MOJAMA Y POESÍA
Estoy en una playa gaditana
a un metro de las olas, a mi espalda
una señora gorda canta bingo.
Yo, muerdo la mojama.
Y leo a Roger Wolfe o a alguien parecido.
Y aquí vienen mis cosas esenciales.
No sé qué hacían aquí, en la playa de Cádiz.
Ya no soy de un lugar, no de un sólo lugar
y me asombra saber que hay playas esperándome,
que seré yo otra vez en algún pueblo
que no sea mi pueblo castellano
donde no queda nadie.
Las palomas me rozan los ricillos,
los niños me rebozan en arena,
el sol se echa a dormir sobre el castillo
y se escoña la pobre winsurfera.
La morena me mira fijamente,
y abre lento las piernas y las cierra . . .
me entero de que he puesto la toalla
demasiado pegada a los servicios,
el guiri más hermoso del albergue
se hace arrumacos con la brasileña,
y me dice Walt Whitman que se atrae la materia.
voy a darle un besazo a la binguera.
/////"Sigo virgen y furioso". Arthur Cravan, recién llegado a la ciudad, en una carta a un amigo/////
domingo, 22 de agosto de 2004
sábado, 31 de julio de 2004
DIARIO DE GENOVA. DIA 1.
DIARIO DE GENOVA. DIA 1.
me las arreglo muy bien sin ti
salvoalllegaralacasaesenormeylefal ta sabor
No te echo en falta en nada ya ves
salvoensoplarteenlacarayoirtereir
me las arreglo muy bien sin ti
salvoenabrilyaquitodoslosdiasson dea bril
(la buena vida - caruso)
bueno, he estado tan liado, no se, me estoy haciendo responsable o algo y estoy en el trabajo hasta tan tarde. el caso es que no me habia dado cuenta de que no he preparado este viaje hasta que me meti a fumar en ese banio del aeropuerto de roma. ni me he traido una guia ni un libro de frases ni nada que me ayude a entenderme con nadie ni a escaparme de lo que me espera.
5 horas de aeropuerto avion hasta llegar aqui. me toca un tipo muy raro en el primer avion, a mi me parece muy bien que la gente se afeite la cabeza, yo lo hare proximamente, sera un cambio a mi melena camarondelaislatuenestebarnoentras. pero echa un vistazo a lo que haces antes. si tu cabeza esta llena de recovecos, vertice, extranios caniones y areas de descanso no lo hagas. la naturaleza es sabia y te hizo peludo, la tecnologia va a lo suyo, pero es lista e invento sombreros de todas las alas y pelucas de todos los tamanios y rizados si te estas quedando sin pelo.
bueno, pues ese tio que parecia un extraterreste no hacia mas que refunfuniar. solo me he levantado dos veces, mas una que he pegado un salto porque pense o sonie que me ahogaba. y resulta que es el unico periodista espaniol que ha venido conmigo.
por lo que he visto en los aeropuertos las italianas se dividen en chicas de ojos grandes (casi siempre reforzados por una sombra-punietazo del copon) que miran muy lejos -muy lejos de mi tambien- y chicas de expresion y voz dura entre las que se lleva sobre todo el look jipiguarro.
me he ido a dar una vuelta por el puerto, para ver si me metia en algun lio, pero el puerto de genova es un gran centro comercial. asi que he hecho lo que corresponde a mi edad y condicion: comer y beber. me he metido donde iban los musicos y currantes de por aqui. un calzone y una botella de vino blanco. tengo un pedo como un copon de mil pares de hostias, claro. ni lo releeo.
*un copon de mil pares de hostias es un copon bastante grande
me las arreglo muy bien sin ti
salvoalllegaralacasaesenormeylefal ta sabor
No te echo en falta en nada ya ves
salvoensoplarteenlacarayoirtereir
me las arreglo muy bien sin ti
salvoenabrilyaquitodoslosdiasson dea bril
(la buena vida - caruso)
bueno, he estado tan liado, no se, me estoy haciendo responsable o algo y estoy en el trabajo hasta tan tarde. el caso es que no me habia dado cuenta de que no he preparado este viaje hasta que me meti a fumar en ese banio del aeropuerto de roma. ni me he traido una guia ni un libro de frases ni nada que me ayude a entenderme con nadie ni a escaparme de lo que me espera.
5 horas de aeropuerto avion hasta llegar aqui. me toca un tipo muy raro en el primer avion, a mi me parece muy bien que la gente se afeite la cabeza, yo lo hare proximamente, sera un cambio a mi melena camarondelaislatuenestebarnoentras. pero echa un vistazo a lo que haces antes. si tu cabeza esta llena de recovecos, vertice, extranios caniones y areas de descanso no lo hagas. la naturaleza es sabia y te hizo peludo, la tecnologia va a lo suyo, pero es lista e invento sombreros de todas las alas y pelucas de todos los tamanios y rizados si te estas quedando sin pelo.
bueno, pues ese tio que parecia un extraterreste no hacia mas que refunfuniar. solo me he levantado dos veces, mas una que he pegado un salto porque pense o sonie que me ahogaba. y resulta que es el unico periodista espaniol que ha venido conmigo.
por lo que he visto en los aeropuertos las italianas se dividen en chicas de ojos grandes (casi siempre reforzados por una sombra-punietazo del copon) que miran muy lejos -muy lejos de mi tambien- y chicas de expresion y voz dura entre las que se lleva sobre todo el look jipiguarro.
me he ido a dar una vuelta por el puerto, para ver si me metia en algun lio, pero el puerto de genova es un gran centro comercial. asi que he hecho lo que corresponde a mi edad y condicion: comer y beber. me he metido donde iban los musicos y currantes de por aqui. un calzone y una botella de vino blanco. tengo un pedo como un copon de mil pares de hostias, claro. ni lo releeo.
los insultos en italiano son la cosa mas tonta del mundo. parece que estan de conia.
*los copones son grandes
*un copon de mil pares de hostias es un copon bastante grande
viernes, 2 de julio de 2004
(esto lo escribí el 10 de junio y no lo posteé porque me parecía patético. seré tonto)
Doce cubiertos de plata,
Me mandaste de regalo
Y yo me conformaría
Con las cucharas de palo
De cuando tú me querías.
(una copla)
La espié, la seguí, no quería, no lo hubiera hecho si no hubiese estado en la manzana de al lado, me digo, pero la espié. Es de locos y yo me volví loco durante demasiado rato. Me subió la fiebre, no sé qué ojos tenía pero la gente me miraba extrañada, el portero del hotel empezó a sospechar. Con lo que me gustaba salirme de mí, descubrirme siendo otro, ahora soy un completo desconocido que me da asco. No hay mucho que hacer, nunca mi paranoia estuvo tan justificada, acierto 6 de cada 5 veces. Pero es culpa mía, no conseguí que cambiara su manera de comunicarse conmigo, que desde el principio fue decirme lo que creía que quería oir. Sólo que ahora la ha perfeccionado, porque se sabe mejor lo que quiero oir. Y no he podido cambiar eso ni con cariño ni con largas conversaciones ni con libertad ni con ira. Ni por las buenas ni por las malas. No quiere que seamos amigos. Lo he hecho todo tan mal que ni sé lo que he hecho mal. Hay que pedir hora, esperar el momento para hablar y que me conteste sin ausencias ni monosílabos. ¿por qué con todo el mundo sí y con ella no? ¿Por qué cuando me mira ve a un novio, el rol que más detesto? ¿por qué no podemos ser amigos? No hay mucho que hacer, volverá a empezar todo hasta que me haga pupa de verdad. Esto es una mierda y me doy asco.
Y luego todos esos códigos memorizados a hostias centrifugando mi cocorota: Si esta mañana no me llama ni me escribe a pesar de lo que hay pendiente es porque hizo algo anoche de lo que se siente culpable -como con Pancho-. Si ayer no quería verme es porque había quedado con alguien -como con David-. Si me enfado con ella no me contará la verdad porque "me bloqueo, cariño" -como con Alfonso-. Si no me enfado con ella no me contará la verdad porque ve que puede librarse sin mucho esfuerzo -como con el de Bilbao-. Si me enfado lo volverá a hacer porque me lo merezco, si no me enfado lo volverá a hacer porque le sale baratito...
Nunca he estado seguro de si me toma el pelo o tiene miedo, como todos, nunca he tenido una pista de cómo es, porque nunca he podido saber si nada de lo que me dice se acerca a lo que piensa. Ayer estuvo tomando una caña con su amigo y hablando un poco de todo, cosa por cosa, supongo. Sus esperanzas, sus miedos, su relación conmigo, su presente y su futuro. Luego puede que estuvieran follando, y quizás con él no fingió y conmigo siempre. O viceversa, quién sabe. O tal vez se fuera a casa a llamar al otro pelele o esté chateando ahora. Volverá a hablar de cómo se siente, de lo que piensa hacer a partir de ahora, de qué le parecen las cosas que nos pasan últimamente, de algo que vio en la tele.
Y yo me conformaría con que se sentara conmigo sin tener que convocar una reunión, que se pidiera una caña y me contara las mismas cosas, en el mismo tono.
Que me tuviera por alguien en quien confiar para que yo pueda confiar.
Pero para qué, quién necesita darse más veces el mismo coscorrón. Mejor recuperar mi libertad, mi soledad, mis llaves y mi afición al tintorro.
Doce cubiertos de plata,
Me mandaste de regalo
Y yo me conformaría
Con las cucharas de palo
De cuando tú me querías.
(una copla)
La espié, la seguí, no quería, no lo hubiera hecho si no hubiese estado en la manzana de al lado, me digo, pero la espié. Es de locos y yo me volví loco durante demasiado rato. Me subió la fiebre, no sé qué ojos tenía pero la gente me miraba extrañada, el portero del hotel empezó a sospechar. Con lo que me gustaba salirme de mí, descubrirme siendo otro, ahora soy un completo desconocido que me da asco. No hay mucho que hacer, nunca mi paranoia estuvo tan justificada, acierto 6 de cada 5 veces. Pero es culpa mía, no conseguí que cambiara su manera de comunicarse conmigo, que desde el principio fue decirme lo que creía que quería oir. Sólo que ahora la ha perfeccionado, porque se sabe mejor lo que quiero oir. Y no he podido cambiar eso ni con cariño ni con largas conversaciones ni con libertad ni con ira. Ni por las buenas ni por las malas. No quiere que seamos amigos. Lo he hecho todo tan mal que ni sé lo que he hecho mal. Hay que pedir hora, esperar el momento para hablar y que me conteste sin ausencias ni monosílabos. ¿por qué con todo el mundo sí y con ella no? ¿Por qué cuando me mira ve a un novio, el rol que más detesto? ¿por qué no podemos ser amigos? No hay mucho que hacer, volverá a empezar todo hasta que me haga pupa de verdad. Esto es una mierda y me doy asco.
Y luego todos esos códigos memorizados a hostias centrifugando mi cocorota: Si esta mañana no me llama ni me escribe a pesar de lo que hay pendiente es porque hizo algo anoche de lo que se siente culpable -como con Pancho-. Si ayer no quería verme es porque había quedado con alguien -como con David-. Si me enfado con ella no me contará la verdad porque "me bloqueo, cariño" -como con Alfonso-. Si no me enfado con ella no me contará la verdad porque ve que puede librarse sin mucho esfuerzo -como con el de Bilbao-. Si me enfado lo volverá a hacer porque me lo merezco, si no me enfado lo volverá a hacer porque le sale baratito...
Nunca he estado seguro de si me toma el pelo o tiene miedo, como todos, nunca he tenido una pista de cómo es, porque nunca he podido saber si nada de lo que me dice se acerca a lo que piensa. Ayer estuvo tomando una caña con su amigo y hablando un poco de todo, cosa por cosa, supongo. Sus esperanzas, sus miedos, su relación conmigo, su presente y su futuro. Luego puede que estuvieran follando, y quizás con él no fingió y conmigo siempre. O viceversa, quién sabe. O tal vez se fuera a casa a llamar al otro pelele o esté chateando ahora. Volverá a hablar de cómo se siente, de lo que piensa hacer a partir de ahora, de qué le parecen las cosas que nos pasan últimamente, de algo que vio en la tele.
Y yo me conformaría con que se sentara conmigo sin tener que convocar una reunión, que se pidiera una caña y me contara las mismas cosas, en el mismo tono.
Que me tuviera por alguien en quien confiar para que yo pueda confiar.
Pero para qué, quién necesita darse más veces el mismo coscorrón. Mejor recuperar mi libertad, mi soledad, mis llaves y mi afición al tintorro.
jueves, 3 de junio de 2004
miércoles, 2 de junio de 2004
sábado, 29 de mayo de 2004
lunes, 24 de mayo de 2004
respuesta
el autor reponde a un correo de laura stuart en el que la corresponsal hace consideraciones sobre el turismo e inquiere sobre lo que ha pasado en la civilización en el tiempo en que estuvo ausente
Ser turista tampoco está tan mal, ser turista sobre las cosas que para los demás son cotidianas, no pensar en las necesidades básicas, porque ya aparecerán resueltas, saber que tu cama no es tu cama, pero sí; que el vehículo en el que te mueves no te pertenece; que las costumbres a tu alrededor son raras y habría que investigarlas; que hay un programa y un horario, pero estaría bien saltárselo. Ser viajero es más jodido, el viaje sí que te pertenece, es tu patrimonio y hay que cuidarlo, nunca puedes estar a gustito, porque nunca estás satisfecho del todo. Demasiada pose. Yo prefiero no tener que mirar alrededor antes de chuparme los dedos con la paella del chiringuito. Lee artículos de opinión de viajeros, siempre quejándose, qué pereza. Seguro que entonces me entenderas, le pongas o le quites la metáfora.
¿Qué ha sucedido en la civilización? Yo bajé la persiana de mi cuarto y practiqué el número del hombre estatua durante todo el fin de semana. Pensé un poco, eché 48 horas a los perros. Me sentía culpable por no hacer nada hasta que me di cuenta de que precisamente por eso tenía la obligación de no hacer nada. Afuera, en la tele, los cotillas y los pelotas se ufanaban de su consagración, ya tienen carta de nobleza sus estribillos de estribillos de la nada. Al parecer, volvieron a aparecer en debates y debates televisivos, sólo que ahora el tema tratado les elevaba. Casi les prefiero cuando hablan de Mari Cielo. Me temo que la tele y los periódicos seguirán retransmitiendo en el futuro esta escalada de violencia rosa, con más legitimidad que nunca.
Ser turista tampoco está tan mal, ser turista sobre las cosas que para los demás son cotidianas, no pensar en las necesidades básicas, porque ya aparecerán resueltas, saber que tu cama no es tu cama, pero sí; que el vehículo en el que te mueves no te pertenece; que las costumbres a tu alrededor son raras y habría que investigarlas; que hay un programa y un horario, pero estaría bien saltárselo. Ser viajero es más jodido, el viaje sí que te pertenece, es tu patrimonio y hay que cuidarlo, nunca puedes estar a gustito, porque nunca estás satisfecho del todo. Demasiada pose. Yo prefiero no tener que mirar alrededor antes de chuparme los dedos con la paella del chiringuito. Lee artículos de opinión de viajeros, siempre quejándose, qué pereza. Seguro que entonces me entenderas, le pongas o le quites la metáfora.
¿Qué ha sucedido en la civilización? Yo bajé la persiana de mi cuarto y practiqué el número del hombre estatua durante todo el fin de semana. Pensé un poco, eché 48 horas a los perros. Me sentía culpable por no hacer nada hasta que me di cuenta de que precisamente por eso tenía la obligación de no hacer nada. Afuera, en la tele, los cotillas y los pelotas se ufanaban de su consagración, ya tienen carta de nobleza sus estribillos de estribillos de la nada. Al parecer, volvieron a aparecer en debates y debates televisivos, sólo que ahora el tema tratado les elevaba. Casi les prefiero cuando hablan de Mari Cielo. Me temo que la tele y los periódicos seguirán retransmitiendo en el futuro esta escalada de violencia rosa, con más legitimidad que nunca.
viernes, 21 de mayo de 2004
AL FONDO DE LA MESA
AL FONDO DE LA MESA
Al fondo de la mesa y en penumbras
la vermeeriana Merte me regaña.
Ya sabe sus efectos,
sus despliegues
son trampas o algoritmos.
Hoy le deslumbran cosas más tangibles,
el hotel y la cena, mi camisa.
Yo la miro, y a veces
aún no hemos salido de esa playa.
Al fondo de la mesa y en penumbras
la vermeeriana Merte me regaña.
Ya sabe sus efectos,
sus despliegues
son trampas o algoritmos.
Hoy le deslumbran cosas más tangibles,
el hotel y la cena, mi camisa.
Yo la miro, y a veces
aún no hemos salido de esa playa.
miércoles, 12 de mayo de 2004
EXHIBICIONISMO
Exhibicionismo
(nada de lo que diga en este email podrá ser utilizado en mi contra. Son las doce de la noche y me quedan 4, 5, 6 horas de escribir un reportaje que no me interesa ni un poquito pero que me permitirá salir de los números rojos) (al menos durante unos días)
Soy demasiado impaciente para el ajedrez siempre juego al ajedrez express, una manera de perder rápido.
Antes de septiembre de 2001 vivía en un ático frente a la vía en una capital de provincias. Mi hermano pequeño y yo. Junto con un inquilino con el que hacía pruebas de resistencia a ver quién aguantaba más teletienda sin levantarse a cambiar el canal. Teníamos una piscina de plástico y una planta de marihuana indestructible que nadie se ocupaba de atender, pero que volvía a crecer cada primavera. Acababa de salir de un infierno tonto por un caso de orgullo herido que se prolongó 18 meses, terminaba mi primer año y cuarto curso de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada y pretendía revolucionar la sección de Televisión del periódico local con estratagemas impropias. Como colarme entre el público de un especial nochevieja de José Luis Moreno, decir lo que pensaba de verdad de una grabación de un programa local o utilizar a mi novia de entonces para ver lo que pasaba en la cabina de realización durante la grabación de Caiga Quien Caiga. Había descubierto el MDMA, que me hacía inmensamente feliz cada fin de semana.
Me habían ofrecido un trabajo glamurosísimo en Madrid.
Por cierto, la otra opción al esguince de conciencia es contar la verdad. Y eso es imposible. Nunca podría decir la verdad, siempre se escucha otra cosa. Malditas interferencias, maldito MacLuhan.
La verdad sólo es
un periódico de Murcia
(Bonilla)
Y por lo demás, yo te voy a pedir apariencias. Falsas o verdaderas. Te dejo ser lo que quieras si tú me dejas a mí.
Y por lo demás y con curiosidad malsana ¿cómo fue tu ex boda?
Y por lo demás
Llegan mis cosas esenciales.
Son estribillos de estribillos.
Entre los juncos y la baja tarde,
¡qué raro que me llame Federico!
Pues sí que es raro, porque yo no me llamo así
y estoy practicando
(nada de lo que diga en este email podrá ser utilizado en mi contra. Son las doce de la noche y me quedan 4, 5, 6 horas de escribir un reportaje que no me interesa ni un poquito pero que me permitirá salir de los números rojos) (al menos durante unos días)
Soy demasiado impaciente para el ajedrez siempre juego al ajedrez express, una manera de perder rápido.
Antes de septiembre de 2001 vivía en un ático frente a la vía en una capital de provincias. Mi hermano pequeño y yo. Junto con un inquilino con el que hacía pruebas de resistencia a ver quién aguantaba más teletienda sin levantarse a cambiar el canal. Teníamos una piscina de plástico y una planta de marihuana indestructible que nadie se ocupaba de atender, pero que volvía a crecer cada primavera. Acababa de salir de un infierno tonto por un caso de orgullo herido que se prolongó 18 meses, terminaba mi primer año y cuarto curso de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada y pretendía revolucionar la sección de Televisión del periódico local con estratagemas impropias. Como colarme entre el público de un especial nochevieja de José Luis Moreno, decir lo que pensaba de verdad de una grabación de un programa local o utilizar a mi novia de entonces para ver lo que pasaba en la cabina de realización durante la grabación de Caiga Quien Caiga. Había descubierto el MDMA, que me hacía inmensamente feliz cada fin de semana.
Me habían ofrecido un trabajo glamurosísimo en Madrid.
Por cierto, la otra opción al esguince de conciencia es contar la verdad. Y eso es imposible. Nunca podría decir la verdad, siempre se escucha otra cosa. Malditas interferencias, maldito MacLuhan.
La verdad sólo es
un periódico de Murcia
(Bonilla)
Y por lo demás, yo te voy a pedir apariencias. Falsas o verdaderas. Te dejo ser lo que quieras si tú me dejas a mí.
Y por lo demás y con curiosidad malsana ¿cómo fue tu ex boda?
Y por lo demás
Llegan mis cosas esenciales.
Son estribillos de estribillos.
Entre los juncos y la baja tarde,
¡qué raro que me llame Federico!
Pues sí que es raro, porque yo no me llamo así
y estoy practicando
jueves, 25 de marzo de 2004
DIARIO DE DUBLÍN. DIA 3.
VUELVO. BESOS.
Volvió a salir el sol. Salió sobre los vivos y sobre los muertos. Lo primero que hice fue levantarme muchas horas más tarde de lo que había planeado. Lo segundo, dejarme mis múltiples mapas, llenos de rutas y visitas, en la habitación. También me dejé el teléfono de la rubia.
Dicen los folletos que lo mejor de Irlanda es su gente. En el autobús, unos hollingacitos abrieron la ventana de emergencia, el conductor paró y les echó a la calle en medio de una carretera, entre las risas y los comentarios zaherientes de la concurrencia. Acto seguido, un tipo grandote se puso a imitar la voz de una ancianita, mientras las treceañeras de mi lado le hacían los coros a gritos. La gente grita mucho por aquí. Y yo que sé, es todo, la chica de la hamburguesería te coge la mano para darte el cambio, la chica de la tienda se ríe estrepitosamente ("¿tienes la camiseta que dice everybody loves an irish girl?", "really? everybody? you too?"), y, asombrosamente, las camareras de los pubs del centro te sonríen. A ver, contextualicemos, Irlanda es un país con una población de poco más de tres millones y medio. Cada año lo visitan 6 millones de turistas. Supongo que casi todos tendrán que pasar por Dublín. Y no creo que haya muchos que no se tomen una pinta en Temple bar. Y aún así, las camareras te sonríen como diciendo "pobre". De verdad que les hace gracia que pronuncies así y sonrías con cara de bobo.
Lo primero que hice fue pasarme por el centro James Joyce. Hay una sala donde se reunía con su amigo León (el rey de la selva) para discutir cómo complicar las páginas de El despertar de Finnegans que escribía por la mañana. Curiosa forma de trabajar. Había una mesa y unas sillas, el sol entraba por los ventanales, y si encendías un cassete Joyce en persona te leía un capítulo, con un acento de irlandés guasón que a veces hablaba lentamente para luego subir el ritmo como en una ennumeración. Me quedé con la frase de un póster: "¿Tú qué hiciste en la gran guerra? Yo estaba escribiendo el Ulises". Me la voy a poner en una camiseta para responder a los que, cargados de razón, me llaman vago. Vale, yo no he escrito el Ulises, ni siquiera lo alcanzo en cantidad de páginas (porque en calidad ni hablamos, que las comparaciones son odiosas), pero si cuela, cuela. En fin, que ahora que tengo que hacer un reportaje alusivo voy a ver si me lo termino, porque me pasa como con las series de la tele, que nunca consigo pasar del capítulo uno. De momento ya me he leído la web Ulysses for dummies, superinteresante. Si alguien ha estado alguna vez en el Bloomsday que se ponga en contacto con moi para darme información y le invito a una pinta.
Bueno, me está pareciendo un rollo todo esto que estoy contando. Voy en el avión y se me está acabando la batería. En fin, que di vueltas por Dublín, me tomé alguna que otra media pinta, una de ellas frente al Liffey con un par de guitarristas que cantaban una canción sobre el Liffey. Vi los fuegos artificiales de San Patricio desde la noria y haciendo ooooh, a la manera de mi pueblo, con todo el cuerpo, hasta que la familia de la cabina de al lado me siguió -hay que exportar las sanas costumbres, las guturales funcionan estupendamente en todo el mundo-. En la noria sonaba Sinatra, que es algo que me dio mucho que pensar. Qué diferencia de nivel con nuestros feriantes. Claro que subir a la noria también costaba lo que una entrada a los toros. Por ese precio me ponen a Bisbal y les denuncio. (He visto la noria desde el avión, ahí plantada, en Merrion Square. Se veía toda la ciudad como si fuera una maqueta. Y los montes de alrededor como los mapas en relieve que acariciaba de chinorri -claro, hay que ser muy rarito de pequeño para llegar aquí de mayor-). Luego volví hacia el río mientras los fuegos sobresalían entre las casas bajas, se reflejaban en los edificios de cristal y hacían saltar todas las alarmas. Los irlandeses estaban borrachos, berreaban más que nunca, me saludaban guturalmente al cruzarse conmigo (¿ves? idioma universal). Manadas de menores portaban botellas de vino medio vacías o medio llenas, depende, y lucían una envidiable resistencia al frío con esas minifaldas y sin medias (yo, a su lado parecía el tío Poto o un muñeco de nieve, con el moquillo colgando). También se lleva mostrar un poco de tripita entre el pantalón y la camiseta independientemente de cuál sea tu talla (me apunto) y ponerse unas pestañas falsas encima de una base de Titanlux. En fin, todo muy bonito, muy tierno y muy tranquilo, todo para mi álbum, pero nada que merezca vuestro tiempo.
Vuelvo. Besos.
VUELVO. BESOS.
Volvió a salir el sol. Salió sobre los vivos y sobre los muertos. Lo primero que hice fue levantarme muchas horas más tarde de lo que había planeado. Lo segundo, dejarme mis múltiples mapas, llenos de rutas y visitas, en la habitación. También me dejé el teléfono de la rubia.
Dicen los folletos que lo mejor de Irlanda es su gente. En el autobús, unos hollingacitos abrieron la ventana de emergencia, el conductor paró y les echó a la calle en medio de una carretera, entre las risas y los comentarios zaherientes de la concurrencia. Acto seguido, un tipo grandote se puso a imitar la voz de una ancianita, mientras las treceañeras de mi lado le hacían los coros a gritos. La gente grita mucho por aquí. Y yo que sé, es todo, la chica de la hamburguesería te coge la mano para darte el cambio, la chica de la tienda se ríe estrepitosamente ("¿tienes la camiseta que dice everybody loves an irish girl?", "really? everybody? you too?"), y, asombrosamente, las camareras de los pubs del centro te sonríen. A ver, contextualicemos, Irlanda es un país con una población de poco más de tres millones y medio. Cada año lo visitan 6 millones de turistas. Supongo que casi todos tendrán que pasar por Dublín. Y no creo que haya muchos que no se tomen una pinta en Temple bar. Y aún así, las camareras te sonríen como diciendo "pobre". De verdad que les hace gracia que pronuncies así y sonrías con cara de bobo.
Lo primero que hice fue pasarme por el centro James Joyce. Hay una sala donde se reunía con su amigo León (el rey de la selva) para discutir cómo complicar las páginas de El despertar de Finnegans que escribía por la mañana. Curiosa forma de trabajar. Había una mesa y unas sillas, el sol entraba por los ventanales, y si encendías un cassete Joyce en persona te leía un capítulo, con un acento de irlandés guasón que a veces hablaba lentamente para luego subir el ritmo como en una ennumeración. Me quedé con la frase de un póster: "¿Tú qué hiciste en la gran guerra? Yo estaba escribiendo el Ulises". Me la voy a poner en una camiseta para responder a los que, cargados de razón, me llaman vago. Vale, yo no he escrito el Ulises, ni siquiera lo alcanzo en cantidad de páginas (porque en calidad ni hablamos, que las comparaciones son odiosas), pero si cuela, cuela. En fin, que ahora que tengo que hacer un reportaje alusivo voy a ver si me lo termino, porque me pasa como con las series de la tele, que nunca consigo pasar del capítulo uno. De momento ya me he leído la web Ulysses for dummies, superinteresante. Si alguien ha estado alguna vez en el Bloomsday que se ponga en contacto con moi para darme información y le invito a una pinta.
Bueno, me está pareciendo un rollo todo esto que estoy contando. Voy en el avión y se me está acabando la batería. En fin, que di vueltas por Dublín, me tomé alguna que otra media pinta, una de ellas frente al Liffey con un par de guitarristas que cantaban una canción sobre el Liffey. Vi los fuegos artificiales de San Patricio desde la noria y haciendo ooooh, a la manera de mi pueblo, con todo el cuerpo, hasta que la familia de la cabina de al lado me siguió -hay que exportar las sanas costumbres, las guturales funcionan estupendamente en todo el mundo-. En la noria sonaba Sinatra, que es algo que me dio mucho que pensar. Qué diferencia de nivel con nuestros feriantes. Claro que subir a la noria también costaba lo que una entrada a los toros. Por ese precio me ponen a Bisbal y les denuncio. (He visto la noria desde el avión, ahí plantada, en Merrion Square. Se veía toda la ciudad como si fuera una maqueta. Y los montes de alrededor como los mapas en relieve que acariciaba de chinorri -claro, hay que ser muy rarito de pequeño para llegar aquí de mayor-). Luego volví hacia el río mientras los fuegos sobresalían entre las casas bajas, se reflejaban en los edificios de cristal y hacían saltar todas las alarmas. Los irlandeses estaban borrachos, berreaban más que nunca, me saludaban guturalmente al cruzarse conmigo (¿ves? idioma universal). Manadas de menores portaban botellas de vino medio vacías o medio llenas, depende, y lucían una envidiable resistencia al frío con esas minifaldas y sin medias (yo, a su lado parecía el tío Poto o un muñeco de nieve, con el moquillo colgando). También se lleva mostrar un poco de tripita entre el pantalón y la camiseta independientemente de cuál sea tu talla (me apunto) y ponerse unas pestañas falsas encima de una base de Titanlux. En fin, todo muy bonito, muy tierno y muy tranquilo, todo para mi álbum, pero nada que merezca vuestro tiempo.
Vuelvo. Besos.
lunes, 22 de marzo de 2004
DIARIO DE DUBLIN. DIA 2.
DUBLÍN ES HERMOSO CUANDO NO ESTÁS GRIPOSO
Querida Crispi:
Aquí estoy otra vez. Desde que he llegado me estoy acordando de ti, empezando por los asientos del aeropuerto y la noche tan bonita que pasamos allí. Me gustaron tanto que no me quería ir. Las imágenes que guardaba de Dublín eran las horas de fiebre en la cama del hotel y la calle en la que cogimos el bus al aeropuerto bajo la lluvia. Pero qué va, estuvimos en un montón de sitios. Hoy me acordaba de todos, me sonaban todos los pubs y todos los chiringuitos de comida basura. He pasado por el mcdonalds de O'Connell y por el pub en el que le hiciste la foto al grifo de cerveza. He pasado por el Trinity College. Te juro que lo he intentado, he hecho los deberes y me he empollado la guía, hasta me he vestido con cuidadito, un jersey luego una camisa luego un abrigo que abriga y luego una gabardina para la lluvia, he decidido que iba a visitar lo que pone que hay que visitar. Pero nada, que no tengo alma de turista, que lo único que me sigue interesando de lo que pone en el libro es lo de las tonadas típicas que cantan los borrachos en los pubs. No hay nada que me conmueva en las fachadas del Trinity College. Para el próximo viaje le diré a javierito que me dé unas clases de arquitectura, que es un entusiasta. Tampoco esta vez he conseguido encontrar la entrada a la biblioteca. Yo creo que no hay, que sólo la han visto los que estaban dentro cuando la hicieron, porque si no, no se entiende ¿Sabes que hacía sol? Pues sí, pues flipas, jajaja, hacía sol, y en agosto tú y yo luchando contra los elementos. Y cuando he salido del Trinity College adivina lo que me he encontrado. Una feria, jajaja, lo que les gustan las ferias por aquí. Tiene una noria enorme y mañana me voy a montar. Va a ser San Patricio pronto y hay un montón de cosas por aquí. ¿Te acuerdas de la Rose of Tralee? No he vuelto a ver un concurso con tan poco nivel, jamía, lo ganaba cada elementa ¿te acuerdas del escaparate con las fotos del palmarés? Pues eso. Tengo fotos de Tralee que yo creo que no has visto. Salimos borrachos bajo la lluvia, con varios gorros en la cabeza y un oso naranja en el hombro haciendo de loro. ¿Te acuerdas de que me lo regaló el tipo de la feria de la pena que le dio que fuera tan negado para sacar el premio en la carrera de camellos? ¿Cómo se llamaba ese oso? ¿Oso? He pasado por el parque que tiene la estatua de Oscar Wilde, muy cerca de donde estuvimos haciendo manitas en un banco. He pasado por un centro comercial que parece un merengue de cuatro pisos, al lado del parque ese. He entrado porque una rubia que conocí en el avión me dijo que tenía que entrar ahí a comprar algo, pero cuando he entrado ya no me acordaba de qué. Le he dicho a una chica que me hiciera una foto pensando en mandártela, porque es que estaba todo el rato acordándome de ti, a ver. Ahora me parece una tontería, porque en ese sitio no estuvimos. Ya me haré otra más significativa. Me he comprado una cámara de usar y tirar, cada vez las hacen mejores, pero yo cada vez salgo peor en las fotos, hum, la edad. Cumplo un montón el 26, estás invitada. Bueno, pues eso, que me aburría un poco haciendo el turista. Cuando me aburro es peor, porque empiezo a pensar maldades. Hay un sitio en el sur del que dice la guía que no hay que pasar por allí, porque se cometen delitos relacionados con las drogas. ¿Qué delitos serán esos? ¿Robar drogas es delito? ¿Será agredir a alguien tirándole un chinazo a la cabeza? ¿Será que las venden? No sé, habría que investigarlo. También he descartado atracar el banco de Irlanda, porque tienen cañones. Al final me he decidido por mezclarme con la población, pero tampoco he tenido mucho éxito. Por la calle sólo se me ha acercado una negra muy rara que antes de hablar conmigo estaba hablando sola. Me ha preguntado la hora. Tres veces. Se ve que la pronunciación del número seis la tengo que repasar. Estoy supertorpe. Todo es más difícil sin tenerte de sherpa. Y siempre miro al lado que no es cuando cruzo las calles, ya sabes. Eso sí, he descubierto otra cosa de Dublín que me gusta. La última vez, por supuesto, ni me fijé, pero ahora me gustan las dublinesas. Tienen cara de ser muy simpáticas. Cada diez pasos te cruzas con una que lleva un vestido rojo o unos tacones altísimos como si nunca se hubiera puesto un vestido rojo ni unos tacones. Parecen disfrazadas o debutantes o chicas de pueblo que han venido a una boda. Lo bueno es que estoy en un hotel que tiene de tó, que comparado con los nidos de ratas crujientes y los albergues de ocho literas de la otra vez, pues gana mucho. El email te lo quería mandar desde un ciber, pero no funcionaba el hotmail. Luego, desde aquí, pero aunque he venido a una presentación de un hotel hipertecnologizado no va la conexión. Y con el grado de entendimiento que tengo con los de recepción, como les llame para comentárselo me suben un sandwich de atún. Creo que te lo mandaré desde allí, en cuanto llegue. El hotel es inteligente, que a mí me parece muy bien, pero lo importante no es lo listo que sea si no de parte de quién está. Si toda esa inteligencia la va a usar contra mí, pues casi que prefiero una pensión tonta. Por ejemplo, cuando sacas algo de la nevera se activan unos sensores y se marca directamente en tu factura. Ya me debo de haber bebido el minibar entero, porque me traía unas birritas y en algún sitio se tienen que enfriar. Estoy como Indiana Jones, calculando el peso para hacer el cambio rápido y que no salten los cinco euros de cada puñetera botellita. Superestresante, un sinvivir, me tienen controladísimo. La habitación tiene muchos espejos, un teclado inalámbrico que no funciona y una decoración minimalista, sobre todo en el baño, pero no sé con qué fin. He cenado un kebab y me han subido el desayuno a la cama. Tenías que marcar en una lista las cosas que querías y me he dejado un par de espacios sin cruz, para que no haya habladurías en conserjería. Me he subido en un autobús de dos pisos. Se veía el atardecer entre las nubes, había luz y ¡sol!. Me he comprado una guía buenísima, con 500 direcciones dublinesas, y mañana voy a ir a algunos sitios, como una tienda de ropa pastillera de segunda mano. Me he comprado un bono de autobús para todo el día y me voy a ir todo lo lejos que pueda, espero no bajarme en el barrio equivocado. Si es así, te lego mi biblioteca de guías turísticas afanadas. También quiero ver la National Gallery y quizás busque otra vez la entrada de la biblioteca del Trinity. Como va a ser San Patricio ahora habrá música callejera y fuegos artificiales a las 6. La rubia del avión me habló de un par de pubs, uno superelegante y otro cutrillo y con música en vivo. También me dio su número de móvil, pero no sé si llamarla. Si me canso de pasarme el día solo, llamo. Ah, y para un reportaje me voy a hacer la ruta que se hace en el Bloomsday, o sea la que hace el protagonista de Ulises de Joyce, que empieza bañándose en el río y termina en los prostíbulos de la zona chunga. Así que, si no nos vemos te lego etc. Te voy a comprar una camiseta que te va a gustar. Una razón más para que nos veamos, al menos una vez. Insisto enérgicamente. Es verdad que no te escribo ni te llamo, igual que tú a mí, pero mira que pedazo de carta, vale por unas cuantas ¿no?. Es una tontería pensarlo ahora, pero ¿sabes? si volviera al cruce ese, junto a la iglesia de Killarney, tiraría con la bici para la derecha, justo detrás de ti. Supongo que tú no harías lo contrario, que eres muy cabezona, pero yo ahora sí. Qué tontería ¿no?
Un beso.
PD: No es que estemos en época de revivals, pero chica, es que esto parece que va por rachas y por barrios. Este fin de semana mi hermana ordenó sus papelotes y apareció el libro de Bonilla, Partes de guerra. En su primera página escribí:
Vestida, en tu bañador
azul, hundirás el agua,
y saldrás desnuda, amor ;
que el mar sabe lo que hace
para que te quiera yo.
Está datado en Cádiz, el 11 de septiembre de 2002.
DUBLÍN ES HERMOSO CUANDO NO ESTÁS GRIPOSO
Querida Crispi:
Aquí estoy otra vez. Desde que he llegado me estoy acordando de ti, empezando por los asientos del aeropuerto y la noche tan bonita que pasamos allí. Me gustaron tanto que no me quería ir. Las imágenes que guardaba de Dublín eran las horas de fiebre en la cama del hotel y la calle en la que cogimos el bus al aeropuerto bajo la lluvia. Pero qué va, estuvimos en un montón de sitios. Hoy me acordaba de todos, me sonaban todos los pubs y todos los chiringuitos de comida basura. He pasado por el mcdonalds de O'Connell y por el pub en el que le hiciste la foto al grifo de cerveza. He pasado por el Trinity College. Te juro que lo he intentado, he hecho los deberes y me he empollado la guía, hasta me he vestido con cuidadito, un jersey luego una camisa luego un abrigo que abriga y luego una gabardina para la lluvia, he decidido que iba a visitar lo que pone que hay que visitar. Pero nada, que no tengo alma de turista, que lo único que me sigue interesando de lo que pone en el libro es lo de las tonadas típicas que cantan los borrachos en los pubs. No hay nada que me conmueva en las fachadas del Trinity College. Para el próximo viaje le diré a javierito que me dé unas clases de arquitectura, que es un entusiasta. Tampoco esta vez he conseguido encontrar la entrada a la biblioteca. Yo creo que no hay, que sólo la han visto los que estaban dentro cuando la hicieron, porque si no, no se entiende ¿Sabes que hacía sol? Pues sí, pues flipas, jajaja, hacía sol, y en agosto tú y yo luchando contra los elementos. Y cuando he salido del Trinity College adivina lo que me he encontrado. Una feria, jajaja, lo que les gustan las ferias por aquí. Tiene una noria enorme y mañana me voy a montar. Va a ser San Patricio pronto y hay un montón de cosas por aquí. ¿Te acuerdas de la Rose of Tralee? No he vuelto a ver un concurso con tan poco nivel, jamía, lo ganaba cada elementa ¿te acuerdas del escaparate con las fotos del palmarés? Pues eso. Tengo fotos de Tralee que yo creo que no has visto. Salimos borrachos bajo la lluvia, con varios gorros en la cabeza y un oso naranja en el hombro haciendo de loro. ¿Te acuerdas de que me lo regaló el tipo de la feria de la pena que le dio que fuera tan negado para sacar el premio en la carrera de camellos? ¿Cómo se llamaba ese oso? ¿Oso? He pasado por el parque que tiene la estatua de Oscar Wilde, muy cerca de donde estuvimos haciendo manitas en un banco. He pasado por un centro comercial que parece un merengue de cuatro pisos, al lado del parque ese. He entrado porque una rubia que conocí en el avión me dijo que tenía que entrar ahí a comprar algo, pero cuando he entrado ya no me acordaba de qué. Le he dicho a una chica que me hiciera una foto pensando en mandártela, porque es que estaba todo el rato acordándome de ti, a ver. Ahora me parece una tontería, porque en ese sitio no estuvimos. Ya me haré otra más significativa. Me he comprado una cámara de usar y tirar, cada vez las hacen mejores, pero yo cada vez salgo peor en las fotos, hum, la edad. Cumplo un montón el 26, estás invitada. Bueno, pues eso, que me aburría un poco haciendo el turista. Cuando me aburro es peor, porque empiezo a pensar maldades. Hay un sitio en el sur del que dice la guía que no hay que pasar por allí, porque se cometen delitos relacionados con las drogas. ¿Qué delitos serán esos? ¿Robar drogas es delito? ¿Será agredir a alguien tirándole un chinazo a la cabeza? ¿Será que las venden? No sé, habría que investigarlo. También he descartado atracar el banco de Irlanda, porque tienen cañones. Al final me he decidido por mezclarme con la población, pero tampoco he tenido mucho éxito. Por la calle sólo se me ha acercado una negra muy rara que antes de hablar conmigo estaba hablando sola. Me ha preguntado la hora. Tres veces. Se ve que la pronunciación del número seis la tengo que repasar. Estoy supertorpe. Todo es más difícil sin tenerte de sherpa. Y siempre miro al lado que no es cuando cruzo las calles, ya sabes. Eso sí, he descubierto otra cosa de Dublín que me gusta. La última vez, por supuesto, ni me fijé, pero ahora me gustan las dublinesas. Tienen cara de ser muy simpáticas. Cada diez pasos te cruzas con una que lleva un vestido rojo o unos tacones altísimos como si nunca se hubiera puesto un vestido rojo ni unos tacones. Parecen disfrazadas o debutantes o chicas de pueblo que han venido a una boda. Lo bueno es que estoy en un hotel que tiene de tó, que comparado con los nidos de ratas crujientes y los albergues de ocho literas de la otra vez, pues gana mucho. El email te lo quería mandar desde un ciber, pero no funcionaba el hotmail. Luego, desde aquí, pero aunque he venido a una presentación de un hotel hipertecnologizado no va la conexión. Y con el grado de entendimiento que tengo con los de recepción, como les llame para comentárselo me suben un sandwich de atún. Creo que te lo mandaré desde allí, en cuanto llegue. El hotel es inteligente, que a mí me parece muy bien, pero lo importante no es lo listo que sea si no de parte de quién está. Si toda esa inteligencia la va a usar contra mí, pues casi que prefiero una pensión tonta. Por ejemplo, cuando sacas algo de la nevera se activan unos sensores y se marca directamente en tu factura. Ya me debo de haber bebido el minibar entero, porque me traía unas birritas y en algún sitio se tienen que enfriar. Estoy como Indiana Jones, calculando el peso para hacer el cambio rápido y que no salten los cinco euros de cada puñetera botellita. Superestresante, un sinvivir, me tienen controladísimo. La habitación tiene muchos espejos, un teclado inalámbrico que no funciona y una decoración minimalista, sobre todo en el baño, pero no sé con qué fin. He cenado un kebab y me han subido el desayuno a la cama. Tenías que marcar en una lista las cosas que querías y me he dejado un par de espacios sin cruz, para que no haya habladurías en conserjería. Me he subido en un autobús de dos pisos. Se veía el atardecer entre las nubes, había luz y ¡sol!. Me he comprado una guía buenísima, con 500 direcciones dublinesas, y mañana voy a ir a algunos sitios, como una tienda de ropa pastillera de segunda mano. Me he comprado un bono de autobús para todo el día y me voy a ir todo lo lejos que pueda, espero no bajarme en el barrio equivocado. Si es así, te lego mi biblioteca de guías turísticas afanadas. También quiero ver la National Gallery y quizás busque otra vez la entrada de la biblioteca del Trinity. Como va a ser San Patricio ahora habrá música callejera y fuegos artificiales a las 6. La rubia del avión me habló de un par de pubs, uno superelegante y otro cutrillo y con música en vivo. También me dio su número de móvil, pero no sé si llamarla. Si me canso de pasarme el día solo, llamo. Ah, y para un reportaje me voy a hacer la ruta que se hace en el Bloomsday, o sea la que hace el protagonista de Ulises de Joyce, que empieza bañándose en el río y termina en los prostíbulos de la zona chunga. Así que, si no nos vemos te lego etc. Te voy a comprar una camiseta que te va a gustar. Una razón más para que nos veamos, al menos una vez. Insisto enérgicamente. Es verdad que no te escribo ni te llamo, igual que tú a mí, pero mira que pedazo de carta, vale por unas cuantas ¿no?. Es una tontería pensarlo ahora, pero ¿sabes? si volviera al cruce ese, junto a la iglesia de Killarney, tiraría con la bici para la derecha, justo detrás de ti. Supongo que tú no harías lo contrario, que eres muy cabezona, pero yo ahora sí. Qué tontería ¿no?
Un beso.
PD: No es que estemos en época de revivals, pero chica, es que esto parece que va por rachas y por barrios. Este fin de semana mi hermana ordenó sus papelotes y apareció el libro de Bonilla, Partes de guerra. En su primera página escribí:
Vestida, en tu bañador
azul, hundirás el agua,
y saldrás desnuda, amor ;
que el mar sabe lo que hace
para que te quiera yo.
Está datado en Cádiz, el 11 de septiembre de 2002.
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