viernes, 22 de abril de 2022

Tú estarás muy buena, pero yo he leído a Faulkner

Todo es el punto de vista.

Por ejemplo, soy un dios, lo que pasa es que se me olvida mucho. Creo mundos cuando escribo y quien no se entusiasma al leerme es que no puede entenderlo, no sabe, no lo tiene. Sobrevuelo a toda la gente de este garito, de esta ciudad, en ocasiones, de este mundo. Veo las cosas como son, porque las veo desde arriba, desde fuera, todo es de cristal para mí. Y ni siquiera lo entienden cuando se lo explico (¿por qué lo hago?) hasta que me convenzo de que seré yo el equivocado. Pero no lo soy.

Por ejemplo, sé de siempre que las relaciones son la mentira universal, que sólo me alejan de la hoguera que soy, que sólo me castran, que me dedicaré a hacerlas felices e iré dejando ahí la incandescencia sagrada que me pertenece. Que nadie va a entender de verdad lo que quiero hacer, sólo van a isuponer que algo de mi brilli terminará espolvoreándolas, pero no imaginan la escala del fulgor, porque los sistemas con que lo miden, las materias con que lo comparan, son de otro planeta. El mío nunca lo han pisado. Cuando se trate de follar, diré que tengo un millón de euros en el banco, qué más da, esa es la métrica que quieren oír. Cuando se trate de otra cosa, me recordaré que he renunciado a todo, como un cartujo, por algo, y que no voy a regalarme ahora por las migajas sólo porque fuera esté lloviendo y buah.

El punto de vista lo es todo: recuerda desde dónde escribir.

jueves, 14 de abril de 2022

En una sola encarnación nos da tiempo a convertirnos en nuestros propios fantasmas, que recuerdan de cuando existían lo rico que sabía y olía todo; el ruido y las ganas de lo siguiente. Ectoplasmas que miran todo eso, la vida, desde el otro lado.

miércoles, 13 de abril de 2022

Disneylandia todos los días (posible título)

En el duermevela no recordaba el nombre de mi madre. Me salía Lolita, pero me sonaba raro. Loli, era Loli y me ha costado llegar a Loli. Así la llamaban sus amigas, sus hermanos, ¿su madre? Sí, seguro que su madre también. Tengo un puñado de recuerdos de ella, estuve 19 años con ella, que como fueron los primeros se supone que cuentan más, que se graban del todo. Pero también están lejos y muchos se quedaron donde no tenía lo que en el cole llamaban "uso de razón". Resulta que no sé si la conozco, pero me estaba preguntando si me conocía ella a mí. Recuerdo estar los dos en el balcón mirando los tejados de la ciudad, los montes alrededor, desde el octavo piso. ¿Estábamos en silencio mirando el atardecer? ¿Puede que por eso me gusten tanto todos los atardeceres? ¿El mejor momento de mi vida, el de más paz fue cuando me acariciaba el pelo y la nuca apoyado sobre su orejero, ese sillón que tuvo tantas ganas de tener? Puede que por eso me enganche a las chicas que me acarician la nuca o que potencialmente quizás algún día lo hagan. ¿Éramos dos desconocidos?

Me paso la vida haciendo cosas que ocupen mi cabeza para no pensar, porque para mí pensar es recordar y recordar es un dolor, porque los recuerdos están hasta arriba de quienes no están, que cada vez son más, y más importantes, porque ya no está casi nadie. Así que ahora juego al póker, pero antes bebía de más o leía compulsivamente o me enganché a series sin descanso, o a las tragaperras, con la poca épica que tiene eso. En los mejores casos, he escrito, pero supongo que eso no me desengancha de los recuerdos, porque casi nunca es el método que elijo.

David me decía que me ahorrara lo del sicólogo y que le invitara a una caña y le contara las cosas a él, que era más barato. Ahora David tiene una novia nueva y quiere que funcione. Solo le vi unos minutos, pero está claro que quiere que funcione, no quiere equivocarse ni dar un mal paso. ¿Estuve yo así este verano? Exactamente así. Supongo que lo alternaba con mi fatalista “las cosas se terminan y no hay nada que hacer, así que no lo sufras”. Pero sí, estaba viviendo en ella, en su piel, por lo que recuerdo. Y era la manera más efectiva de no recordar, estuve todo el rato mirando al frente, mirando alrededor, viendo. Fue un relámpago, con todos los componentes de un relámpago, como lo que tienen de inesperado. No sé de dónde vino ni lo sabré nunca, porque, con los relámpagos y con los chistes pasa que si les buscas la explicación te dejas fuera lo que los hace ser lo que son: la chispa. 

“Piensas que las relaciones son Disneylandia” fue su despedida. Pues claro, fue el recreo de mis campos de concentración habituales, abrir los ojos por fin, ver a alguien que además me veía. Disneylandia todos los días (posible título). Pero no, no es una broma, no ha tenido nada de ligero y, cuando cerraron el parque y me sacaron de allí a empujones, todas las veces en las que me han expulsado de todas las disneylandias volvieron conmigo. Y va siendo hora de dejar de decir y decirme que todo está más o menos bien, que no es como la otra vez, porque llevo ya meses viviendo en una partida de póker continua donde no hay que pensar, no se recuerda, no duele. La vida va pasando y no la quiero vivir. Hoy me he levantado con un dolor en el pecho y habrá que llamar al médico y pedir las pastillas aquellas antes de que se vaya todo al carajo definitivamente. Habrá que amortiguar el efecto de todos los recuerdos de todos los tiempos para aprender a vivir fuera de Disneylandia otra vez.

lunes, 29 de noviembre de 2021

con tus piernas ardiendo en el salpicadero 


Voy a aguantar lo que me eches,

No me iré así -le dije-

Porque vale la pena

Aunque no suene demasiado sexy.

 

No me dejes estropearlo

-eso me dijo-.

 

Yo voy a levantar un parapeto

Insuperable para tu fuego amigo

-eso no se lo dije-

 

Yo voy a pelear contra demonios míos

No les alentaré ni daré cuerpo

Ni les voy a prestar los argumentos

-eso sí que nunca me lo dijo-

 

Ahora

Pienso mucho en la muerte,

Aunque no suene demasiado sexy