viernes, 11 de febrero de 2005

EL CHINO DE LOS GREMLINS

EL CHINO DE LOS GREMLINS
Ayer hice mi debú televisivo. Era un número de baile vestido de chino, con un bastón de majorette, una peluca de paje y un cocodrilo de peluche. En un carnaval, claro. Y en la tele nacional. Al principio avisé a un par de amigos. Luego a otros diez. Luego a la familia. Luego quedamos todos en una casa para verlo. Pedimos bebida y comida nos concentramos delante de la tele, me di la mano con la chica de mi izquierda. Nervios, intriga... Al final salí DOS segundos, al fondo, bailando como un borracho que se había colado en plano. Exactamente tal y como se lo había explicado a todos. Se me quedaron mirando todos con cara de terror y sintiendo mucha vergüenza ajena. ¿Y para esto has avisado a tu familia? Selina se lo dijo a sus padres y fue la primera vez que me vieron. Luego, nadie me mandó ni un mensajito. Y lo peor es que a todo el mundo le pareció que iba de cabaretera. De chino, coño, del chino de los gremlins, ¿es que no habeis visto el cocodrilo? Selina dice que tengo piernas de cabaretera.

lunes, 31 de enero de 2005

CUMPLEAÑOS TOTAL

Mañana es su cumpleaños y le daré a elegir entre italiano y japonés y se quedará con el japo, pero sólo para jugar con los palillos y con todo lo demás, me dirá una y otra vez So-Ho en lugar de sí, inclinará la cabeza y se ofrecerá como geisha, lo ensuciará todo, simulará sin mucho éxito que le gustan mis regalos, calculando el precio, se abrazará a mí por la calle, llorará un poco porque se siente muy vieja, hablará sin parar por teléfono, le brillarán los ojos, me dará besitos en la cara, se emborrachará conmigo y me violará, sin duda, le dará miedo pensar en algunas tonterías, pero no temerá a las cosas importantes, las que asustan de verdad, me mentirá un poco en cualquier cosa, eso es un clásico, estará, sin saberlo, más guapa que nunca, con ese pelo como comestible y esos ojos de muñeca flotando en el triángulo de las Bermudas, me lo aguantará todo también, y yo, retorcido, pensaré que tiene que haber algún motivo oculto para todo esto. Cuando me mire, quizá navegue entre el cálculo y la humedad, entre el amor y el confort, pero yo no sabré lo que piensa, estoy condenado a nunca saber lo que piensa.

jueves, 20 de enero de 2005

¡ESTABAIS AHÍ!

¡ESTABAIS AHÍ! 4 de mis 5 preferidas me han dejado un comentario, jaja, ya sé quienes eran las locas que me hacían esas 4 visitas semanales...
Que sepais que todo se arregló, la revista de tendencias de al lado me prestaba unos ¿pantalones? de esos de medio millón, pero con los que te avergonzaría encontrarte con tu abuela por la calle. Al final vino un amigo y me trajo otros.
Y luego se me olvidó una mochila en el autobús y me subí a un taxi y le dije "siga a ese bus". Toda la vida queriendo decir la frase, y mira, en vez de un "siga a la elegante nudista del perrito, a la refinada morena del instrumento de viento, a la sensual rubia que camina sin pisar el suelo, a la pálida princesa malvada o a la bella taxista del deportivo metalizado" tuve que conformarme con un "siga al 21". C'est la vida en prosa.
Bueno, dadme un poco de tiempo para desentumecerme y esperad, esperad cosas nuevas de mí. Poneos en lo peor.

miércoles, 19 de enero de 2005

MAÑANA, RÉGIMEN

MAÑANA, RÉGIMEN

ALGUNAS COSAS han cambiado desde entonces, una de ellas, al parecer, mi talla. Me he puesto unos pantalones blancos de pana, de pata ancha y con muchos bolsillos. De cremallera y botón de click que no me terminaba de abrochar cuando estaba delgado, así que esta mañana, ni de coña. Supongo que en los setenta me hubiesen estado bien en todos los sentidos. Pero cooomo iba a renunciar a ponerme estos pantalones del pasado un poco color crema –¿o que están viejos?– que NO me pegan nada pero me traen bonitos recuerdos.
A fuerza de soportar la presión como una valiente la cremallera ha terminado por cascar. Totalmente, desintegrada, sin remisión. O sea, una parte de un trozo de una pieza debajo de la impresora, otra al archivo y otra por ahí va. Si me levanto se me caen, incluso para sujetarlos necesito las dos manos. Quiero irme a casa.