jueves, 3 de noviembre de 2011

Me pasa de vez en cuando (bueno, no: todo el rato) que te oigo y me empapo por dentro. Es exactamente esa sensación, me pongo tiernecito como el pan Bimbo. Es como una inundación que se me sale por los ojos, que se me ponen brillantes y húmedos, como estoy seguro de que los tengo ahora. Es confirmar que en quien llevas todo el día pensando también piensa en ti, porque yo (igual que tú, que lo sé), quiero hablarte sobre todo para estar seguro de que no te has olvidado de mí en el último rato. Y cada vez que lo confirmo otra vez es como si lloviera por dentro y todo se reblandeciera y entonces suspiro. Uno de esos suspiros profundos, ya sabes.
Siempre te oigo seria el primer minuto. Dices "hola" con prevención, como si esperaras a oirme unos segundos antes de relajarte y sentir que no he cambiado de idea. Deben de ser cosas mías. Pero me dan ganas de contarte cualquier tontería para hacerte reir un poco. Para cuando cambias de voz y sacas esa tuya tan dulce, lo he conseguido y estás ahí otra vez.
Contigo casi es mejor hacer escritura automática, porque sé que lo que va a salir va a ser bonito.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Kurt & Courtney & Frances

Martes, 5 de abril de 1994

Kurt se pegó un tiro.
Yo no sé lo que hacía.
Era abril y pasábamos los días
tumbados en la campa.
La hierba de ahí afuera
era justo del verde
que sólo crece en los recuerdos.

Courtney era buena chica,
una chica muy dulce,
con esa boca sucia.
Estaba preocupada.
Me fui a la biblioteca,
andaba yo muy lejos,
con el poeta aquél de las barbas en punta.
O quizás allí mismo,
en los montes
del erizo que cruza la carretera.

Frances no lo sabía,
pero ya para siempre
No fue lo suficiente
para que alguien sólo,
simplemente,
prefiriera vivir a no dejarla.
Por la noche escribí
algo que no recuerdo,
que no recuerda nadie.
Pero a quién le importaba.
Yo tenía una novia
a la que no quería.
La cagué tantas veces
bajo el cielo infinito…
Pero a quién le importaba,
yo tenía una novia
con las tetas en punta.

viernes, 14 de octubre de 2011

Vincero

Con medio autobús vacío, la mulata elige sentarse a mi lado. Esos son los pequeños triunfos que hacen que me crezca.
-Qué bueno hace todavía ¿no? Seguro que en tu país está brillando un sol como éste.
-Ejque soy de Madriz.
-…
-…
-Pues que tengas un buen viaje.
-Ejque me bajo en la siguiente.

jueves, 22 de abril de 2010

BONILLA ME PONE TONTO DEL CULO

Vengo de una cena estúpida de estúpidos estúpidos estúpidos italianos. Bueno, no, no eran estúpidos. Eran listos de más. Pero todavía no he conocido uno dedicado a la cosa pública que no lo sea. Esto consistía en una celebración de un institución deportiva que apoyaba la difusión del turismo y la gastronomía italiana aprovechando una maratón que se celebraba en Madrid. Lo que pasa es que la maratón se corrió hace dos semanas, había unos tres periodistas (incluyéndome) (bueno, quizás dos) para doce italianos con cargo venidos de Italia y no había ningún deportista. De hecho yo era el que tenía mejor tipín en esa mesa y eso ha sido lo más positivo de la cena. Unos folletos plastificados calidad jabugo sólo válidos para el evento, un programa de festejos in crescendo que no termina hoy ni mucho menos y, en fin, un viajecito fantastiquo. Años viéndolo y nunca dejan de soprenderme los imaginativos usos del dinero público italiano.
Total que me he vuelto paseando, que si el moscato, que si el friuli, que si el passito y he llamado a Merteuil. He sido sincero, que es una cosa que hago más de lo que debería, y le he dicho que la llamaba porque no tengo a nadie a quien llamar a esas horas y contarle mis tonterías. He dicho las palabras funghi porcini y nos hemos espiolao de la risa. No es únicamente que con una ex te puedas reir de cosas que os pasaron y que sólo sabéis vosotros. Es que no creo que a nadie más le vaya a hacer gracia mi absolutamante insoportable obsesión por cualquier cosa que llevara funghi porcini (para comer, para cenar, ¿no lo tienen para desayunar?) durante unos cuantos días en un pueblo perdido del norte de Italia sólo porque me hacía gracia el nombre: seta cerdo. Es por eso que me da una pereza infinita pensar en otra relación ¿cuánto tiempo tardará la nueva en entender mis chistes? ¿hay alguna garantía de que no me estrangule antes? Y bueno, como de costumbre, de follar ni hablamos.
Pero todo esto no tiene ninguna importancia. Yo lo que os quería contar es que cuando he llegado a casa tenía mi pedido de Casa del Libro encima de la mesa y venía con el último libro de poemas de Juan Bonilla. Y lo he olido (regular) y me he leído el primer poema, que en 18 versos detalla sus números de cuenta, sus direcciones de correo, sus nicks de todas partes y las claves de cada uno para terminar con esto:

Creo que nunca antes un poeta
había puesto tanta intimidad
al alcance de sus lectores.


Y será que tienen razón los que escriben que Bonilla la cagó cuando cambió la lírica por el ingenio. E igual esto se parece más a un chiste que a un poema. Pero me da un escalofrío completo y lento, de abajo arriba y me entran ganas de llorar como una groupie y de reir como un sicópata. A la vez. Porque soy fan, superfan, y Bonilla me pone tonto del culo.