta absurda no quiere decir que no sea una invitación. Qué miedo, podría morir degollado por mis propios patines por obseso sexual.
El caso es que Jor estuvo recordando que yo era su amigo más antiguo, desde los cinco o los seis años, así que aproveche para llevarle unas bolsitas y unas cajitas al día siguiente.
-El portero tiene que estar flipado, primero ve instalarse aquí a Silvia y hoy te ve a ti.
-Pensará que has salido del armario.
-Pensará que tú has salido del armario y te has traído todos tus trastos.
Ese humor catalán, jeje. Luego Silvia me ofreció la habitación que no usa pero paga en su casa. Sus compañeras de piso, sobre todo aquella que sorprendí en la ducha (para los que tengan memoria) (bueno, luego si me acuerdo pongo el enlace).
Justo cuando Jordi me estaba recordando (“so cabrón”) que le di plantón el día del cumpleaños de Mic y Meri, llamó M la belga, a la que no había vuelto a ver desde entonces. Percibo un pequeño cambio de actitud a partir de que le dijera que se viniera conmigo al servicio, cafre que es uno. Aunque la verdad es que con el pedo que llevábamos todos aquél día lo que me extraña es que no metiera la pata mucho más. Asistí en primera fila a la aparición del verdadero ser de los que estábamos allí. Cuando llegué, tímido y asustado, bob estaba muy militante, Mic, enigmática, y cristina, bella y distinguida. Unas horas y mucho vino después, yo estaba mucho más teletubbie exaltado y científico, abrazando y experimentando en mi estómago con la ensalada de licores, bob, divertido y enamoradizo, Mic más cercana, y cristina, bella y distinguida.
Luego me fui a Torrejón, al cumpleaños de meri maravillas. Como no tengo mucho permiso para hablar, sólo os remitiré a los relatos ajenos sobre aquella noche, que me definen como arrimacroqueta (2 de febrero) y como un guei con más pluma que los pavos reales. ¿Alguno más cerca? Fue bastante surrealista a la par que humillante oir como me llamaban cada vez que me perdía en los 30 metros cuadrados de algún bar “¡virgenyfurioso, virgenyfurioso, que nos vamos!”. La jefa de los follasteros me pareció asombrosa, y tan divertida como esperaba, y untied me metió mano unas cuantas veces (eso es que nos caímos bien) (y eso que no le gusté :P) y con Meri hablé mucho, aunque estoy seguro de que ella no se acuerda de nada. Tengo dos imágenes. La primera, cuando huyó despavorida de mí, corriendo con una pierna hacia el este y la otra hacia el oeste, sólo porque la abracé mientras caminábamos, sólo porque iba sin mangas en una noche bajo cero, ejem. Y la segunda (que es más bien una confesión pública), cuando se desmayó encima de mí. Meri: me puse tan nervioso que en vez de darte unas bofetadas como hicieron luego todos al estilo Aterriza como puedas, me incliné y te besé. ¡Lo siento!, ya sé que estabas inconsciente, no me vas a creer, pero coño, ¡estaba muy nervioso y no sabía qué hacer! Fue lo primero que se me ocurrió.
Mi último encuentro bloguero fue con betty. Para simplificar y aunque quede fatal con todas, incluida ella, es la bloguera más atractiva que he conocido (y hay nivelazo) y tiene un deportivo precioso, que nos conviene, digan lo que digan por ahí. Además aceptó ir conmigo al cine un día de resaca y eligió ella la peli con el mismo criterio con el que lo habría hecho yo: tan sólo porque nunca había oído hablar de ella y porque en la cartelera ponía bien grande bajo el título “un día sin sexo es un día perdido”. Pero sobre todo betty es un pelín alcohólica, como yo. Tanto como para ser capaz de meterse un vodka cinco minutos antes de la peli y, es más, entrar tarde porque lo primero es lo primero y había que terminárselo. Nos pasamos la proyección diciendo “oye, esta peli es muy rara” o “qué peli más rara”. Yo lo dije unas siete veces y ella sólo tres o cuatro. Al principio pensé que era porque estaba borracho, pero luego me di cuenta de que era bastante rara. Al final yo me levanté para ir a... ejem, y cuando volví me encontré con los títulos de crédito.
-¡Coño! Bueno, no habrá pasado nada, como en el resto de la peli...
-Pueees... sí. (spoiler). Le ha matado con una cámara de vídeo.
-¡No me lo puedo creer!
Lo que siguió fue también un poco penoso, un bar, sin tarjetas, sin dinero, nos fuimos por donde habíamos venido. Pero bueno, betty es un caos reconocible con el que me identifico. Así que hemos quedado para que yo le enseñe mis ambientes y ella los suyos, que no me van a parecer tan desconocidos como viceversa. Va a ser divertido.
Instalado en Segovia, la primera noche me superó. Parece ser que até mal a las niñas y Cande se tiró al suelo desde el sillón, con sillita y todo, previo rebote con la cabeza contra la mesa. Dos veces. Oli lloraba sin parar y lanzaba el chupete debajo de los muebles como una pelotari. Yo no sabía qué era lo que querían. Carolina, cinco años, decidió combatir el caos por su cuenta yéndose a la cama ella sola, a pesar de que había puesto Noche de fiesta, lo que ella quería, y salía la parte de Avelino, la que prefiere. A la una de la mañana del sábado estaban dando botes, meneando la cabeza, tirándose al suelo, llorando ahora Oli, ahora Cande, practicando el lanzamiento de objetos. Mucho mucho mucho más despiertas que yo.
Cuando llegaron mi hermano y mi cuñada se encontraron el salón como un campo de batalla, la tele a todo volumen, todos los muebles movidos, restos de la cena, juguetes dispersos por todas partes y yo dormido y vestido en su habitación, dándole la mano a Oli. Caro contaba a la mañana siguiente que se tuvo que tapar las orejas con las manos para poder dormir. Qué pulmones, dios mío. La última vez fue parecido, sólo que me encontraron con una niña berreando a cada lado y yo en medio, dormido como si hubiese extraviado el Whisper XL
.
Así que, cuando he dicho que me habían ofrecido un par de habitaciones en Madrid y que probablemente volvería la semana que viene, se han quedado un pelín desolados (“qué desastre, nadie se quiere quedar con nosotros”) y me han enumerado las ventajas de Segovia: ropa planchada, cena preparada cuando llegue, ratos con las niñas (¿y la ventaja?) y que en el autobús se puede leer bien. La Sepulvedana tiene hasta luz por la noche. Bueno, veremos qué tal se me da la semana. Hoy, además, ha venido mi hermano el de Madrid con los dos niños y mi cuñada A. Cinco niños, cuatro adultos y lo que quedaba de mí. Yo les miraba un poco alucinado, todos gritando a la vez, todos queriendo llamar la atención, uno que no quiere comer, la otra que se enfada porque no le retiran el plato inmediatamente, las pequeñas que se turnan para llorar, y el último, que ha vomitado sobre la tapicería de cuero del Jaguar justo un minuto antes de llegar a destino, parece que tiene gastroenteritis. Detrás de nosotros comía Pablo Carbonell, y he estado pensando en poner la oreja para contarlo en el blog, pero sólo oía palabras dispersas (Santiago Segura, póker, Kiko Veneno...) punteadas con berridos. La última vez que comí con tanto niño estaba Aparicio, el ex ministro, creo, y uno de mis sobrinos fue directo a meter la mano en su plato nada más llegar.
Yo no sé qué hacer para entretenerles, sobre todo cuando ya tienen en la mano unos garrotes que han sacado de nosedonde y amenazan la integridad de la vajilla y de mi cocorota alternativamente. Juntamos varias sillas y simulamos el descubrimiento de América. Utilizo lo que me queda de astucia después de la terrorífica noche del sábado y nombro a mi sobrino R, el hiperactivo, mascaron de proa, y al otro, timonel. Una tormenta, ¡¡¡tierra a la vista!!! ¡¡¡¡tierra a la vista!!! (ante el estupor del resto de los clientes), las conversaciones con los indígenas, R se pone muy serio cuando me concede una entrevista televisiva como capitán de la Santa María, les cuento la historia de nuestro tatarabuelo segoviano que viajó a América con Pizarro, motín a bordo, una visita a los vikingos, otro par de entrevistas y volvemos a España con las bodegas cargadas. ¿A que no sabeis lo que traían? Oro, plata, patatas, chocolate y tabaco, que lo descubrieron allí. Así que me voy a fumar un cigarrito. ¡¡¡No!!! Sí, piedad, merced.
La vuelta, diez en un coche, me recuerda a cuando íbamos al pueblo en verano, aunque aquello era un 600 y llegamos a caber doce, según cuentan los mayores. Luego les canto a las niñas una habanera “dulce es la caña/ pero más lo es tu voz/ que de amargura, que de amargura/ limpia mi corazón”. Antes dormía a Carolina con eso y aún antes a la innombrable, qué cosas. También tiro del romancero, con algunas canciones bastante escabrosas, sobre asesinatos pasionales y pactos con el demonio y la muerte. Me miran alucinadas, pero creo que sólo entienden que hay un tipo cantándoles, tienen ocho meses.
Caro me saca a recorrer toda la ciudad, nos sentamos a los pies del acueducto para oir a las comparsas. Hablamos de las supernenas, está aprendiendo a leer y me recita todos los letreros: telebanco, taller de joyería, restaurante Castilla. Paseamos la calle Real, el Tontódromo, la sede de la afición segoviana favorita: subir y bajar sin destino. A la mitad me doy cuenta de que mi sobrina preferida se esta restregando la cara contra la manga de mi cazadora de cuero.
-Pero nena, ¡pídeme un pañuelo! ¿Quieres uno?
-No.
No, claro, ya no.
Cada vez que ve a una niña de su clase se abre el abrigo con pretendido disimulo para que vean su traje de faralaes.
-No ha dicho nada del disfraz.
-Pues ha puesto cara de que le ha gustado.
Disfruto maleducándola y enseñándole canciones como la del pastor cabezudo que tiene las uñas negras de tanto rascarse el culo, y aliento especialmente las conductas transgresoras, pero insisto en que diga gracias y por favor, en que pida las cosas en otro tono, en que aprenda a respetar a los demás.
Nos hemos pegado una paliza, Carolina se caía cada 20 metros encima de mí y a mí sólo me sostenía en pie la ilusión de llegar a casa, comer algo y tumbarme.
-A ver quién es el primero de los dos que rueda por estas escaleras.
Y una madre jovencita, guapa y rubia se da la vuelta y me sonríe.
El sábado por la tarde mi cuñada Su me había sacado a dar una vuelta. Decía que con las mellizas en el coche doble iba a ligar mucho.
-Aunque bueno, así sobre todo vas a dar pena. “Pobre chaval, mira como está, le habrá dejado su mujer con las dos niñas”.
Y es que últimamente me he abandonado un poquito. Llevaba una semana sin afeitarme, y con la camisa por fuera, pelos de loco y el abrigo largo, parezco un naufrago. Así que me lleva de compras. Por el camino es cierto que ligo, pero sobre todo con venerables miembros de la tercera edad.
-Qué bonitas son, pero claro, me dirás que dan trabajo.
-Pues no se crea señora, de momento no me han dado mucho.
Llegamos a la tienda.
-¿Qué te parece este pantalón?
-Pues un poco putón.
Mi cuñada me mira asombrada. Es más peque que yo, y en el pueblo perteneció a la misma peña, pero no está muy acostumbrada a oirme decir esa clase de tonterías. Con la familia soy tan formalito...
-Pues es lo que se lleva -dice la dependienta-. Lo que pasa es que vosotros queréis que estén guapas primero para luego tenerlas encerradas en casa.
Así que en un ratito ya tengo señora, familia semi numerosa y soy un moro, aunque a ésto ya estoy acostumbrado.
-¿Y este jersey para ti?
-Un poco Retorno a Brideshead.
-¿?
-Es que yo lo quiero MUY Retorno a Brideshead. De pico, más tenis, más guei.
Dice mi padre que soy igual que mi cuñada, que siempre tenemos que estar comprando cosas.
-¿¡Yo!?
-Sí, tú, en la piscina del club tienes que estar pidiendo continuamente.
-Hombre, papá, pero es que es muy distinto. Lo suyo es consumismo y lo mío alcoholismo.
El caso es que ahora puedo dar un respiro a mi camiseta de Jack Daniels (dice bob que más que una camiseta de publicidad es un sponsor) y combinar mis pantalones desbotonados y mis zapatos rotos (antes tenía un gran fondo de armario de zapatos rotos, pero me he tenido que desprender de varios en la mudanza, y sólo me queda un par, snif) con una cazadora Levis con una bandera parecida a la estadounidense en una manga (“a ver si me acuerdo de no ir a las manis con esta”), una camiseta de Custo y un jersey de Moschino. Qué coño. Malos rollos fuera, como en un fin de semana pastillero, y gastándome más o menos lo mismo que en algunos de los más tontos.
-Oye, que me podrías comprar algo a mí.
-Pues mira, le debo el regalo de reyes a mi ahijada, si quieres te lo compro a ti, que total, hasta que no aprenda a hablar no se va a quejar.
-Ah, pues vale.
Somos unos desalmados.
Me decían el viernes en la redacción que iba a estar deseando que llegara el lunes para ir a trabajar. Imposible, decía yo. Ja, menudo ingenuo. Ocho horas sentado delante de un ordenador me parecen ahora el paraíso. Estoy motivadísimo. Pero para llegar hasta este infierno infantil tuvimos que pasar antes por el purgatorio de la mudanza, que ya me dejó los brazos como muertos, la espalda machacada y esos estigmas en los hombros que aparecen siempre que cargo pesos, los mismos que provocaban invariablemente las desconfianzas de mis exes.
El traslado se hizo en dos tiempos. Kike me acercó a casa de bob con unas decrépitas cajas.
-Arf, en cada mudanza los alquileres están más caros y yo en peor forma.
-Ya, y tus cajas también.
Sí, mis cajas a punto de deshacerse. Pero es tanto lo que hemos pasado juntos. Se las coje cariño. Por desgracia, al primer meneo fuera del coche una de ellas se suicidó y esparció su contenido de peines, jaboncitos y ropa de cuadros junto al portal de bob. Una vez amontonado todo, llamé a su timbre, me encendí un cigarro y un bonito chucho, hijo de cien mil perras, salió de la nada para hacer una meada relámpago sobre la más consistente de mis cajas de cartón.
Después de una breve negociación sobre a quién le molaba más lo de la lluvia dorada (“ya, pero mezclada con zoofilia, no”) decidimos unilateralmente que la parte húmeda era para mí.
Esa noche me pasé por casa de Jordi para jugar un mus y sólo apareció Q. Cuando me pidió el mechero aproveché para hacer manitas con ella, mi truco estúpido e infantil favorito del mes. Ella se quedó tensa un ratito, pero tensa bien. Puede que no, que se quedara tensa mal, pero, pensé, mientras pueda elegir entre la realidad y mis deseos porque no me iba a quedar con lo que más me convenga. Dice Jordi que la cosa fue bien, que luego ella me invitó a patinar sobre hielo al día siguiente. Es cierto, me invitó a patinar. El que sea una propuesta absurda no quiere decir que no sea una invitación. Qué miedo, podría morir degollado por mis propios patines por obseso sexual.
El caso es que Jor estuvo recordando que yo era su amigo más antiguo, desde los cinco o los seis años, así que aproveche para llevarle unas bolsitas y unas cajitas al día siguiente.
-El portero tiene que estar flipado, primero ve instalarse aquí a Silvia y hoy te ve a ti.
-Pensará que has salido del armario.
-Pensará que tú has salido del armario y te has traído todos tus trastos.
Ese humor catalán, jeje. Luego Silvia me ofreció la habitación que no usa pero paga en su casa. Sus compañeras de piso, sobre todo aquella que sorprendí en la ducha (para los que tengan memoria) (bueno, luego si me acuerdo pongo el enlace).
Justo cuando Jordi me estaba recordando (“so cabrón”) que le di plantón el día del cumpleaños de Mic y Meri, llamó M la belga, a la que no había vuelto a ver desde entonces. Percibo un pequeño cambio de actitud a partir de que le dijera que se viniera conmigo al servicio, cafre que es uno. Aunque la verdad es que con el pedo que llevábamos todos aquél día lo que me extraña es que no metiera la pata mucho más. Asistí en primera fila a la aparición del verdadero ser de los que estábamos allí. Cuando llegué, tímido y asustado, bob estaba muy militante, Mic, enigmática, y cristina, bella y distinguida. Unas horas y mucho vino después, yo estaba mucho más teletubbie exaltado y científico, abrazando y experimentando en mi estómago con la ensalada de licores, bob, divertido y enamoradizo, Mic más cercana, y cristina, bella y distinguida.
Luego me fui a Torrejón, al cumpleaños de meri maravillas. Como no tengo mucho permiso para hablar, sólo os remitiré a los relatos ajenos sobre aquella noche, que me definen como arrimacroqueta (2 de febrero) y como un guei con más pluma que los pavos reales. ¿Alguno más cerca? Fue bastante surrealista a la par que humillante oir como me llamaban cada vez que me perdía en los 30 metros cuadrados de algún bar “¡virgenyfurioso, virgenyfurioso, que nos vamos!”. La jefa de los follasteros me pareció asombrosa, y tan divertida como esperaba, y untied me metió mano unas cuantas veces (eso es que nos caímos bien) (y eso que no le gusté :P) y con Meri hablé mucho, aunque estoy seguro de que ella no se acuerda de nada. Tengo dos imágenes. La primera, cuando huyó despavorida de mí, corriendo con una pierna hacia el este y la otra hacia el oeste, sólo porque la abracé mientras caminábamos, sólo porque iba sin mangas en una noche bajo cero, ejem. Y la segunda (que es más bien una confesión pública), cuando se desmayó encima de mí. Meri: me puse tan nervioso que en vez de darte unas bofetadas como hicieron luego todos al estilo Aterriza como puedas, me incliné y te besé. ¡Lo siento!, ya sé que estabas inconsciente, no me vas a creer, pero coño, ¡estaba muy nervioso y no sabía qué hacer! Fue lo primero que se me ocurrió.
Mi último encuentro bloguero fue con betty. Para simplificar y aunque quede fatal con todas, incluida ella, es la bloguera más atractiva que he conocido (y hay nivelazo) y tiene un deportivo precioso, que nos conviene, digan lo que digan por ahí. Además aceptó ir conmigo al cine un día de resaca y eligió ella la peli con el mismo criterio con el que lo habría hecho yo: tan sólo porque nunca había oído hablar de ella y porque en la cartelera ponía bien grande bajo el título “un día sin sexo es un día perdido”. Pero sobre todo betty es un pelín alcohólica, como yo. Tanto como para ser capaz de meterse un vodka cinco minutos antes de la peli y, es más, entrar tarde porque lo primero es lo primero y había que terminárselo. Nos pasamos la proyección diciendo “oye, esta peli es muy rara” o “qué peli más rara”. Yo lo dije unas siete veces y ella sólo tres o cuatro. Al principio pensé que era porque estaba borracho, pero luego me di cuenta de que era bastante rara. Al final yo me levanté para ir a... ejem, y cuando volví me encontré con los títulos de crédito.
-¡Coño! Bueno, no habrá pasado nada, como en el resto de la peli...
-Pueees... sí. (spoiler). Le ha matado con una cámara de vídeo.
-¡No me lo puedo creer!
Lo que siguió fue también un poco penoso, un bar, sin tarjetas, sin dinero, nos fuimos por donde habíamos venido. Pero bueno, betty es un caos reconocible con el que me identifico. Así que hemos quedado para que yo le enseñe mis ambientes y ella los suyos, que no me van a parecer tan desconocidos como viceversa. Va a ser divertido.
jueves, 19 de junio de 2003
Entré en la única discoteca de la ciudad del otro lado del Atlántico que se llama como la mía con Zacarías, el gringuito que estaba haciendo prácticas en la oficina de turismo. Fue una de esas noches en las que sales con un desconocido que te termina garantizando que tienes un amigo para siempre en Indiana. Nos cachearon antes de entrar a un sitio que no podía recordarme otra cosa que el interior de una de las picudas pirámides que llevaba quince días escalando. Si las pirámides fueran huecas, claro. Un tequila y dos cervezas después Zac estaba de acuerdo conmigo en que ese chico inmóvil junto a la barra parecía un guerrero maya y ese otro que bailaba, un sacerdote. Ellas eran otra cosa, muy mestizas muy cocteleadas, con lo que eso supone. Tres contactos visuales. El estudiante me pregunta que si tengo novia. Que sí. Hablo de lo diferente que es esta discoteca a todo lo que se ve por ahí. Todos sentados en gradas alrededor de una pista enorme, bajo un techo altísimo, los mexicanos controlando cada movimiento de las chicas que les acompañan. Le cuento que en los viajes hay que salir un poco por la noche y siempre da miedo, todo lo que pase es más incontrolable, nunca sabes cómo vas a acabar, pero que vale la pena, conoces la otra ciudad, la gente de noche, haces amigos. Me dice que claro, que cuando está fuera no hay novia, jajaja. Tres tequilas lleva y ya no hay manera de entenderse. El mensaje universal de las palmaditas, las risas y los brindis. Viva México cabrrrrón. Salimos a bailar. En eso paran la música y anuncian que va a entrar una chica del Gran Hermano mexicano. Es huerita, alta, nos explica que está muy contenta en su segunda semana desde que salió y menos nerviosa que en la primera, que estaba más nerviosa. Apasionante. Creo que desciende de unos conquistadores españoles que eran primos hermanos de los antepasados de María José Galera y Jorge y todos los que vinieron después, que ya no me los sé. Mientras le explico la jugada al de Indiana anuncian que la intelectual va a firmar autógrafos, se me enciende la lucecita y tengo la grandiosa idea de pedirle uno. Luego sólo queda rellenar la tarjetita con un precio y, hala, factura falsificada. No es que me guste, pero en 15 días he pasado por 9 hoteles, con sus correspondientes maleteros de llegada y salida, he comido en unos veinte restaurantes distintos, he tomado nosecuantos taxis y he tenido una decena de guías. Y da no se qué no dejar propina a estos simpáticos meseros y conductores que contestan con monosílabos, te intentan timar y nunca nunca te hacen factura. Pero que casi sólo cobrna tu propina. Así que me he gastado una pastaza en trabajar, y no me vendría mal poder justificar una pequeña parte. Voy para allá y hay una cola tremenda. Me he comprado una camisa que me ayudará a pasar inadvertido junto con el corte de pelo maya -que parece que me ha quitado cinco años. Hoy en el cine: "¿tienes carnet joven o de estudiante?" "pues no, pero gracias por preguntar"-. Pero parece que una escena de manga sobre un fondo rojo llama más la atención que sus collares de oro, sus camisetas sin manga y tal. Me voy de la cola un poco intimidado. Zac está bailando con su sombra literalmente. Voy y vengo nosecuantas veces y siempre hay cola y cuando parece que me va a tocar, la chica y los camareros hacen una coreografía de Macho Men y Quai am si em. Desde la escalinata de los autógrafos veo al becario tambaleándose y pidiendo otra cerveza de las que pago yo, y me doy cuenta horrorizado de que por mucho que falsifique una factura, mucho más caro me va a salir lo que se beba el muy cabrrrrón. "Hala, Zac, majo, nos vamos a casa". Sentados en un peldaño de la plaza de la Catedral hablamos de lo fácil que es viajar de cualquier manera y lo complicado que parece desde casa, de lo que se conoce, de lo que se aprende, de la velocidad a la que se vive. La luna creciente mexicana no es vertical, tiene forma de sonrisa. La miramos a la vez y reímos como tontos.
viernes, 23 de mayo de 2003
CON TELE Y EN CAMPAÑA
(Acaba de pasarme al lado una cría guapísima con una camiseta de rayas, morena y pálida, la cabeza gorda, la sonrisa ancha y sana y los ojos achatados. Olía a violeta, nada menos. El manga se impone.)
El otro día vi la tele, como bob, que además de robarme las ideas de los posts me ha puesto el último de su lista y duda de que sea virgen y furioso, snif. Pues no, ya no, los personajes evolucionamos, y ahora si escribo sobre bob me sale que siempre me apetece hablar, charlar, reir con él, y que un ratito y medio cigarro en el salón o un beso suyo de buenas noches me deja mejor cuerpo que comerme una bandeja de sushi, algo por lo que he sido capaz de bajar al VIPS a las 3 de la mañana, de lo que me gusta. Que tampoco difiere mucho de lo que habría escrito antes de que Elisa me tocara con sus alitas de porcelana y me transformara en un gatito de pelo de moqueta, ¿veis? mi vena antoniogala agazapada y al acecho... Así que yo firmaría Ramón de Campoamor, pero tendría que cambiar la dirección de la página y es un lío. A lo mejor en el futuro me vuelvo malo y escribo sobre las mismas cosas que antes, pero es que ya no quiero ser malo. Sólo quiero ser un puerquito de Epicuro, mas puerco enamorado.
Como decía, después de meses sin tener tele y, yo que sé, como un año sin verla casi nunca, los anuncios eran todos nuevos. Como los he visto de golpe, como quien ve un recopilatorio les he hecho una crítica poco profunda que dice que son mucho peores que los que se hacían la temporada pasada. Casi todos son bastante patéticos.
Y dicho esto, la crítica más penosa y más sin argumentos que he escrito nunca (vago que estoy y me duele la tripa, aviso porque este va a ser un post muy grrrr), haremos un repaso de lo que vi.
Vi a un tipo brasileño que secuestraba a una churri piernilarga y pedía un coche para escapar. Se lo daban y se escapaba. Luego le cogían, le metían en la cárcel y secuestraba a un guardia y pedía cuarenta coches para él y sus 39 mejores amigos. Se los daban y unos se chocaban, a otros les pillaban pero él se escapaba. Luego se entregó, porque ya no quería ser más un delincuente. Y le metían en chirona y tiraban la llave a un baño de ácido sulfúrico. Impacto TV. A mí lo que más me impactó es la moraleja que le encontré: hay que ser bueno para hacer tu trabajo, pero no hay que ser torpe recogiendo los frutos. Me lo aplico.
Sale un candidato del PP por Canarias que es un clon de Aznar (gomina, bigote, traje, gesticulación, memez, grato sentido del humor, todo idéntico). No me he enterado bien si eran espacios electorales o un documental de broma sobre Las rarezas más desternillantes de la antropología guanche.
La Junta Electoral prohíbe las pegatinas de No a la guerra en los colegios electorales, porque son propaganda partidista. Y a mí me parece muy bien. Que se sepa que decir No a la guerra es decir No al PP, que votarles es refrendar los bombardeos sobre Irak y los que se puedan hacer en el futuro con argumentos parecidos. Espero que hayan hecho lo mismo con el Nunca Mais. Y por cierto, ¿dónde están las armas químicas de Irak por las que se supone que a 40 millones de españoles nos metieron en una guerra? ¿Y los terroristas? Evidentemente, el que hubieran estado no habría justificado destruir un país, matar, arrasar, cargarse los restos de la civilización más antigua del mundo -y hay que releer esto último despacito para entender todo lo que significa-, pero es que ni estaban, a pesar de que Aznar tenía información de primera mano (que no podía compartir con sus vasallos, antes de meterles en una guerra que no querían) de que sí. Vaya. Han soltado también a los últimos detenidos como miembros de Al Qaeda en España. Dicen que confundieron la harina y el café que tenían en casa con los ingredientes para la receta de las armas químicas, Aznar salió explicando que habían detenido a unos peligrosos terroristas. Ah, claro, es bastante difícil distinguir la harina y el café del antrax. Debió de llevar meses hacer las pruebas necesarias -Martínez, estos moros cabrones le han puesto a esto consistencia de harina y olor de café pero no se fíe-. Me pregunto a quién se le ocurren estas fastuosas ideas, debe de morirse de la risa cada vez que se inventa una, cada vez que le escribe a un pobre desgraciado unas declaraciones que dicen, verbigracia "Fraga sí estuvo en una cacería pero no cazó" "Clinton no mantuvo relaciones sexuales porque sólo se la chuparon". ¿Vamos a votar a un partido que nos toma por imbéciles -con éxito casi siempre, por cierto-? ¿Vamos a votar a Gallardón que ante un problema de ruidos y de basura en lugar de perseguir el ruido y la basura prohíbe el botellón, o sea, prohíbe beber en la calle, recorta las libertades individuales con alegría, no me deja tomarme una birra en un parque? ¿Qué será lo próximo? ¿para combatir la pequeña delincuencia no dejar entrar a los inmigrantes? (ah, no, que eso ya lo hacen) ¿no sería mejor hacer un reparto más justo de la riqueza metiendo en la cárcel a quienes evitan su distribución por medios ilegales y, sobre todo, inmorales, y, sobre todo, que consiguen que todos los demás -millones y millones- disfrutemos de una peor calidad de vida y no podamos comprar un piso ni tener un contrato decente. Por ejemplo, a los albertos, en cuanto se les pueda pillar (ah, que ya les pillaron y ya están en la calle). Pero no, mejor promover el miedo, prohibir, bajar la calidad de vida de todos, destruir lo más importante del estado del bienestar, la libertad, tener a la gente cogida por las pelotas. Sí, vota PP, trabajando por un mundo peor. Y por cierto, que por mucho que él y los listos del PSOE lo den por supuesto, Gallardón NO es la oposición a Álvarez del Manzano, y si gana la alcaldía serán LOS MISMOS que con Manzano los que gobiernen. Tengo un post por ahí en el que hablo de una comida con el político más tonto (le faltaba un hervor) que he conocido, del PP, engominao, amigo del cole de un concejal de distrito y con un carguillo, cómo no. Y le estoy pagando el sueldo. Qué bien. Gallardón representa a tooooda esa gente, a Manzano y a sus secuaces, que no se van a ir, porque al ayuntamiento no llega otro partido, sino el mismo. Y que Gallardón es Manzano estaría claro aún sin Ana Botella, pero con ella... Espero que la Junta Electoral prohíba también la entrada de la amiga de "aceptar los maltratos con buena cara" (ver su antología de cuentos infantiles) a votar con ciertas etiquetas en la ropa, para enfatizar también que lucir una marca de precios inmorales es hacer campaña a favor del PP, porque Partido Popular=desigualdad. Y así, a base de mentiras y recortes en las libertades y cacicadas se están cargando la democracia. No el sistema, que es como es y no se lo pueden cargar, creo, y no tiene por qué no funcionar, sino la democracia como cultura, como forma de hacer las cosas. Y ese es el primer paso para que se carguen el sistema, que no debería ser malo, que sólo depende de quienes estén al frente. Anda, vamos a no votarles, a votar a cualquier otro para que todos vean que no se hacen así las cosas. Es que si no se lo decimos nosotros...
Pero sigamos con la tele. La Mandrágora. Ese prodigio de expresividad que lo presenta, una tal Liz (¿Alicia? ¿Licecántropa?), consigue una vez más hacerme sentir incómodo y dejarme pensativo. Se la ve tan nerviosa, lee tan mal esas memeces de vergüenza ajena supuestamente líricas, que al final siempre me da muchísimo morbo. Porque me pongo a pensar en cómo ha conseguido presentar un programa como ese en la tele pública. Emiten un reportaje sobre la Santa Movida. Resulta que fue el momento de mayor esplendor de la cultura española, oh, admirada por todas las ciudades europeas, re-oh, que supongo que venían a Madrid en peregrinación para admirar a Almodovar cantando Quiero ser mamá (Almodovar ha hecho excelentes, ergo Gran ganga es una obra revolucionaria). Lo de cuando Quevedo daba los buenos días a Lope de Vega que saludaba a Miguel de Cervantes que veía pasar a Góngora por la plaza Santa Ana no es nada comparado con lo de Rubí y Los Casinos tocando en el Rockola. Y lo de Alberti, Lorca, Buñuel y compañía meando en los muros de la Real no tiene nada que hacer ante la lluvia dorada de Alaska en Pepi, Luci y Bom. A mí siempre me ha divertido preguntar cosas de aquélla época a quienes la vivieron, y preferiría tener a Tierno Galván de alcalde que al que tendremos, pero es que a estos genios de La Mandrágora sólo les faltó ponerle un halito sobre la cabeza cada vez que le sacaban, qué fuera de madre. Estoy un poco harto de oir las mismas canciones de entonces en todos los bares pijorros durante los últimos 15 años (o sea, los que yo llevo saliendo), un mínimo de evolución, por favor. Y como colofón, como portavoz de todo aquello, aquél adalid de la coherencia y el compromiso a quien llaman Loquillo. Pa qué más.
Y después, en otro programa, La bola de cristal. Como portavoz de lo que supuso para el progreso del país ese espacio santísimo y caído directamente desde el mundo de las ideas de Platón: ¡tachán! ¡Loquillo! Yo no me lo perdía nunca, hasta creo que firmé por su reposición, pero ¿me gustaría si lo volviera a ver? Pensad un poco en los electroduendes y sus discursos, en los monólogos y los largos diálogos, a veces demagógicos, a veces pasados de rosca. ¿Seguirá siendo todo igual de fresco como entonces? Tienes diez segundos para imaginar (...) si no has imaginado nada, a lo mejor deberías ver menos la tele.
(Acaba de pasarme al lado una cría guapísima con una camiseta de rayas, morena y pálida, la cabeza gorda, la sonrisa ancha y sana y los ojos achatados. Olía a violeta, nada menos. El manga se impone.)
El otro día vi la tele, como bob, que además de robarme las ideas de los posts me ha puesto el último de su lista y duda de que sea virgen y furioso, snif. Pues no, ya no, los personajes evolucionamos, y ahora si escribo sobre bob me sale que siempre me apetece hablar, charlar, reir con él, y que un ratito y medio cigarro en el salón o un beso suyo de buenas noches me deja mejor cuerpo que comerme una bandeja de sushi, algo por lo que he sido capaz de bajar al VIPS a las 3 de la mañana, de lo que me gusta. Que tampoco difiere mucho de lo que habría escrito antes de que Elisa me tocara con sus alitas de porcelana y me transformara en un gatito de pelo de moqueta, ¿veis? mi vena antoniogala agazapada y al acecho... Así que yo firmaría Ramón de Campoamor, pero tendría que cambiar la dirección de la página y es un lío. A lo mejor en el futuro me vuelvo malo y escribo sobre las mismas cosas que antes, pero es que ya no quiero ser malo. Sólo quiero ser un puerquito de Epicuro, mas puerco enamorado.
Como decía, después de meses sin tener tele y, yo que sé, como un año sin verla casi nunca, los anuncios eran todos nuevos. Como los he visto de golpe, como quien ve un recopilatorio les he hecho una crítica poco profunda que dice que son mucho peores que los que se hacían la temporada pasada. Casi todos son bastante patéticos.
Y dicho esto, la crítica más penosa y más sin argumentos que he escrito nunca (vago que estoy y me duele la tripa, aviso porque este va a ser un post muy grrrr), haremos un repaso de lo que vi.
Vi a un tipo brasileño que secuestraba a una churri piernilarga y pedía un coche para escapar. Se lo daban y se escapaba. Luego le cogían, le metían en la cárcel y secuestraba a un guardia y pedía cuarenta coches para él y sus 39 mejores amigos. Se los daban y unos se chocaban, a otros les pillaban pero él se escapaba. Luego se entregó, porque ya no quería ser más un delincuente. Y le metían en chirona y tiraban la llave a un baño de ácido sulfúrico. Impacto TV. A mí lo que más me impactó es la moraleja que le encontré: hay que ser bueno para hacer tu trabajo, pero no hay que ser torpe recogiendo los frutos. Me lo aplico.
Sale un candidato del PP por Canarias que es un clon de Aznar (gomina, bigote, traje, gesticulación, memez, grato sentido del humor, todo idéntico). No me he enterado bien si eran espacios electorales o un documental de broma sobre Las rarezas más desternillantes de la antropología guanche.
La Junta Electoral prohíbe las pegatinas de No a la guerra en los colegios electorales, porque son propaganda partidista. Y a mí me parece muy bien. Que se sepa que decir No a la guerra es decir No al PP, que votarles es refrendar los bombardeos sobre Irak y los que se puedan hacer en el futuro con argumentos parecidos. Espero que hayan hecho lo mismo con el Nunca Mais. Y por cierto, ¿dónde están las armas químicas de Irak por las que se supone que a 40 millones de españoles nos metieron en una guerra? ¿Y los terroristas? Evidentemente, el que hubieran estado no habría justificado destruir un país, matar, arrasar, cargarse los restos de la civilización más antigua del mundo -y hay que releer esto último despacito para entender todo lo que significa-, pero es que ni estaban, a pesar de que Aznar tenía información de primera mano (que no podía compartir con sus vasallos, antes de meterles en una guerra que no querían) de que sí. Vaya. Han soltado también a los últimos detenidos como miembros de Al Qaeda en España. Dicen que confundieron la harina y el café que tenían en casa con los ingredientes para la receta de las armas químicas, Aznar salió explicando que habían detenido a unos peligrosos terroristas. Ah, claro, es bastante difícil distinguir la harina y el café del antrax. Debió de llevar meses hacer las pruebas necesarias -Martínez, estos moros cabrones le han puesto a esto consistencia de harina y olor de café pero no se fíe-. Me pregunto a quién se le ocurren estas fastuosas ideas, debe de morirse de la risa cada vez que se inventa una, cada vez que le escribe a un pobre desgraciado unas declaraciones que dicen, verbigracia "Fraga sí estuvo en una cacería pero no cazó" "Clinton no mantuvo relaciones sexuales porque sólo se la chuparon". ¿Vamos a votar a un partido que nos toma por imbéciles -con éxito casi siempre, por cierto-? ¿Vamos a votar a Gallardón que ante un problema de ruidos y de basura en lugar de perseguir el ruido y la basura prohíbe el botellón, o sea, prohíbe beber en la calle, recorta las libertades individuales con alegría, no me deja tomarme una birra en un parque? ¿Qué será lo próximo? ¿para combatir la pequeña delincuencia no dejar entrar a los inmigrantes? (ah, no, que eso ya lo hacen) ¿no sería mejor hacer un reparto más justo de la riqueza metiendo en la cárcel a quienes evitan su distribución por medios ilegales y, sobre todo, inmorales, y, sobre todo, que consiguen que todos los demás -millones y millones- disfrutemos de una peor calidad de vida y no podamos comprar un piso ni tener un contrato decente. Por ejemplo, a los albertos, en cuanto se les pueda pillar (ah, que ya les pillaron y ya están en la calle). Pero no, mejor promover el miedo, prohibir, bajar la calidad de vida de todos, destruir lo más importante del estado del bienestar, la libertad, tener a la gente cogida por las pelotas. Sí, vota PP, trabajando por un mundo peor. Y por cierto, que por mucho que él y los listos del PSOE lo den por supuesto, Gallardón NO es la oposición a Álvarez del Manzano, y si gana la alcaldía serán LOS MISMOS que con Manzano los que gobiernen. Tengo un post por ahí en el que hablo de una comida con el político más tonto (le faltaba un hervor) que he conocido, del PP, engominao, amigo del cole de un concejal de distrito y con un carguillo, cómo no. Y le estoy pagando el sueldo. Qué bien. Gallardón representa a tooooda esa gente, a Manzano y a sus secuaces, que no se van a ir, porque al ayuntamiento no llega otro partido, sino el mismo. Y que Gallardón es Manzano estaría claro aún sin Ana Botella, pero con ella... Espero que la Junta Electoral prohíba también la entrada de la amiga de "aceptar los maltratos con buena cara" (ver su antología de cuentos infantiles) a votar con ciertas etiquetas en la ropa, para enfatizar también que lucir una marca de precios inmorales es hacer campaña a favor del PP, porque Partido Popular=desigualdad. Y así, a base de mentiras y recortes en las libertades y cacicadas se están cargando la democracia. No el sistema, que es como es y no se lo pueden cargar, creo, y no tiene por qué no funcionar, sino la democracia como cultura, como forma de hacer las cosas. Y ese es el primer paso para que se carguen el sistema, que no debería ser malo, que sólo depende de quienes estén al frente. Anda, vamos a no votarles, a votar a cualquier otro para que todos vean que no se hacen así las cosas. Es que si no se lo decimos nosotros...
Pero sigamos con la tele. La Mandrágora. Ese prodigio de expresividad que lo presenta, una tal Liz (¿Alicia? ¿Licecántropa?), consigue una vez más hacerme sentir incómodo y dejarme pensativo. Se la ve tan nerviosa, lee tan mal esas memeces de vergüenza ajena supuestamente líricas, que al final siempre me da muchísimo morbo. Porque me pongo a pensar en cómo ha conseguido presentar un programa como ese en la tele pública. Emiten un reportaje sobre la Santa Movida. Resulta que fue el momento de mayor esplendor de la cultura española, oh, admirada por todas las ciudades europeas, re-oh, que supongo que venían a Madrid en peregrinación para admirar a Almodovar cantando Quiero ser mamá (Almodovar ha hecho excelentes, ergo Gran ganga es una obra revolucionaria). Lo de cuando Quevedo daba los buenos días a Lope de Vega que saludaba a Miguel de Cervantes que veía pasar a Góngora por la plaza Santa Ana no es nada comparado con lo de Rubí y Los Casinos tocando en el Rockola. Y lo de Alberti, Lorca, Buñuel y compañía meando en los muros de la Real no tiene nada que hacer ante la lluvia dorada de Alaska en Pepi, Luci y Bom. A mí siempre me ha divertido preguntar cosas de aquélla época a quienes la vivieron, y preferiría tener a Tierno Galván de alcalde que al que tendremos, pero es que a estos genios de La Mandrágora sólo les faltó ponerle un halito sobre la cabeza cada vez que le sacaban, qué fuera de madre. Estoy un poco harto de oir las mismas canciones de entonces en todos los bares pijorros durante los últimos 15 años (o sea, los que yo llevo saliendo), un mínimo de evolución, por favor. Y como colofón, como portavoz de todo aquello, aquél adalid de la coherencia y el compromiso a quien llaman Loquillo. Pa qué más.
Y después, en otro programa, La bola de cristal. Como portavoz de lo que supuso para el progreso del país ese espacio santísimo y caído directamente desde el mundo de las ideas de Platón: ¡tachán! ¡Loquillo! Yo no me lo perdía nunca, hasta creo que firmé por su reposición, pero ¿me gustaría si lo volviera a ver? Pensad un poco en los electroduendes y sus discursos, en los monólogos y los largos diálogos, a veces demagógicos, a veces pasados de rosca. ¿Seguirá siendo todo igual de fresco como entonces? Tienes diez segundos para imaginar (...) si no has imaginado nada, a lo mejor deberías ver menos la tele.
miércoles, 21 de mayo de 2003
"Y si me dejas yo te canto una bossanova,
Y no te voy a dejar ni un minuto sola"
Decíamos ayer que eres un ángel. ¡Una santa! Pero es injusto que esté tan comedido, tan tacaño. Porque eres más que eso, eres pura como un riachuelo de agua de Evian en un paraje de arbustos olorosos y flores extinguidas que alimentan a una población de koalas, grillos, bichitos de luz y unicornios. Como un vodka al amanecer.
Y aunque ya sé que tus lustrosas lágrimas son de polo de fresa, se me encogía la garganta cada vez que me llamabas sollozando y no podía hacer nada y le hubiera dado una patada en el culo a quienes te hacían llorar.
Te voy a fabricar un reloj que marque las horas al revés, no las que han pasado, si no las que te quedan. Para que tengas siempre presente con cuánto futuro cuentas. Con cuánto cada día, con cuánto cada estación y en cada una de tus vidas. Las conmigo y las sin mí.
Y que seas libre. Sin las cadenas imaginarias de todo lo que te exigieron, de las responsabilidades que no deberían ser tuyas ni de nadie que no se las busque. Y si la tele nos agrede con su estúpida normativa de consumo la lanzaremos por la ventana, y si las revistas nos escupen cuerpos de photoshopping las prohibiremos a nuestro paso. Quiero ser tu subalterno para el trabajo duro, para hacer de albañil del parapeto de poesía con que defenderte de las balas de frivolidad, maldad y memez con que quieren agujerear tu exacta belleza animal.
Porque la poesía está de nuestra parte siempre, porque no he encontrado un sólo verso que reclame un peso con decimales.
Y no te voy a dejar ni un minuto sola"
Decíamos ayer que eres un ángel. ¡Una santa! Pero es injusto que esté tan comedido, tan tacaño. Porque eres más que eso, eres pura como un riachuelo de agua de Evian en un paraje de arbustos olorosos y flores extinguidas que alimentan a una población de koalas, grillos, bichitos de luz y unicornios. Como un vodka al amanecer.
Y aunque ya sé que tus lustrosas lágrimas son de polo de fresa, se me encogía la garganta cada vez que me llamabas sollozando y no podía hacer nada y le hubiera dado una patada en el culo a quienes te hacían llorar.
Te voy a fabricar un reloj que marque las horas al revés, no las que han pasado, si no las que te quedan. Para que tengas siempre presente con cuánto futuro cuentas. Con cuánto cada día, con cuánto cada estación y en cada una de tus vidas. Las conmigo y las sin mí.
Y que seas libre. Sin las cadenas imaginarias de todo lo que te exigieron, de las responsabilidades que no deberían ser tuyas ni de nadie que no se las busque. Y si la tele nos agrede con su estúpida normativa de consumo la lanzaremos por la ventana, y si las revistas nos escupen cuerpos de photoshopping las prohibiremos a nuestro paso. Quiero ser tu subalterno para el trabajo duro, para hacer de albañil del parapeto de poesía con que defenderte de las balas de frivolidad, maldad y memez con que quieren agujerear tu exacta belleza animal.
Porque la poesía está de nuestra parte siempre, porque no he encontrado un sólo verso que reclame un peso con decimales.
martes, 20 de mayo de 2003
FLASHAZO
Una lluvia de plumas blancas cae sobre Elisa en Pasapoga. Yo las dirijo hacia su escote. Cuando está bien lleno, bob sopla. Suben a camara lenta hasta su cara. Ríe con toda su inocencia. Con tantas alas batiendo alrededor, con tanta pluma cosquilleándole los pies, es el único ángel del local.
Una lluvia de plumas blancas cae sobre Elisa en Pasapoga. Yo las dirijo hacia su escote. Cuando está bien lleno, bob sopla. Suben a camara lenta hasta su cara. Ríe con toda su inocencia. Con tantas alas batiendo alrededor, con tanta pluma cosquilleándole los pies, es el único ángel del local.
sábado, 17 de mayo de 2003
seré franco, con perdón, si vuelvo por aquí es por un problema severo de autoestima que puede provocar en los que lean uno asquerosillo de extragrima. porque voy a publicar sólo cosas graciosas, historias en las que quede fenomenal (ah, que eso ya lo hacía) y, por ejemplo, en vez de poner links voy a poner un club de fans. Y cosas así. Peor que nunca.
Por ejemplo, ahora voy a publicar esta carta:
De: Elisa
Fecha: Fri, 16 May 2003 18:57:34 +0200
Asunto: de verdad eres el mejor
Eres el mejor amigo del mundo,
eres el mejor novio del mundo,
eres el mejor prometido del mundo,
eres el mejor hombro para llorar del mundo,
eres el mejor amante del mundo,
eres el mejor escritor del mundo,
eres el mejor oso amoroso del mundo,
eres el mejor cómico del mundo,
eres el mejor: besando, haciendo de copiloto, acompañadome, recibiendo una bronca, haciendo de psicólogo, animándome, cantando en el karaoke, acompañando de copas, cocinando,eligiendo música, poniendo copas, subiendo la moral, ayudandome a dormir, despertandome, haciendo mimos, haciendo masajes, eligiendo película, poniendo pijamas, quitando pijamas ...
¿Cómo no te voy a querer con todas esas cualidades?
muackssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Te adoro.
Y así todo el rato. Aviso.
Por ejemplo, ahora voy a publicar esta carta:
De: Elisa
Fecha: Fri, 16 May 2003 18:57:34 +0200
Asunto: de verdad eres el mejor
Eres el mejor amigo del mundo,
eres el mejor novio del mundo,
eres el mejor prometido del mundo,
eres el mejor hombro para llorar del mundo,
eres el mejor amante del mundo,
eres el mejor escritor del mundo,
eres el mejor oso amoroso del mundo,
eres el mejor cómico del mundo,
eres el mejor: besando, haciendo de copiloto, acompañadome, recibiendo una bronca, haciendo de psicólogo, animándome, cantando en el karaoke, acompañando de copas, cocinando,eligiendo música, poniendo copas, subiendo la moral, ayudandome a dormir, despertandome, haciendo mimos, haciendo masajes, eligiendo película, poniendo pijamas, quitando pijamas ...
¿Cómo no te voy a querer con todas esas cualidades?
muackssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Te adoro.
Y así todo el rato. Aviso.
martes, 29 de abril de 2003
A MODO DE EPÍLOGO
Uno se hace adicto facilmente a las emociones fuertes. A las fuertes y positivas, a las fuertes y energizadoras, a las fuertes y buenas, a las fuertes y embriagadoras y pacificantes y alegres. Engancha el amor sin condiciones. El de ida y el de vuelta. Saber que todo lo que hagas estará bien, que todo lo que te hagan será desproporcionado. Ya sólo quieres que te quieran así, sin un solo pero.
A veces me quedo durante minutos mordisqueando un trozo de su piel, uno cualquiera, hasta que de pronto despierto y ella me está mirando. Y me avergüenzo, porque pienso que piensa que qué cosa más extraña. Y resulta que no, que ella no estaba usando la cabeza tampoco. Sólo lo disfrutaba. Justo como yo.
Estoy enganchadísimo, y me siento igual de bien entre sus brazos cuando ríe que cuando llora, y no sé si eso debería ser así, pero sus lágrimas en mi hombro me llenan de paz, su risa ahogada sobre mi pecho me transforma, me hace mejor.
No hay nada material entre nosotros, nuestro sexo no es de verbos ni de nombres. No he hecho con ella una sola cosa pensando en mí, jamás ha tenido un mínimo gesto de egoismo. Aunque claro, todo eso es el egoísmo máximo, la avaricia del otro que nos hace sentir como dioses.
A veces me asombra su sensatez, su fuerza y su optimismo. Todo lo que yo necesito lo tiene ella. Y me lo da tan gratis que ni sabe que me lo está ofreciendo. Y no entiendo nada, no entiendo cómo existe alguien así, ni por qué me mira con tanto amor.
El primer choque de mi piel contra su cuerpo desnudo es exactamente un golpe de agua fresca en el río, un despertar en el suelo del monte, con todos sus sonidos y su luz temprana, una lengua deseada que hurga tu boca por primera vez. La primera descarga de serotonina tras el MDMA. Es todas esas cosas que ya he vivido y muchas nuevas.
Debemos ser sociables y comportarnos. Nada de cariñitos ni miraditas ni manitas ni diminutivos, nada de aislarnos. Sabemos que debemos, pero no queremos ser sociables ni queremos comportarnos ni queremos no aislarnos.
Y me sigue preguntando si mañana querré verla, y me sigue proponiendo cada día el mismo plan como si fuera la primera vez.
A veces siento que no me creeis, y me horroriza pensar que debajo de la hojarasca de los guiños y los trucos no estoy siendo capaz de que veais ese inmenso territorio de amor o de cariño. Ella me dijo una vez que tampoco se fiaba, ya me había pasado antes. Así que me pregunto para qué, si ya sólo escribo para sus ojos, y me pregunto cuál sería el atajo para borrar mi pasado, para ser uno nuevo, ser quien quiero y puedo ser hoy, y no un efecto de la causalidad. Y me sé la respuesta.
Y me escribe:
"Qué de conciertos! al de Presuntos podíamos ir...... jejeje o al de Chenoa jajajajaj cuando tu vas....
jo! yo tampoco te voy a ver hoy, no voy a ver como me besas, y me mimas y me quieres, aunque solo sea un poquito.
Ni voy a ver la cara de interesante que pones cuando trabajas.
Ni voy a oír los suspiros que se te escapan.
Ni voy a ver tu cara negándome.
Ni me vas a traer todo lo que quiera.
Ni me vas a encender un cigarro mientras conduzco.
Ni vas a ir asustado en mi coche.
Ni me vas a llamar taxista cuando me meta con los demás conductores.
Ni me vas a pedir un beso, de los de verdad, cuando te deje en casa.
Ni me vas a llamar nena.
Ni me vas a decir "Te quiero".
Ni me vas a poner el pijama.
Ni vas a hacerme sufrir.
Ni te vas a reír de mis lloros, grititos, suspiros, y "dioses y joderes" varios.
Ni ná.
Pero mañana todo, ¿vale?
t
e
q
u
i
e
r
o"
Porque con esta carta, porque con su mirada me inventa, me modela, me crea, sólo puedo repetir mil veces un verso,
"yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío"
Y nada hay que pueda añadir a esto.
Pero mañana todo ¿vale?
Uno se hace adicto facilmente a las emociones fuertes. A las fuertes y positivas, a las fuertes y energizadoras, a las fuertes y buenas, a las fuertes y embriagadoras y pacificantes y alegres. Engancha el amor sin condiciones. El de ida y el de vuelta. Saber que todo lo que hagas estará bien, que todo lo que te hagan será desproporcionado. Ya sólo quieres que te quieran así, sin un solo pero.
A veces me quedo durante minutos mordisqueando un trozo de su piel, uno cualquiera, hasta que de pronto despierto y ella me está mirando. Y me avergüenzo, porque pienso que piensa que qué cosa más extraña. Y resulta que no, que ella no estaba usando la cabeza tampoco. Sólo lo disfrutaba. Justo como yo.
Estoy enganchadísimo, y me siento igual de bien entre sus brazos cuando ríe que cuando llora, y no sé si eso debería ser así, pero sus lágrimas en mi hombro me llenan de paz, su risa ahogada sobre mi pecho me transforma, me hace mejor.
No hay nada material entre nosotros, nuestro sexo no es de verbos ni de nombres. No he hecho con ella una sola cosa pensando en mí, jamás ha tenido un mínimo gesto de egoismo. Aunque claro, todo eso es el egoísmo máximo, la avaricia del otro que nos hace sentir como dioses.
A veces me asombra su sensatez, su fuerza y su optimismo. Todo lo que yo necesito lo tiene ella. Y me lo da tan gratis que ni sabe que me lo está ofreciendo. Y no entiendo nada, no entiendo cómo existe alguien así, ni por qué me mira con tanto amor.
El primer choque de mi piel contra su cuerpo desnudo es exactamente un golpe de agua fresca en el río, un despertar en el suelo del monte, con todos sus sonidos y su luz temprana, una lengua deseada que hurga tu boca por primera vez. La primera descarga de serotonina tras el MDMA. Es todas esas cosas que ya he vivido y muchas nuevas.
Debemos ser sociables y comportarnos. Nada de cariñitos ni miraditas ni manitas ni diminutivos, nada de aislarnos. Sabemos que debemos, pero no queremos ser sociables ni queremos comportarnos ni queremos no aislarnos.
Y me sigue preguntando si mañana querré verla, y me sigue proponiendo cada día el mismo plan como si fuera la primera vez.
A veces siento que no me creeis, y me horroriza pensar que debajo de la hojarasca de los guiños y los trucos no estoy siendo capaz de que veais ese inmenso territorio de amor o de cariño. Ella me dijo una vez que tampoco se fiaba, ya me había pasado antes. Así que me pregunto para qué, si ya sólo escribo para sus ojos, y me pregunto cuál sería el atajo para borrar mi pasado, para ser uno nuevo, ser quien quiero y puedo ser hoy, y no un efecto de la causalidad. Y me sé la respuesta.
Y me escribe:
"Qué de conciertos! al de Presuntos podíamos ir...... jejeje o al de Chenoa jajajajaj cuando tu vas....
jo! yo tampoco te voy a ver hoy, no voy a ver como me besas, y me mimas y me quieres, aunque solo sea un poquito.
Ni voy a ver la cara de interesante que pones cuando trabajas.
Ni voy a oír los suspiros que se te escapan.
Ni voy a ver tu cara negándome.
Ni me vas a traer todo lo que quiera.
Ni me vas a encender un cigarro mientras conduzco.
Ni vas a ir asustado en mi coche.
Ni me vas a llamar taxista cuando me meta con los demás conductores.
Ni me vas a pedir un beso, de los de verdad, cuando te deje en casa.
Ni me vas a llamar nena.
Ni me vas a decir "Te quiero".
Ni me vas a poner el pijama.
Ni vas a hacerme sufrir.
Ni te vas a reír de mis lloros, grititos, suspiros, y "dioses y joderes" varios.
Ni ná.
Pero mañana todo, ¿vale?
t
e
q
u
i
e
r
o"
Porque con esta carta, porque con su mirada me inventa, me modela, me crea, sólo puedo repetir mil veces un verso,
"yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío"
Y nada hay que pueda añadir a esto.
Pero mañana todo ¿vale?
lunes, 28 de abril de 2003
HOY SOY TODOPODEROSO
Puedo hacer lo que quiera,
puedo hacer una esfera
y viajar en su interior,
y llegar a las estrellas.
Puedo hacer que te vuelvas
desde dentro hacia fuera,
puedo hacer que no haya sol,
puedo hacer que no lo veas
y que nadie lo recuerde nunca más.
Puedo hacer una prueba,
puedo hacer que me quieras,
puedo andar dentro de ti,
puedo estar en tu cabeza,
y que no mires a nadie nunca más.
(de los planetas)
Puedo hacer lo que quiera,
puedo hacer una esfera
y viajar en su interior,
y llegar a las estrellas.
Puedo hacer que te vuelvas
desde dentro hacia fuera,
puedo hacer que no haya sol,
puedo hacer que no lo veas
y que nadie lo recuerde nunca más.
Puedo hacer una prueba,
puedo hacer que me quieras,
puedo andar dentro de ti,
puedo estar en tu cabeza,
y que no mires a nadie nunca más.
(de los planetas)
viernes, 25 de abril de 2003
jueves, 24 de abril de 2003
HA NACIDO UNA ESTRELLA
Una nueva modalidad ha hecho su aparición entre los deportes olímpicos, el caming, por decir algo. Cuando nos hemos girado, la cama, que empezó en la esquina, estaba como a dos metros de una pared y a un metro de la otra. "Hoy si que hemos llegado lejos", ha comentado asombrada E la rompecamas. Yo ni he dicho nada ni había hecho mas que estarme quietito y un poco acojonao esperando el momento en que todo se hundiera y acabáramos en el suelo. Pensaba: este golpe en la cabeza puede ser el definitivo. Así no hay quien se concentre, claro.
Mis compis de piso me han contado que van directos en los descansos a cotillear esta historia de porno sentimental. O sea que es como si hiciéramos todos los días jornada de puertas abiertas, glups. Pues nada, pal próximo no la cerramos, ya total. O. se TIENE que hacer un blog pero ya, que está en desventaja, tú piensa que en caso de guerra eres la única sin órgano de propaganda, jeje. (y en caso de amor, también)
Entre una cosa y la otra estoy bastante ausente de mi nueva casa hasta cuando estoy presente. Es una pena, pero bueno, algún día acabaré el puñetero libro y estaré presente ruidoso y presente borracho y presente chistoso y presente (más) robacocacolas y presente promotor de salidas a destiempo y presente robalibros y presente cotilla y añorareis estos tiempos :)
Creo que hoy me he enemistado con los tíos que van a juzgar y condenar mi trabajo, el que me tiene sin salir de casa desde hace mes y medio, que se dice pronto. Gran jugada.
24 de abril por la mañana, el ejército desnudo cautivo y desarmado etcétera. "¿Qué tengo que decir para que pares? ¿qué me rindo? Pues me rindo". ¡Oe oe oeo! eso es lo que tiene el decirme que ya no voy a poder con la cuarta hora ¿¿que ya no voy a poder?? Tevaenterartú.
Anteayer me acosté a las 6 y me levantaron a las 8 con unas cariñosas bofetadas (eres un cielo). Hoy me acosté a las cuatro y me levantaron con una frase: "tranquilo, que no llevo ningún arma" (eres un cielo ocurrente). A ella le dolerá el pecho, le temblarán las piernas, pero yo empiezo a ver visiones. Y oigo voces. Nadie dijo que fuera fácil (pero vamos ganando, jeje).
Me pregunta que si me voy a ir a ligar hoy. Jaja, que graciosa. Pero si no puedo mirar a otra chica. O sea, que no puedo. Que me tiene dulcemente atrapado y no hago otra cosa en mis escasas horas libres. Que por cierto no eran libres, eran de sueño.
Ha habido un ratito que se ha enfadado conmigo. Y todavía no sé por qué. Se enfadaba cuando estaba empezando las frases, supongo que por la sonoridad. No sabía que hacer. Bua.
Ibamos a ser novios hasta el domingo, pero hemos cortado, creo. Llevábamos fatal el noviazgo. Ahora somos amantes otra vez. (FE DE ERRORES: que no, que me está amenazando con hacer lo que quiera si no somos novios hasta el domingo, y yo no sé que es eso de hacer lo que quiera, pero suena mu mal, así que nada, esto era una ERRATA)
Cada día es más hermosa. Desnuda mucho más. Ahora me acostaré y mi almohada olerá como ella. Y dormiré como un bendito. La felicidad atareada.
Una nueva modalidad ha hecho su aparición entre los deportes olímpicos, el caming, por decir algo. Cuando nos hemos girado, la cama, que empezó en la esquina, estaba como a dos metros de una pared y a un metro de la otra. "Hoy si que hemos llegado lejos", ha comentado asombrada E la rompecamas. Yo ni he dicho nada ni había hecho mas que estarme quietito y un poco acojonao esperando el momento en que todo se hundiera y acabáramos en el suelo. Pensaba: este golpe en la cabeza puede ser el definitivo. Así no hay quien se concentre, claro.
Mis compis de piso me han contado que van directos en los descansos a cotillear esta historia de porno sentimental. O sea que es como si hiciéramos todos los días jornada de puertas abiertas, glups. Pues nada, pal próximo no la cerramos, ya total. O. se TIENE que hacer un blog pero ya, que está en desventaja, tú piensa que en caso de guerra eres la única sin órgano de propaganda, jeje. (y en caso de amor, también)
Entre una cosa y la otra estoy bastante ausente de mi nueva casa hasta cuando estoy presente. Es una pena, pero bueno, algún día acabaré el puñetero libro y estaré presente ruidoso y presente borracho y presente chistoso y presente (más) robacocacolas y presente promotor de salidas a destiempo y presente robalibros y presente cotilla y añorareis estos tiempos :)
Creo que hoy me he enemistado con los tíos que van a juzgar y condenar mi trabajo, el que me tiene sin salir de casa desde hace mes y medio, que se dice pronto. Gran jugada.
24 de abril por la mañana, el ejército desnudo cautivo y desarmado etcétera. "¿Qué tengo que decir para que pares? ¿qué me rindo? Pues me rindo". ¡Oe oe oeo! eso es lo que tiene el decirme que ya no voy a poder con la cuarta hora ¿¿que ya no voy a poder?? Tevaenterartú.
Anteayer me acosté a las 6 y me levantaron a las 8 con unas cariñosas bofetadas (eres un cielo). Hoy me acosté a las cuatro y me levantaron con una frase: "tranquilo, que no llevo ningún arma" (eres un cielo ocurrente). A ella le dolerá el pecho, le temblarán las piernas, pero yo empiezo a ver visiones. Y oigo voces. Nadie dijo que fuera fácil (pero vamos ganando, jeje).
Me pregunta que si me voy a ir a ligar hoy. Jaja, que graciosa. Pero si no puedo mirar a otra chica. O sea, que no puedo. Que me tiene dulcemente atrapado y no hago otra cosa en mis escasas horas libres. Que por cierto no eran libres, eran de sueño.
Ha habido un ratito que se ha enfadado conmigo. Y todavía no sé por qué. Se enfadaba cuando estaba empezando las frases, supongo que por la sonoridad. No sabía que hacer. Bua.
Ibamos a ser novios hasta el domingo, pero hemos cortado, creo. Llevábamos fatal el noviazgo. Ahora somos amantes otra vez. (FE DE ERRORES: que no, que me está amenazando con hacer lo que quiera si no somos novios hasta el domingo, y yo no sé que es eso de hacer lo que quiera, pero suena mu mal, así que nada, esto era una ERRATA)
Cada día es más hermosa. Desnuda mucho más. Ahora me acostaré y mi almohada olerá como ella. Y dormiré como un bendito. La felicidad atareada.
miércoles, 23 de abril de 2003
LA ROMPECAMAS
Yo estaba bastante quietito, lo juro, fue la rompecamas (oh, ya tengo un nick para ella) la que se estaba emocionando. Yo, a pesar de que me estoy quitando de lo de hacer comparaciones y listas y jerarquías en pleno ajo, que es una cosa superelegante, le comentaba que justo así parece que es una postura que gusta. Lo que pasa es que mi vocación es la de explorador, desde que hice, hasta el número dos, la enciclopedia de los jóvenes castores, y no puedo dejar lo de tomar notas y descubrir y conectar datos. Es un tic.
Así que yo le decía lo de la postura y me explicó que con ella se estimula esto y esto, y yo tomando notas, y la cama decidió ponerse a explorar también, el otro día llegó hasta la puerta y ayer parece que se había decantado más bien por la ventana, por el rumbo. Y de repente hizo ¡catacrok! y no sé cómo aparecimos en el suelo entre la pared y la cama y el colchón, que se quedaron inexplicablemente en diagonal.
Preocupaciones que se tienen y frases para decir ante un accidente de estas características (nosotros ya lo hicimos, que sirva para algo y os pille prevenidos)
a) para un mueble que tenía...
b) ¡el ordenador y la cerveza! seguro que se han caído
c) no, no, no, no te salgas
d) ahora sí que nos han oído, nos van a nominar
e) ¿ves como sí que estoy gorda?
f) ¿quién vive abajo?
g) definitivamente, me voy a tener que comprar una cama
h) ¿ponemos el colchón en el suelo o traemos la otra cama?
I) ¡no te vistas!
j) esto te va a venir muy bien para el curriculum ¡ROMPECAMAS!
Lo siguiente es sentarse en el suelo y reírse. Reír una hora.
Yo estaba bastante quietito, lo juro, fue la rompecamas (oh, ya tengo un nick para ella) la que se estaba emocionando. Yo, a pesar de que me estoy quitando de lo de hacer comparaciones y listas y jerarquías en pleno ajo, que es una cosa superelegante, le comentaba que justo así parece que es una postura que gusta. Lo que pasa es que mi vocación es la de explorador, desde que hice, hasta el número dos, la enciclopedia de los jóvenes castores, y no puedo dejar lo de tomar notas y descubrir y conectar datos. Es un tic.
Así que yo le decía lo de la postura y me explicó que con ella se estimula esto y esto, y yo tomando notas, y la cama decidió ponerse a explorar también, el otro día llegó hasta la puerta y ayer parece que se había decantado más bien por la ventana, por el rumbo. Y de repente hizo ¡catacrok! y no sé cómo aparecimos en el suelo entre la pared y la cama y el colchón, que se quedaron inexplicablemente en diagonal.
Preocupaciones que se tienen y frases para decir ante un accidente de estas características (nosotros ya lo hicimos, que sirva para algo y os pille prevenidos)
a) para un mueble que tenía...
b) ¡el ordenador y la cerveza! seguro que se han caído
c) no, no, no, no te salgas
d) ahora sí que nos han oído, nos van a nominar
e) ¿ves como sí que estoy gorda?
f) ¿quién vive abajo?
g) definitivamente, me voy a tener que comprar una cama
h) ¿ponemos el colchón en el suelo o traemos la otra cama?
I) ¡no te vistas!
j) esto te va a venir muy bien para el curriculum ¡ROMPECAMAS!
Lo siguiente es sentarse en el suelo y reírse. Reír una hora.
lunes, 21 de abril de 2003
DE MAL ROLLO
Veo que la contabilidad de este diario va fatal, que los comentarios que antes lo llenaban de numeritos crecientes han migrado hacia latitudes más cálidas como los regazos más satisfacttorios de bandaluna y betty. ¡Pues muy mal!, pues vale, ¡pues no me dejeis comentarios! con lo que a mí me gusta leerlos cuando estoy hasta el culo de trabajo (no cuando tengo mucho, cuando estoy hasta el culo, con perdones).
Para acelerar esta decadencia progresiva y no sufrir más, vengo con dos armas infalibles:
a) pedirlos (me acuerdo de cuando os pedí dinero, que todavía lo estoy esperando, majetes)
b) publicar uno de mis (presuntos) poemas. El silencio suele ser absoluto y definitivo.
No sé por qué, el otro día me acordé de uno de cuando me dejo la innombrable, tiempos difíciles. Y completo. Para los tiquismiquis diré que no es que se repitan palabras, que es que los homónimos clónicos son lo que mejor rima entre sí, lo tengo comprobadísimo.
Y a ver si así os convenzo también de que esto es un blog serio, que la gente me dice que viene aquí a reirse y eso sí que no. Aquí somos intelectuales tol rato.
Va:
TIEMPOS DIFÍCILES
Se me agarra el recuerdo a la memoria
En los ratos más tontos:
Yendo en el autobús,
Viendo una peli mala,
Meando en el periódico.
Yo quisiera
Acordarme de ella
Cuando riego las plantas,
Cuando llueve
O cuando hago el amor con otra chica.
Pero nunca me acuerdo de las plantas,
Si llueve, corro sin pensar en nada,
Y, bueno, de follar ni hablamos.
Veo que la contabilidad de este diario va fatal, que los comentarios que antes lo llenaban de numeritos crecientes han migrado hacia latitudes más cálidas como los regazos más satisfacttorios de bandaluna y betty. ¡Pues muy mal!, pues vale, ¡pues no me dejeis comentarios! con lo que a mí me gusta leerlos cuando estoy hasta el culo de trabajo (no cuando tengo mucho, cuando estoy hasta el culo, con perdones).
Para acelerar esta decadencia progresiva y no sufrir más, vengo con dos armas infalibles:
a) pedirlos (me acuerdo de cuando os pedí dinero, que todavía lo estoy esperando, majetes)
b) publicar uno de mis (presuntos) poemas. El silencio suele ser absoluto y definitivo.
No sé por qué, el otro día me acordé de uno de cuando me dejo la innombrable, tiempos difíciles. Y completo. Para los tiquismiquis diré que no es que se repitan palabras, que es que los homónimos clónicos son lo que mejor rima entre sí, lo tengo comprobadísimo.
Y a ver si así os convenzo también de que esto es un blog serio, que la gente me dice que viene aquí a reirse y eso sí que no. Aquí somos intelectuales tol rato.
Va:
TIEMPOS DIFÍCILES
Se me agarra el recuerdo a la memoria
En los ratos más tontos:
Yendo en el autobús,
Viendo una peli mala,
Meando en el periódico.
Yo quisiera
Acordarme de ella
Cuando riego las plantas,
Cuando llueve
O cuando hago el amor con otra chica.
Pero nunca me acuerdo de las plantas,
Si llueve, corro sin pensar en nada,
Y, bueno, de follar ni hablamos.
miércoles, 16 de abril de 2003
PORNO
me levanto tarde
la almohada huele a ella y me voy acordando de todo lo que pasó anoche
conozco a Pilar, la asistenta, que lo primero que me dice es que tengo unos ojos muy bonitos
me compro unos calcetines de rayas con un tigre asomado arriba, con las orejas y la nariz en relieve
ella me escribe un mail cada diez minutos, yo le escribo un mail cada diez minutos
hablamos de organizar una importantísima cena de despedida, que vamos a estar mogollón de tiempo sin vernos, de miércoles a domingo
quedamos a las ocho y media, a las siete me escapo al super, compro su cerveza, el jamón que le conviene, soja, espárragos, anchoas, remolacha, la botella de aceite de oliva virgen más bonita de la estantería, vinagre de módena, me paro mucho rato frente a los tomates en rama, tomo una rama y no me convence, elijo otra y tampoco, al final me quedo con los mejores, tienen muy buen color, puede que mañana no sirvan, pero esta noche estarán perfectos
ya no puedo trabajar más
llega a recogerme, el pelo todavía un poco mojado, una minifalda vaquera que no es nada al final de esas piernas largas como un bastón de caramelo, la camiseta roja apretadísima que estrenó conmigo, una cara de felicidad y un besuqueo que no sabe ella lo que vale
pongo sal de ajo en el fondo de la fuente, corto los tomates en rodajitas finas, corto el queso fresco en rodajitas finas, corto el pavo en tiras, echo el perejil despacio, hacía cosa de un año que no cocinaba y antes de entonces otro año más, probablemente
leemos un artículo de una revista masculina que cuenta diez maneras de volverla loca, el primer orgasmo se consigue con un beso, el siguiente mordiendo los pezones, según un doctor tibetano que dice que el orgasmo pectoral es el segundo más frecuente entre las mujeres, no pone cuál es el primero, pero suponemos que es el de nariz, superfrecuente
me cuenta muchas cosas mientras cenamos, la escucho y la miro
nos entra mucha prisa por ir a la cama
pero me meto en la ducha y cuando salgo, ella me está esperando apoyada con cara de gatito en la pared, junto a la puerta del baño, dice que se aburría y que me echaba de menos
descubro que tengo agujetas, pero casi no tengo que hacer nada, porque a ella le gusta todo y a mí se me mueven las manos solas y esos son los beneficios del sexo con amor
luego me dice que invite a uno de mis compañeros de piso a la fiesta temática que tenemos: de sin ropa, de coronitas y de diminutivos, pero está dormido ya
seguimos y seguimos, me cuenta sus historias del pueblo, le cuento algunas de las mías, los pueblos de kastilla se parecen como una gota de Ribera a otra gota, me cuenta las cosas que le preocupan, seguimos y seguimos, me pregunta que si me va a matar, y le digo que sí que sí que sí, se vuelve a hacer un vestido con la manta, dice que lo va a llevar a una boda
tenemos sueño y se pone de espaldas a mí, la abrazo y le beso ese punto en el cuello y se le pone la piel de gallina, invariablemente, tiene la mejor postura, y me pregunta si la quiero yo, digo que no, pero al rato, con la excusa de que su pelo me hace cosquillas en la cara, me la quedo
nos despertamos a las cinco y ella ha soñado que le hacía cariñitos a otra y se enfurruña y me echa la bronca y me da la espalda, yo no entiendo nada, es más, no sé dónde estoy, necesito dormir, tengo unas ojeras espantosas y los pelos de tom jones, me abrazo a ella, creo que hasta me disculpo, quiero que sea mi almohada, pero tiene que irse con sus papás, que no se vaya
se arranca un colgante de oro con su inicial de la pulsera, dice que lleva tres años sin quitárselo, no sé dónde ponerlo, no tengo muebles, sólo cajas, lo coloco con mucho cuidadito, como si se fuera a romper, en un travesaño de mi única silla
son las siete de la mañana y no puedo dormir, llevamos unos días bromeando con lo de nuestra larguísima separación, pero ahora que ha llegado, otra vez con la almohada recordándome todo el rato el olor a pan nuevo y a verano recién cortado, me parece que son demasiados días, que qué voy a hacer, que no quiero
me levanto tarde
la almohada huele a ella y me voy acordando de todo lo que pasó anoche
conozco a Pilar, la asistenta, que lo primero que me dice es que tengo unos ojos muy bonitos
me compro unos calcetines de rayas con un tigre asomado arriba, con las orejas y la nariz en relieve
ella me escribe un mail cada diez minutos, yo le escribo un mail cada diez minutos
hablamos de organizar una importantísima cena de despedida, que vamos a estar mogollón de tiempo sin vernos, de miércoles a domingo
quedamos a las ocho y media, a las siete me escapo al super, compro su cerveza, el jamón que le conviene, soja, espárragos, anchoas, remolacha, la botella de aceite de oliva virgen más bonita de la estantería, vinagre de módena, me paro mucho rato frente a los tomates en rama, tomo una rama y no me convence, elijo otra y tampoco, al final me quedo con los mejores, tienen muy buen color, puede que mañana no sirvan, pero esta noche estarán perfectos
ya no puedo trabajar más
llega a recogerme, el pelo todavía un poco mojado, una minifalda vaquera que no es nada al final de esas piernas largas como un bastón de caramelo, la camiseta roja apretadísima que estrenó conmigo, una cara de felicidad y un besuqueo que no sabe ella lo que vale
pongo sal de ajo en el fondo de la fuente, corto los tomates en rodajitas finas, corto el queso fresco en rodajitas finas, corto el pavo en tiras, echo el perejil despacio, hacía cosa de un año que no cocinaba y antes de entonces otro año más, probablemente
leemos un artículo de una revista masculina que cuenta diez maneras de volverla loca, el primer orgasmo se consigue con un beso, el siguiente mordiendo los pezones, según un doctor tibetano que dice que el orgasmo pectoral es el segundo más frecuente entre las mujeres, no pone cuál es el primero, pero suponemos que es el de nariz, superfrecuente
me cuenta muchas cosas mientras cenamos, la escucho y la miro
nos entra mucha prisa por ir a la cama
pero me meto en la ducha y cuando salgo, ella me está esperando apoyada con cara de gatito en la pared, junto a la puerta del baño, dice que se aburría y que me echaba de menos
descubro que tengo agujetas, pero casi no tengo que hacer nada, porque a ella le gusta todo y a mí se me mueven las manos solas y esos son los beneficios del sexo con amor
luego me dice que invite a uno de mis compañeros de piso a la fiesta temática que tenemos: de sin ropa, de coronitas y de diminutivos, pero está dormido ya
seguimos y seguimos, me cuenta sus historias del pueblo, le cuento algunas de las mías, los pueblos de kastilla se parecen como una gota de Ribera a otra gota, me cuenta las cosas que le preocupan, seguimos y seguimos, me pregunta que si me va a matar, y le digo que sí que sí que sí, se vuelve a hacer un vestido con la manta, dice que lo va a llevar a una boda
tenemos sueño y se pone de espaldas a mí, la abrazo y le beso ese punto en el cuello y se le pone la piel de gallina, invariablemente, tiene la mejor postura, y me pregunta si la quiero yo, digo que no, pero al rato, con la excusa de que su pelo me hace cosquillas en la cara, me la quedo
nos despertamos a las cinco y ella ha soñado que le hacía cariñitos a otra y se enfurruña y me echa la bronca y me da la espalda, yo no entiendo nada, es más, no sé dónde estoy, necesito dormir, tengo unas ojeras espantosas y los pelos de tom jones, me abrazo a ella, creo que hasta me disculpo, quiero que sea mi almohada, pero tiene que irse con sus papás, que no se vaya
se arranca un colgante de oro con su inicial de la pulsera, dice que lleva tres años sin quitárselo, no sé dónde ponerlo, no tengo muebles, sólo cajas, lo coloco con mucho cuidadito, como si se fuera a romper, en un travesaño de mi única silla
son las siete de la mañana y no puedo dormir, llevamos unos días bromeando con lo de nuestra larguísima separación, pero ahora que ha llegado, otra vez con la almohada recordándome todo el rato el olor a pan nuevo y a verano recién cortado, me parece que son demasiados días, que qué voy a hacer, que no quiero
"Yo te voy a querer
como en las canciones de los Camela"
Me manda un correo. ¿No es preciosa?
>>¡que me voy ya! en breves minutos pero que me ha dado tiempo a leer tu mail, y a transformar este otro que me han mandado sin lo que hay entre paréntesis:
60 cosas que te puedo asegurar que están sucediendo ahora mismo,> >mientras tú estás leyendo esto:> >1. Alguien está muy orgulloso de ti. (YO siempre)> >2. Hay alguien que está pensando en ti. (YO como siempre)> >3. Alguien está preocupado por ti. (YO, porque no quiero que tengas que trabajar tanto, quiero que te diviertas) > >4. Alguien te extraña.( yo, jo! Ya lo sabes)> >5. Probablemente alguien necesita hablar contigo. (yo a todas horas)> >6. Alguien quisiera estar contigo. (también a todas horas)> >7. Alguien espera que no estés en problemas. (YO)> >8. Alguien te está muy agradecido por el apoyo que le has dado. (yo, eres un sol)> >9. A alguien le gustaría estrechar tu mano. ( a mi, y ya sabes cómo)> >10. Alguien espera que todo resulte bien. (claro que quiero que todo esté bien)> >11. Alguien te necesita para ser feliz. (yo, que tus mimos me hacen feliz)> >12. Alguien quiere demostrarte cuán importante eres. (Yo, ya sabes que lo eres para mi)> >13. Hay alguien celebrando todos tus triunfos. (yo los celebro contigo cuando quieras)> >14. Alguien quiere darte un obsequio. (yo, pero estoy pensando cual)> >15. Alguien está convencido de que tú eres un regalo. (Claro que lo eres)> >16. Es probable que alguien esté celoso por el resto de tus> >amistades. (¡eso no!)> >17. Alguien quiere acariciarte. (yo todo el tiempo, todo el cuerpo)> >18. Alguien que desea decirte "te quiero" (un pokito, un poco)>
como en las canciones de los Camela"
Me manda un correo. ¿No es preciosa?
>>¡que me voy ya! en breves minutos pero que me ha dado tiempo a leer tu mail, y a transformar este otro que me han mandado sin lo que hay entre paréntesis:
60 cosas que te puedo asegurar que están sucediendo ahora mismo,> >mientras tú estás leyendo esto:> >1. Alguien está muy orgulloso de ti. (YO siempre)> >2. Hay alguien que está pensando en ti. (YO como siempre)> >3. Alguien está preocupado por ti. (YO, porque no quiero que tengas que trabajar tanto, quiero que te diviertas) > >4. Alguien te extraña.( yo, jo! Ya lo sabes)> >5. Probablemente alguien necesita hablar contigo. (yo a todas horas)> >6. Alguien quisiera estar contigo. (también a todas horas)> >7. Alguien espera que no estés en problemas. (YO)> >8. Alguien te está muy agradecido por el apoyo que le has dado. (yo, eres un sol)> >9. A alguien le gustaría estrechar tu mano. ( a mi, y ya sabes cómo)> >10. Alguien espera que todo resulte bien. (claro que quiero que todo esté bien)> >11. Alguien te necesita para ser feliz. (yo, que tus mimos me hacen feliz)> >12. Alguien quiere demostrarte cuán importante eres. (Yo, ya sabes que lo eres para mi)> >13. Hay alguien celebrando todos tus triunfos. (yo los celebro contigo cuando quieras)> >14. Alguien quiere darte un obsequio. (yo, pero estoy pensando cual)> >15. Alguien está convencido de que tú eres un regalo. (Claro que lo eres)> >16. Es probable que alguien esté celoso por el resto de tus> >amistades. (¡eso no!)> >17. Alguien quiere acariciarte. (yo todo el tiempo, todo el cuerpo)> >18. Alguien que desea decirte "te quiero" (un pokito, un poco)>
martes, 15 de abril de 2003
Veamos: estoy a las mil de la noche de un sábado trabajando como un idiota, preguntándome qué narices hago aquí en lugar de estar dibujando nuestra silueta en el colchón de mi cama nueva, escribiendo sobre las bondades de un producto al que le estoy cogiendo una manía horrible. Soy una puta. No, ellas a veces saben decir que no, seguro que mantienen su dignidad mejor que yo.
Elisa me llama. Que si quiero que me pase a buscar. ¿¿que si quiero?? Cuando bajo, allí está sonriendo desde ese coche extraplano tan bonito. Abro la puerta y me encuentro a metro setenta y siete de jovenzuela espectacular, con una sonrisa afilada en la boca y en los ojos, el pelo de anuncio de L'Oreal y esas manos largas y acariciadoras, con un vestido negro minifaldero, el escote que trato de no mirar tanto, las piernas que parecen interminables pero acaban en unas botas altas que me están matando. Y que quiere besarme y que quiere llevarme a casa y que quiere venirse a casa. Dios lo que es existir no existirá, pero a mí me cae supersimpático Él también.
Se va a las siete de la mañana, en el intervalo le he detallado el plan para cuando tengamos las cuerdas, me ha dicho un millón de cosas bonitas y yo dos millones. Su chupetón ya se va borrando, quiero otro. Por problemas técnicos no he podido hacer mucho más que sufrir, hacer de manta, recibir su cuerpo haciendo de manta, hablar, besar casi cada rinconcito y sufrir. A la décima vez que me dijo que quería que quería que le apetecía mucho, me puse malísimo y ya no sé, perdí la noción del tiempo y el espacio y no estoy muy seguro de lo que pasó, porque ya sólo tenía una idea dominando a todo lo demás que pudiera pasarme por la cabeza. Pero eso no, eso seguro que no lo hicimos. Sus medias estaban destrozadas en el suelo cuando me despertó al mediodía su voz al teléfono.
-¿Te he despertado? Soy una egoista, sabía que ibas a estar dormido pero tenía muchas ganas de hablar conmigo.
Debo de estar soñando todavía (vale, si esto es muy empalagoso me lo decís, pero vamos poneros en mi lugar)
A las 4,20 AM del domingo estoy volviendo a casa yo solito recordando los bonitos tiempos en que tenía fines de semana y escribía sobre cosas que me motivaban o al menos decidía yo qué decir sobre la materia de los reportajes. Sí, fue hace tiempo, ya no me acuerdo. No hay taxis, los cajeros no me dejan cargar el teléfono para la llamada de mañana, tengo sueño y hambre, llueve mucho. Y no sigo, que esto parece un blues. A las 8 AM me llama, viene a hacerme una visita con el desayuno. ¿te importa si sólo dormimos?, sí, no te preocupes. Evidentemente no ha venido hasta aquí a dormir, pero es buenecita. Pero yo no. Salimos de allí a la 1,15 PM. Estoy definitivamente curado. Ella moja un dedo en el vaso de cocacola y lanza una gota sobre la colcha, canta conmigo, me da órdenes. No sé muy bien lo que significa eso, bueno, sí, que está mucho más relajada y, por lo tanto, mucho más hermosa. Por lo que veo es superreligiosa. Bueno, lo que es es un prodigio. Nunca se cansa, nunca dice que no, me va a terminar matando. O yo a ella, veremos, que a insistente no me ganaba nadie en mi vida pre gatillazos. Como no falla que algo falle, los condones no son de mi talla. Qué difícil, qué difícil es despegarse de esta chica. No quiero, no quiero, no quiero. Pero me deja en la puerta de mi trabajo. Parece que, de los dos, va a tener que ser ella la responsable.
Luego revelo unas fotos en las que está feliz, con esa sonrisa tonta que yo me sé. Quiero hacer una ampliación y colgarla sobre mi cama.
A las 8,45 PM mi cara sonriente da cabezadas sobre el teclado del ordenador. No sé muy bien dónde estoy, hay gente a mi alrededor, creo que alguien estaba hablando conmigo hace un minuto, abro un ojo. Si Dios quiere matarme así, hágase su voluntad
Elisa me llama. Que si quiero que me pase a buscar. ¿¿que si quiero?? Cuando bajo, allí está sonriendo desde ese coche extraplano tan bonito. Abro la puerta y me encuentro a metro setenta y siete de jovenzuela espectacular, con una sonrisa afilada en la boca y en los ojos, el pelo de anuncio de L'Oreal y esas manos largas y acariciadoras, con un vestido negro minifaldero, el escote que trato de no mirar tanto, las piernas que parecen interminables pero acaban en unas botas altas que me están matando. Y que quiere besarme y que quiere llevarme a casa y que quiere venirse a casa. Dios lo que es existir no existirá, pero a mí me cae supersimpático Él también.
Se va a las siete de la mañana, en el intervalo le he detallado el plan para cuando tengamos las cuerdas, me ha dicho un millón de cosas bonitas y yo dos millones. Su chupetón ya se va borrando, quiero otro. Por problemas técnicos no he podido hacer mucho más que sufrir, hacer de manta, recibir su cuerpo haciendo de manta, hablar, besar casi cada rinconcito y sufrir. A la décima vez que me dijo que quería que quería que le apetecía mucho, me puse malísimo y ya no sé, perdí la noción del tiempo y el espacio y no estoy muy seguro de lo que pasó, porque ya sólo tenía una idea dominando a todo lo demás que pudiera pasarme por la cabeza. Pero eso no, eso seguro que no lo hicimos. Sus medias estaban destrozadas en el suelo cuando me despertó al mediodía su voz al teléfono.
-¿Te he despertado? Soy una egoista, sabía que ibas a estar dormido pero tenía muchas ganas de hablar conmigo.
Debo de estar soñando todavía (vale, si esto es muy empalagoso me lo decís, pero vamos poneros en mi lugar)
A las 4,20 AM del domingo estoy volviendo a casa yo solito recordando los bonitos tiempos en que tenía fines de semana y escribía sobre cosas que me motivaban o al menos decidía yo qué decir sobre la materia de los reportajes. Sí, fue hace tiempo, ya no me acuerdo. No hay taxis, los cajeros no me dejan cargar el teléfono para la llamada de mañana, tengo sueño y hambre, llueve mucho. Y no sigo, que esto parece un blues. A las 8 AM me llama, viene a hacerme una visita con el desayuno. ¿te importa si sólo dormimos?, sí, no te preocupes. Evidentemente no ha venido hasta aquí a dormir, pero es buenecita. Pero yo no. Salimos de allí a la 1,15 PM. Estoy definitivamente curado. Ella moja un dedo en el vaso de cocacola y lanza una gota sobre la colcha, canta conmigo, me da órdenes. No sé muy bien lo que significa eso, bueno, sí, que está mucho más relajada y, por lo tanto, mucho más hermosa. Por lo que veo es superreligiosa. Bueno, lo que es es un prodigio. Nunca se cansa, nunca dice que no, me va a terminar matando. O yo a ella, veremos, que a insistente no me ganaba nadie en mi vida pre gatillazos. Como no falla que algo falle, los condones no son de mi talla. Qué difícil, qué difícil es despegarse de esta chica. No quiero, no quiero, no quiero. Pero me deja en la puerta de mi trabajo. Parece que, de los dos, va a tener que ser ella la responsable.
Luego revelo unas fotos en las que está feliz, con esa sonrisa tonta que yo me sé. Quiero hacer una ampliación y colgarla sobre mi cama.
A las 8,45 PM mi cara sonriente da cabezadas sobre el teclado del ordenador. No sé muy bien dónde estoy, hay gente a mi alrededor, creo que alguien estaba hablando conmigo hace un minuto, abro un ojo. Si Dios quiere matarme así, hágase su voluntad
domingo, 13 de abril de 2003
Tú tienes que levantarte,
yo escondí el despertador.
tú llevas los pantalones,
yo no uso camisón.
vas a ver qué luna de miel
qué hoteles qué baños al anochecer
vas a ver que cielos y qué
canciones nos cantan al amanecer.
-me tengo que ir.
-nonono, está mal el reloj, está fatal, no es esa hora.
-¿quieres que me quede un poco más?
-bueno... si te apetece...
desnuda de cintura para arriba se agacha a dejar el móvil a los pies de la cama, es superelástica y hace un escorzo raro, porque el suelo está lejos, le asalto desde atrás y le beso la espalda, se la mordisqueo.
-¿Me hago un ovillo?
-Vale, y yo una esponja.
Aunque qué te voy a contar yo a ti, te lo cuento: a veces pasa, bandaluna, que a un ovillo le sucede Teseo y lo desenreda y se ayudan a salir del laberinto. En otras ocasiones las esponjas se bañan en sirope y se quedan compactas y empalagosas, pero tan a gustito. No pasa siempre ni para siempre, claro, y por eso hay que disfrutarlo con más de cinco sentidos, con todos menos el de la cautela.
Lo cierto es que sucede, sucede continuamente. Hay pruebas, científicos versos que lo certifican.
yo escondí el despertador.
tú llevas los pantalones,
yo no uso camisón.
vas a ver qué luna de miel
qué hoteles qué baños al anochecer
vas a ver que cielos y qué
canciones nos cantan al amanecer.
-me tengo que ir.
-nonono, está mal el reloj, está fatal, no es esa hora.
-¿quieres que me quede un poco más?
-bueno... si te apetece...
desnuda de cintura para arriba se agacha a dejar el móvil a los pies de la cama, es superelástica y hace un escorzo raro, porque el suelo está lejos, le asalto desde atrás y le beso la espalda, se la mordisqueo.
-¿Me hago un ovillo?
-Vale, y yo una esponja.
Aunque qué te voy a contar yo a ti, te lo cuento: a veces pasa, bandaluna, que a un ovillo le sucede Teseo y lo desenreda y se ayudan a salir del laberinto. En otras ocasiones las esponjas se bañan en sirope y se quedan compactas y empalagosas, pero tan a gustito. No pasa siempre ni para siempre, claro, y por eso hay que disfrutarlo con más de cinco sentidos, con todos menos el de la cautela.
Lo cierto es que sucede, sucede continuamente. Hay pruebas, científicos versos que lo certifican.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)