miércoles, 17 de abril de 2013

La Edad de Hielo


LA EDAD DE HIELO

Era un día cualquiera
En que éramos el centro
del universo
Yo vivía en el tuyo
Tú en el mío
Tú en cada palabra
Leías harmonía
Y un fuego inextinguible
O eso me decías
Cada caricia tuya
Me alimentaba a mí

Y de pronto fue un viaje
O dos viajes
Y fue un reencuentro
Los nuevos ojos fríos
Como nunca los vi
Cuando me reflejaban
Querías alejarte
No encontré un argumento
Para decirte no
Sabía que te esperaba
Un mejor sitio
En cualquier otra parte
Donde no estaba yo
Lo venía sabiendo
No quería saberlo

Pero tus ojos fríos
Eso no lo esperaba

Pasaron las semanas
Y el hielo fue adueñándose de todo
Congelado aterido
Alcé la voz tratando de entenderlo
Quise anular el frío
Con una manta sucia
Y hallé los resultados
Esperables

Inflexible es el hielo

Qué hubieras hecho tú
Por un suspiro
Que trajera el calor

Usé las herramientas que no eran
Y el frío siguió creciendo
Ahora empezó a extenderse
Hacia el pasado
Donde yo también era
Al parecer
Un témpano insensible
Que trajo el hielo al mundo

Qué hubieras hecho tú
Enloquecer tal vez
Quizá apretar los dientes
Vender caro el recuerdo
Que era lo que quedaba
La única foto nuestra

Lo que aprendimos juntos
Me dijiste
Eran tan sólo abrazos
Que yo jamás quería
Salvo alguno que otro
Utilitario
Lo que me enamoraba
De cuando eras de fuego
Eran sólo molestias
A mis ojos
Según lo recordabas

Encontraste otro fuego
Y para sostenerlo
La receta era fácil
Hacer un sacrificio
Alguien de tu pasado
Alguien que te ignoraba
Te decías
Y sus palabras torpes
Tu mirada heladora
Sobre un año de amor
Para que todo fuera
De lo más natural

Qué hubieras hecho tú
Salvo seguir el guión
Andar por el camino
Tan marcado tan firme
Con pasos indecisos
Sobre el rastro de nieve
Como un torpe animal
A punto de extinguirse
A punto de extinguirse
Y no lo sabe
Buscando algún refugio
En una glaciación

martes, 16 de abril de 2013

La goma de borrar el amor

Si es que tenemos alma
estará hecha también
de amor que compartimos,
inmutable en el tiempo,
Eterno, allá en el fondo.
Me niego a hacer posible
reescribir lo que fuimos,
y convertir ahora
a mis besos de entonces
en un gesto de hastío
que no estaba en mis besos.
Ellos flotan allí,
no dejan de existir
si nadie los recuerda.
Son bien poco.
Fue bien poco el big bang,
la explosión creadora
y nadie estaba allí.
Es bien poco el amor.
Es bien poco este último abrazo.
Soy bien poco
con la persiana abierta
buscando no sé bien
qué en el cielo.
Somos sólo un chispazo.
Me niego a pretender
que yo no estoy en ti
que tú no estás en mí
que no estuvimos
que no estaremos siempre
donde fuimos.
En aquella minúscula
esquinita del tiempo.

lunes, 8 de abril de 2013

A coscorrones



Hace unos días nos hablábamos con cariño, ella me pedía fotos para no borrar nada, yo las ordenaba para que no se me perdieran. Era la continuidad natural de un año y medio en el que habíamos creído el uno en el otro por encima de todas las cosas, por encima, sí, de la realidad que, a coscorrones, nos iba imponiendo cada vez más límites. Es posible que ya no nos veamos mucho, es posible que ya no nos veamos más. Seguro que nos merecíamos otra despedida, la que se merecían los chicos sentados en el portal de su casa aquella noche, acariciándose con la mirada y con las palabras, abrazándose sin besarse. O sin irse tan lejos, los que se amaban hace unos meses en la cabaña entre la nieve alpina. Eran días como esos los que se alzaban brillantes y hacían que todas las dudas parecieran tan poca cosa y que valiera la pena haber llegado hasta allí.
Yo no quiero creerme que seamos estos, porque no lo somos, porque somos aquellos otros, sólo que hoy estamos abrumados y confundidos. Prefiero, cada vez que piense en ella, susurrarle desde lejos, una vez más, su frase bálsamo: "todo va a salir bien". Y que funcione como un sortilegio para que todo, algún día, acabe estando bien.

viernes, 5 de abril de 2013

EN CUALQUIER FIESTA


EN CUALQUIER FIESTA
Mucho mejor acordarse del remoto principio, del beso aquél, de las rodillas eléctricas, de algún que otro momento inmaculado, como el polvo en la playa de Cádiz. Cuando pase un tiempo, quizás seamos capaces de extrañarnos con ternura, tal vez nos encontremos en alguna fiesta y lo que reconozcamos el uno en el otro no sean los estúpidos malentendidos de los que nos alimentamos ahora, sino el brillo del deseo con el que no podíamos dejar de mirarnos, la sonrisa que te quitaba a mordiscos en cuanto bajabas del tren.
Sé que cuando nos veamos y seamos los próximos mezclados con un poco de los de entonces nos vamos a reconocer enseguida. Dejémoslo estar. Mejor nos vemos allí.