martes, 22 de noviembre de 2011

No seas tonto

Yo digo:
ay
qué mal
pobre
¿sabes que yo no era así? nunca pensaba en el futuro

Ella dice:
pobre quién?

Yo digo:
pobre tú, que te he tocado yo

Ella dice:
jajaja

Yo digo:
en el momento en que estoy como una carraca, además

Ella dice:
yo también estoy como una carraca ahora mismo
pero te voy a decir una cosa

Yo digo:
dila

Ella dice:
soy una tía increíble
no vas a volver a conocer nunca en tu vida a nadie como yo

Yo digo:
allí en el fondo de mi estulticia, lo sé

Ella dice:
nadie que te quiera tanto como te voy a querer yo, que te trate ni la mitad de bien ni que te vaya a hacer la mitad de feliz
ni nadie que te vaya a entender tanto
ni nadie que vaya a coger tus sueños y que quiera ayudarte sinceramente a que los cumplas
no seas tonto, házte un favor
deja de comerte la cabeza
deja de decirme chorradas

miércoles, 16 de noviembre de 2011

La fiesta iba bien

La fiesta iba bien. Había conocido a Delia y a Carmen y a Mireia y a Nacho y creo que a Álvaro. Y habían venido Guillermo y Emilio y el otro Nacho y más. Estaban allí, delante de mí, hablando en la barra. Tenía enfrente a toda esa gente y estaba sujetándome las hipérboles para no decirles del todo lo que pensaba de ellos.
Y entonces se me cruzó una pelirroja. Le conté lo que a todas las pelirrojas: que mi ex lo era, que son diabólicas. Enseguida empezamos a hablar de sexo. Ella forzaba el papel de ingenua guarra. Tanto que pensé que estaba loca. Una loca ingenua guarra vitalista con la que me apetecía cada vez más dar unos saltos en la cama. En la suya, porque quería ver su habitación. Todo iba bien, María y Javi y la bici de Javi sentados en el suelo; la pelirroja concentrada en lo que yo decía. Todo iba bien, y por si acaso todo pensaba seguir yendo bien, recordé que tenía algo de coca de ayer (que no caduca) en algún bolsillo. Qué coño, sólo una, sin pasarse. Fui, volví. A la pelirroja le habían crecido las tetas y se había convertido en un incauto súcubo al que ya no entendía del todo. Javi y María estaban intentando mediar en una bronca de pareja de dos desconocidos. Las cosas no habían empeorado demasiado, todavía se podía salvar la noche si me portaba con corrección. Pórtate bien. Tetas. Concéntrate en eso. Sabes hacerlo.
Y después pensé, mejor que no, y fui a meterme un poco más, después de todo, esto no está mal. No está mal. Volví, me senté en el bordillo con Javi y María que ya habían conseguido elevar la bronca de la pareja a nivel cataclismo. Me levanté y me acerqué a la pelirroja, que para entonces era Scarlett Johanson con una toallita en la Casa de los Espejos y me dijo: se te ha debido de caer esto. Mi turulo.
- Bueno, esto no… que va, que va, si yo esto no… vamos, que no lo he visto en la vida, que a mí estas cosas no… no me van, ni me van ni me vienen, en fin, que es que no sé ni lo que es ni para qué sirve. Además, ¿que por qué va a ser eso mío? ¿eh?
La pelirroja desenrolló con dulzura o paciencia mi tarjeta de visita:
- Porque pone tú nombre.