NOCHE DE BODA
"¿Qué quieres para esta noche?". "Drogarme, cenar como un romano (de los de la caída del imperio) y dormir acompañado". "¡Imposible! Eso son tres deseos...!" Pues yo lo quiero todo a la vez. Y rapidito.
La chica del vestido rojo me sonrió. Hablaba por un móvil que me habían prestado. Con Cris. "Bueno, no te preocupes por mí, me han sentado al lado de una chica muy buena chica, que me contaba la última visita que le hizo a su hermana al convento, y las ganas que le daban de quedarse". Luego le dije que entre todas las posibles candidatas era ella la que iba ganando, al menos hasta la primera bofetada. "Tranquilo, no hacen falta bofetadas, si yo me explico muy bien con la mirada o con palabras". Vale.
Pero estábamos con la rubia del vestido chino. La habrían hablado ya de mí, como a mí de ella. Estudiaba periodismo. Así que cuando le contaba a la novia que se iba porque tenía las lentillas y vivía en Pozuelo y se quedaba sola, me acerqué para garantizarle que iba a estar acompañada. Y nos sonreímos. Y no se fue. Y, al parecer, yo ya tenía el 50% conquistado con un par de sonrisas y una frase. Me quedé con ella y resultó ser mucho más. Con esa forma de hablar tan anti pija (¿a cuántas chicas he conocido ultimamente en una fiesta con esta característica?) y con el piercing en la lengua y ese otro en el ombligo, y su inteligencia y su entusiasmo al hablar de cualquier cosa. Y la carga de emotividad química que llevaba yo encima y el estómago centrifugando. Y la gran aportación de esas cositas naranjas, que es como si a tu lavadora en lugar de echarle Calgón le echas, directamente, cal en píldoras.
Y como encima lo quiero todo para ya, y me estaba liando un poco y no sabía como plantearle el tema, me puse a picotear aquí y allá. Hasta que la encontré sola en un escaño. "No hace falta que me hagas compañía, no te preocupes". "¿Y dónde voy a ir? Eres lo más interesante de la boda". Por supuesto, era cierto. "No, qué va, lo mismo que las otras". Soy un disperso. Dice Luis que antes de enrollarse con una chica le hace sentirse especial. Yo, aunque crea que lo es, y siempre lo son, no sé. En 2º de BUP me dieron los resultados de un test. Lo que más destacaba es que "estaba en clase como quien está tomando un café", profe dixit. Inconstante.
No sé, no sé, no sé. Soy malo malo. Es tan imposible que me llame, que si lo hace, os invito a todos a una copa. Dicen por aquí que este diario es, entre otras cosas, un relato de polvitos frustrados. Lo cierto es que follo casi todos los días. El día de la boda casi también.
Y lo peor es que sé que la culpa es de lo estúpido que soy, que prendo hogueras que no sé mantener. Y luego lo paso mal y hago estupideces todo el fin de semana, porque tengo esta sensibilidad o lo que sea. Y cuando al final del sábado pienso que no puedo ser más imbécil, me supero el domingo. Y cuando el domingo creo que no puedo caer más bajo, me termino de hundir el lunes a primera hora. Y, cuando, cabizbajo, literalmente con la cabeza entre los hombros me planteo con detenimiento el para qué y las opciones: suicidarme o buscar una novia, entonces, cuando las cosas están más feas que nunca y me doy asco, viene de no se donde un verso que me recuerda quién soy de verdad debajo de todo ese lodo: un adorador de la belleza. Sólo eso. Pero porque tampoco puedo ser otra cosa.
A ver si me explico. El tipo de la cámara de vídeo en American Beauty me parece un cretino. Y encima luego vi la versión porno, y no puedo evitar identificar al sicópata de la versión buena con el actor sin pantalones que podía hacer todas esas cosas mientras grababa... Y aún así hay cosas de ese personaje... Como lo de la bolsa de plástico. La de buenos ratos que me he pasado mirando bolsas que se pierden en el cielo. Y me parecía hermoso. Como me parecen hermosas tantas cosas cotidianas, tanta gente. Por eso me hundo yo solito. Y por eso todo es fácil y me salvo con dos versos.
Si el aire sopla blandamente/ mi corazón tiene la forma de una niña.
/////"Sigo virgen y furioso". Arthur Cravan, recién llegado a la ciudad, en una carta a un amigo/////
lunes, 28 de octubre de 2002
jueves, 24 de octubre de 2002
ESCRITURA POST AUTOMATICA
Post eso, que tengo un pedo mantenido y quería escribirte una carta, porque se me cae el alma a los pies cada vez que veo a las Supernenas secuestradas, que las tengo de fondo de escritorio. Espero que estén comiendo las papillas adecuadas y que les partas los filetitos bien pequeños para que no se les haga bola y que me devuelvas a Burbuja y que les eches ketchup en las patatas y que ni se te ocurra darles sopa ni lentejas y que no les dejes con objetos punzantes cerca de las ventanas.
Por lo demás la cena de ayer en el Ritz no estuvo tan bien sin ti, claro, además que la morcilla me sentó mal y luego me fui a ver Los lunes al sol, y me deprimí un poco, porque supongo que a casi todos los espectadores les dejó una sensación de alivio por no estar ahí, pero a mí me hizo sentir culpable, porque reforzó mi sentimiento de que no me merezco nada y soy un frívolo y eso. También es que los protagonistas me recordaban a algún buen amigo de mi pueblo. Iguales.
Y luego me leí un tebeo de Hugo Pratt a ver si se me pasaba y estuve experimentando un poco con mi propio cuerpo a ver si se me pasaba, así que me dormí a las mil y me he levantado a las dos mil. Y casi después de llegar me he ido a una comida en la que hablaba Bono, pero no el de U2. Ole, ole, Bono, tú sí que sabes dar mítines. Y me han dado ganas de votarles, aunque nunca he votado. Bueno, una vez que me obligó mi abuela, con 18 años. Me metí en la cabina, me comí un chicle, y escribí en el envoltorio: "al Pato Donald". Y esa es la única vez que he votado. Pero estaba pensando que me sentiría mejor si, en vez de tener que tratar con esta gente que me da nauseas en persona y en discurso, puedo juntarme con otros más simpáticos y que no muestren con orgullo sus repugnantes parlamentos excluyentes e inhumanos como quien enseña, orgulloso, una polla sucia y venosa de violador.
Y luego me he juntado con una poca gente encantadora. Mi compañera la rubia superatractiva que sin embargo me llama para que me una a su grupo cada vez que me ve colgado en una fiesta. O las de la agencia que lo organizaba, que cuando tienen que acercarse a alguien para comer medio a escondidas, se vienen conmigo porque hay confianza y les hablo un ratito en lo que dejan de tener la boca llena ("¿Por dónde empiezo mientras comeis? Bueno, cuando yo era pequeñito..."). Y bueno, y todo eso. Y por mí y por todos mis compañeros, que cuando llego borracho me dan cariño y cuando me meto en mi armario para ponerme una copita de ponche lima cola y se oye ruido de botellas y vasos gritan desde la otra punta "¿¡Se ha abierto el bar!?"
Y que yo no tengo un plan espectacular para hoy, pero que a lo mejor a ti se te ocurre uno que termine muy tarde y que tenga todos los ingredientes de un pisto estupendo o de una peli apasionada que pueda salir en el programa de Garci justo después de que la destripen.
Porque no le he pedido el teléfono a ninguna rubia más.
Post eso, que tengo un pedo mantenido y quería escribirte una carta, porque se me cae el alma a los pies cada vez que veo a las Supernenas secuestradas, que las tengo de fondo de escritorio. Espero que estén comiendo las papillas adecuadas y que les partas los filetitos bien pequeños para que no se les haga bola y que me devuelvas a Burbuja y que les eches ketchup en las patatas y que ni se te ocurra darles sopa ni lentejas y que no les dejes con objetos punzantes cerca de las ventanas.
Por lo demás la cena de ayer en el Ritz no estuvo tan bien sin ti, claro, además que la morcilla me sentó mal y luego me fui a ver Los lunes al sol, y me deprimí un poco, porque supongo que a casi todos los espectadores les dejó una sensación de alivio por no estar ahí, pero a mí me hizo sentir culpable, porque reforzó mi sentimiento de que no me merezco nada y soy un frívolo y eso. También es que los protagonistas me recordaban a algún buen amigo de mi pueblo. Iguales.
Y luego me leí un tebeo de Hugo Pratt a ver si se me pasaba y estuve experimentando un poco con mi propio cuerpo a ver si se me pasaba, así que me dormí a las mil y me he levantado a las dos mil. Y casi después de llegar me he ido a una comida en la que hablaba Bono, pero no el de U2. Ole, ole, Bono, tú sí que sabes dar mítines. Y me han dado ganas de votarles, aunque nunca he votado. Bueno, una vez que me obligó mi abuela, con 18 años. Me metí en la cabina, me comí un chicle, y escribí en el envoltorio: "al Pato Donald". Y esa es la única vez que he votado. Pero estaba pensando que me sentiría mejor si, en vez de tener que tratar con esta gente que me da nauseas en persona y en discurso, puedo juntarme con otros más simpáticos y que no muestren con orgullo sus repugnantes parlamentos excluyentes e inhumanos como quien enseña, orgulloso, una polla sucia y venosa de violador.
Y luego me he juntado con una poca gente encantadora. Mi compañera la rubia superatractiva que sin embargo me llama para que me una a su grupo cada vez que me ve colgado en una fiesta. O las de la agencia que lo organizaba, que cuando tienen que acercarse a alguien para comer medio a escondidas, se vienen conmigo porque hay confianza y les hablo un ratito en lo que dejan de tener la boca llena ("¿Por dónde empiezo mientras comeis? Bueno, cuando yo era pequeñito..."). Y bueno, y todo eso. Y por mí y por todos mis compañeros, que cuando llego borracho me dan cariño y cuando me meto en mi armario para ponerme una copita de ponche lima cola y se oye ruido de botellas y vasos gritan desde la otra punta "¿¡Se ha abierto el bar!?"
Y que yo no tengo un plan espectacular para hoy, pero que a lo mejor a ti se te ocurre uno que termine muy tarde y que tenga todos los ingredientes de un pisto estupendo o de una peli apasionada que pueda salir en el programa de Garci justo después de que la destripen.
Porque no le he pedido el teléfono a ninguna rubia más.
martes, 22 de octubre de 2002
DONDE HAY ESTILO HAY GARIBOLO
"Sit down & read your book". El médico se refería a La tierra baldía de Eliot, en inglés. Lo llevaba en el bolsillo, junto a las setas. Supongo que me salvó de la locura y supongo que lo entendía, porque ese rato pensaba en inglés, extraño fenómeno. El viernes Jose me contó que nuestro amigo el gallego y otro par se habían comido unas setas y ellos habían acabado en el siquiátrico y al gallego le había llegado un flash back cuando conducía y se había estazao contra nosequé y estaba en tratamiento y resultó que las setas eran mexicanas aunque se las hubieran vendido en una smart shop de aquí y que seguro que en la asociación micológica de mi pueblo las hubiesen pisado en lugar de comérselas. Yo no conté nada de mi experiencia extraestupidisensorial. El jueves me puse morado a coronitas y comida mexicana en una presentación mexicana y conocí a dos chicas de la competencia que competían en belleza (oig) a las que pedí el teléfono para invitarlas a una fiesta. Ahora sólo tengo que organizar una fiesta para invitar a las dos chicas de la competencia que compiten en mi corazón (re oig). Pero no había setas. El sábado comí en casa de mi padre y me pusieron setas, bueno, níscalos. Por la noche cenamos en una bodega, y cuando estábamos repitiendo y Fernando pidió calamares, detuve a la camarera y le dije que no, que setas, que los calamares no eran de la tierra. El sábado comí en casa de mi hermana (era fácil, sólo había que levantarse del sofá del salón y caminar 50 centímetros hasta la mesa) y me hizo setas, bueno, níscalos. Ayer comí con María Eugenia, que me ha invitado a su boda el viernes, porque nos encontramos hace unas semanas ligeramente cocidos y en plena exaltación de la amistad. Barra libre, música de los ochenta, jovencitas aspirantes a periodistas, mayorcitas algo desequilibradas pero pechugonas y ricas herederas etcétera. Comimos crepes de setas, bueno, de champiñones.
Ayer me fui a casa sin dinero. Sin móvil. Metí mi último euro en una cabina para hablar con cris, pero no estaba en casa. Tenía que escribir un reportaje para hoy sobre un sitio en el que nunca he estado y del que no tenía noticias. Y, cuando me fui, tras cogerme un pedo maligno a base de vino blanco y celebrando en la redacción el cumple de Noe (inaguantablemente atractiva), no había puesto ni la primera línea. Parecía claro que no me mandaban a Venezuela al final. No tengo casa, no he empezado a buscarla. El día 31 tengo que estar fuera del piso. Le pedí el móvil a un compañero de piso y cris me dijo que no la llamara tan tarde, que no la llamara hasta el miércoles, que estaba cansada, que no le dijera guarradas. La noche del sábado no dormí (había jurado que nunca iba a caer, pero esta vez etcétera) y el lunes me levanté a las siete. Así que estaba cansado cansado, pero no me dormía y me he vuelto a despertar a las 11 hoy. Sólo tenía un sandwich de ayer para comer.
Recordé una obra de teatro que guionicé, dirigí y protagonicé en octavo de EGB. Estaba basada en mi vida y yo me interpretaba a mí mismo con mi propio nombre. El guión lo contaba Fer, de narrador, sobre un fondo musical de "Visite nuestro bar", de los Hombres-G. Yo escenificaba lo que decía el texto, con la ayuda de unos amiguetes en distintos papeles. El libreto era el siguiente:
Vyf es el hombre que jugó toda su fortuna al rojo y salió negro. Vyf es el hombre que fue a pedir un crédito y no sólo no se lo dieron, si no que además le robaron el coche. Vyf es el hombre que fue a atracar un banco y por el camino le robaron hasta la pistola. Pero Vyf aún tiene algo en lo que confiar:
(acercándome a un kiosko y diciendo mi única frase)"¡Manolo, el Garibolo!". La respuesta del público fue entusiasta, se tiraron al suelo con mesas y sillas y eso, pero la crítica fue durilla. "¿Y para esto habéis estado ensayando toda la semana y habéis tardado tanto?", reseñó el profe de Religión y Pretecnología, el Gritidoro, si no recuerdo mal.
Hoy he llamado a un par de pisos y ya estaban ocupados. Todo el mundo tiene el teléfono apagado. "Me voy, me tengo que ir, yo que sé, estoy harto". No me voy a Venezuela, pero si me lo organizo yo me han dado permiso para pasar el puente en Lisboa. Me ha llegado la Visa. He hecho el reportaje en unas cuatro horas. Así, como suena. Se lo he mandado al redactor jefe, lo ha leído. "¿Y esto es lo que has hecho en un ratito? Escribes muy bien". No me digas esas cosas, hombre, que me pongo insoportable.
"Sit down & read your book". El médico se refería a La tierra baldía de Eliot, en inglés. Lo llevaba en el bolsillo, junto a las setas. Supongo que me salvó de la locura y supongo que lo entendía, porque ese rato pensaba en inglés, extraño fenómeno. El viernes Jose me contó que nuestro amigo el gallego y otro par se habían comido unas setas y ellos habían acabado en el siquiátrico y al gallego le había llegado un flash back cuando conducía y se había estazao contra nosequé y estaba en tratamiento y resultó que las setas eran mexicanas aunque se las hubieran vendido en una smart shop de aquí y que seguro que en la asociación micológica de mi pueblo las hubiesen pisado en lugar de comérselas. Yo no conté nada de mi experiencia extraestupidisensorial. El jueves me puse morado a coronitas y comida mexicana en una presentación mexicana y conocí a dos chicas de la competencia que competían en belleza (oig) a las que pedí el teléfono para invitarlas a una fiesta. Ahora sólo tengo que organizar una fiesta para invitar a las dos chicas de la competencia que compiten en mi corazón (re oig). Pero no había setas. El sábado comí en casa de mi padre y me pusieron setas, bueno, níscalos. Por la noche cenamos en una bodega, y cuando estábamos repitiendo y Fernando pidió calamares, detuve a la camarera y le dije que no, que setas, que los calamares no eran de la tierra. El sábado comí en casa de mi hermana (era fácil, sólo había que levantarse del sofá del salón y caminar 50 centímetros hasta la mesa) y me hizo setas, bueno, níscalos. Ayer comí con María Eugenia, que me ha invitado a su boda el viernes, porque nos encontramos hace unas semanas ligeramente cocidos y en plena exaltación de la amistad. Barra libre, música de los ochenta, jovencitas aspirantes a periodistas, mayorcitas algo desequilibradas pero pechugonas y ricas herederas etcétera. Comimos crepes de setas, bueno, de champiñones.
Ayer me fui a casa sin dinero. Sin móvil. Metí mi último euro en una cabina para hablar con cris, pero no estaba en casa. Tenía que escribir un reportaje para hoy sobre un sitio en el que nunca he estado y del que no tenía noticias. Y, cuando me fui, tras cogerme un pedo maligno a base de vino blanco y celebrando en la redacción el cumple de Noe (inaguantablemente atractiva), no había puesto ni la primera línea. Parecía claro que no me mandaban a Venezuela al final. No tengo casa, no he empezado a buscarla. El día 31 tengo que estar fuera del piso. Le pedí el móvil a un compañero de piso y cris me dijo que no la llamara tan tarde, que no la llamara hasta el miércoles, que estaba cansada, que no le dijera guarradas. La noche del sábado no dormí (había jurado que nunca iba a caer, pero esta vez etcétera) y el lunes me levanté a las siete. Así que estaba cansado cansado, pero no me dormía y me he vuelto a despertar a las 11 hoy. Sólo tenía un sandwich de ayer para comer.
Recordé una obra de teatro que guionicé, dirigí y protagonicé en octavo de EGB. Estaba basada en mi vida y yo me interpretaba a mí mismo con mi propio nombre. El guión lo contaba Fer, de narrador, sobre un fondo musical de "Visite nuestro bar", de los Hombres-G. Yo escenificaba lo que decía el texto, con la ayuda de unos amiguetes en distintos papeles. El libreto era el siguiente:
Vyf es el hombre que jugó toda su fortuna al rojo y salió negro. Vyf es el hombre que fue a pedir un crédito y no sólo no se lo dieron, si no que además le robaron el coche. Vyf es el hombre que fue a atracar un banco y por el camino le robaron hasta la pistola. Pero Vyf aún tiene algo en lo que confiar:
(acercándome a un kiosko y diciendo mi única frase)"¡Manolo, el Garibolo!". La respuesta del público fue entusiasta, se tiraron al suelo con mesas y sillas y eso, pero la crítica fue durilla. "¿Y para esto habéis estado ensayando toda la semana y habéis tardado tanto?", reseñó el profe de Religión y Pretecnología, el Gritidoro, si no recuerdo mal.
Hoy he llamado a un par de pisos y ya estaban ocupados. Todo el mundo tiene el teléfono apagado. "Me voy, me tengo que ir, yo que sé, estoy harto". No me voy a Venezuela, pero si me lo organizo yo me han dado permiso para pasar el puente en Lisboa. Me ha llegado la Visa. He hecho el reportaje en unas cuatro horas. Así, como suena. Se lo he mandado al redactor jefe, lo ha leído. "¿Y esto es lo que has hecho en un ratito? Escribes muy bien". No me digas esas cosas, hombre, que me pongo insoportable.
sábado, 19 de octubre de 2002
viernes, 18 de octubre de 2002
Cuando me desperté, Noe todavía estaba ahí. Y mi brazo sobre ella. "Chica, lo siento, has debido de dormir aterrada, ha sido mi inconsciente, que ve un bulto a mi lado en mi cama y se piensa que me pertenece". "Ya. Me voy". Hoy ha dormido Jose en mi cama. Cuando desperté, cada uno estaba en una esquina. Al menos mi inconsciente sabe lo que se hace.
Yo quiero vivir en los mundos de Yupi, como mis compis de la corbata. Yo viví con ellos. Soy un exiliado. Un ángel caído. Pa habernos matao.
Yo quiero vivir en los mundos de Yupi, como mis compis de la corbata. Yo viví con ellos. Soy un exiliado. Un ángel caído. Pa habernos matao.
martes, 15 de octubre de 2002
Después de un año sin hablar con él, y dos sin verle, llamo a un ex compañero, redactor del periódico en el que hice mis primeras prácticas, para pedirle el teléfono del viejo y estúpido amigo del que hablaba ayer.
–¿Diga?
_Gñ gñ ñam ñam
-¿Quién es?
-Hola M., soy yo, Vyf, es que estoy comiendo unas patatas.
-Ah, muy bien, que aproveche.
(y a partir de aquí, M. Y yo compartimos un ataque de risa non-stop hasta el final de la conversación)
-...y ahora un trago de cocacola para que pasen
-Me alegro de que me lo estés radiando. Gracias por llamar. Y ahora un eructito.
-Ya.
-¿Y qué? ¿Dónde estás trabajando ahora? ¿En Gominolas y Eructitos?
-Oye, no me hagas reir que está aquí al lado el director general y me está viendo escojonarme.
-Así, que te vea feliz.
-Es que la última vez me pilló con una tía en tetas en la pantalla de mi ordenador. Y te juro que estaba buscando una cosa sobre Amsterdam y apareció esto.
-Sí, es que en Amsterdam también hay eso.
-¿Qué tal la familia?
-Pues seguimos sin tener descendencia.
-Pero ya te has comprado el libro de instrucciones, ¿no?
-Sí, sí, ¿y sigues en la revista esa?
-No, la cerraron.
-¿Y esta cuánto te va a durar?
-Hombre tiene veinticinco años...
-...ya, pero eso no significa nada...
-...bueno, le doy unos meses.
-Oye cómete las miguitas de las patatas, que es donde está la sustancia y el sabor a barbacoa.
-A ver, vamos a ponernos serios, por favor, que estoy en medio de la redacción. ¿Qué tal tu carrera literaria?
-Fíjate si estará cerrada que estoy escribiendo poesía.
-Ah, muy bien, me han dicho que con eso se gana mucha pasta.
-Ya te digo.
-¿Y el Nadal?
-El Nadal se va a acabal, porque me duele mucho la espalda.
-Para ya.
-Aquí todavía guardo tu artículo de opinión (uno que no se publicó)
-Pues enséñaselo a las generaciones venideras como ejemplo de lo que se debe hacer para que no te contraten. Oye, que te llamaba para pedirte el teléfono de Chema.
-Sí, apunta, 696...
-Espera que no tengo boli.
-Menuda redacción esa sin bolis.
-Ya va.
-Puedes hacer montoncitos con los ganchitos: seis ganchitos, nueve ganchitos, seis ganchitos...
(dos minutos de llorar de risa, estoy a esto de caerme de la silla)
-Oye, Chema era de Cáceres o de Badajoz.
-De Cáceres.
-¿Y ahora dónde está?
-Creo que sigue un poco más abajo de Salamanca y encima de Badajoz.
-Joer
-Ha ido a ver a su abuelo, que está malo.
-Le voy a ofrecer un reportaje sobre Cáceres, pero a ver qué me dice, porque está muy gilipollas, y ha roto relaciones conmigo.
-Sí, a mí tampoco me quiere como antes. Ya no me enseña su tripa peluda a las cuatro de la tarde, cuando viene de comer. ¿Y tú?, ¿tienes novia formal?
-Hombre, formal no es, me pone los cuernos cada dos por tres.
-Pero seguro que la cuarta parte que tú a ella.
-Sí eso sí, pero me parece fatal.
-¿Lo suyo o lo tuyo?
-Lo suyo, claro. Lo que pasa es que vive en Barcelona.
-Ah, claro así que estais esperando a que se inaugure el AVE en el 2012 para formalizar vuestras relaciones.
-Sí, nos lo tomamos con calma.
-Y entonces tu revista...
-Pues sí, cómpratela, aunque en este número lo único que vas a encontrar mío es la sección de libros.
-Ah, asi que el viaje más largo al que te han mandado es a Espasa-Calpe.
-Ni eso, al VIPs a ver las novedades. Pero bueno, ¿hay cambios en tu vida?
-Bueno, sí, he movido un sillón porque me quitaba mucha luz. Y ayer tuvimos la revisión médica anual y decidí cambiarme de calzoncillos, que lo tenía pendiente.
-Pues suerte y que sean para bien todos los cambios.
-Gracias.
-Mira, mejor te llamo otro día porque hoy veo que no.
-Sí, sí, llámame otro día, que hacía tiempo que no me reía tanto.
Me duele el estómago de reirme, me van a sentar mal las jodías patatas.
–¿Diga?
_Gñ gñ ñam ñam
-¿Quién es?
-Hola M., soy yo, Vyf, es que estoy comiendo unas patatas.
-Ah, muy bien, que aproveche.
(y a partir de aquí, M. Y yo compartimos un ataque de risa non-stop hasta el final de la conversación)
-...y ahora un trago de cocacola para que pasen
-Me alegro de que me lo estés radiando. Gracias por llamar. Y ahora un eructito.
-Ya.
-¿Y qué? ¿Dónde estás trabajando ahora? ¿En Gominolas y Eructitos?
-Oye, no me hagas reir que está aquí al lado el director general y me está viendo escojonarme.
-Así, que te vea feliz.
-Es que la última vez me pilló con una tía en tetas en la pantalla de mi ordenador. Y te juro que estaba buscando una cosa sobre Amsterdam y apareció esto.
-Sí, es que en Amsterdam también hay eso.
-¿Qué tal la familia?
-Pues seguimos sin tener descendencia.
-Pero ya te has comprado el libro de instrucciones, ¿no?
-Sí, sí, ¿y sigues en la revista esa?
-No, la cerraron.
-¿Y esta cuánto te va a durar?
-Hombre tiene veinticinco años...
-...ya, pero eso no significa nada...
-...bueno, le doy unos meses.
-Oye cómete las miguitas de las patatas, que es donde está la sustancia y el sabor a barbacoa.
-A ver, vamos a ponernos serios, por favor, que estoy en medio de la redacción. ¿Qué tal tu carrera literaria?
-Fíjate si estará cerrada que estoy escribiendo poesía.
-Ah, muy bien, me han dicho que con eso se gana mucha pasta.
-Ya te digo.
-¿Y el Nadal?
-El Nadal se va a acabal, porque me duele mucho la espalda.
-Para ya.
-Aquí todavía guardo tu artículo de opinión (uno que no se publicó)
-Pues enséñaselo a las generaciones venideras como ejemplo de lo que se debe hacer para que no te contraten. Oye, que te llamaba para pedirte el teléfono de Chema.
-Sí, apunta, 696...
-Espera que no tengo boli.
-Menuda redacción esa sin bolis.
-Ya va.
-Puedes hacer montoncitos con los ganchitos: seis ganchitos, nueve ganchitos, seis ganchitos...
(dos minutos de llorar de risa, estoy a esto de caerme de la silla)
-Oye, Chema era de Cáceres o de Badajoz.
-De Cáceres.
-¿Y ahora dónde está?
-Creo que sigue un poco más abajo de Salamanca y encima de Badajoz.
-Joer
-Ha ido a ver a su abuelo, que está malo.
-Le voy a ofrecer un reportaje sobre Cáceres, pero a ver qué me dice, porque está muy gilipollas, y ha roto relaciones conmigo.
-Sí, a mí tampoco me quiere como antes. Ya no me enseña su tripa peluda a las cuatro de la tarde, cuando viene de comer. ¿Y tú?, ¿tienes novia formal?
-Hombre, formal no es, me pone los cuernos cada dos por tres.
-Pero seguro que la cuarta parte que tú a ella.
-Sí eso sí, pero me parece fatal.
-¿Lo suyo o lo tuyo?
-Lo suyo, claro. Lo que pasa es que vive en Barcelona.
-Ah, claro así que estais esperando a que se inaugure el AVE en el 2012 para formalizar vuestras relaciones.
-Sí, nos lo tomamos con calma.
-Y entonces tu revista...
-Pues sí, cómpratela, aunque en este número lo único que vas a encontrar mío es la sección de libros.
-Ah, asi que el viaje más largo al que te han mandado es a Espasa-Calpe.
-Ni eso, al VIPs a ver las novedades. Pero bueno, ¿hay cambios en tu vida?
-Bueno, sí, he movido un sillón porque me quitaba mucha luz. Y ayer tuvimos la revisión médica anual y decidí cambiarme de calzoncillos, que lo tenía pendiente.
-Pues suerte y que sean para bien todos los cambios.
-Gracias.
-Mira, mejor te llamo otro día porque hoy veo que no.
-Sí, sí, llámame otro día, que hacía tiempo que no me reía tanto.
Me duele el estómago de reirme, me van a sentar mal las jodías patatas.
lunes, 14 de octubre de 2002
Buscando en una vieja agenda del año pasado (la prehistoria) el teléfono de un viejo amigo con el que coincidí en un viejo periódico de una vieja ciudad y del que creo recordar que me separó una vieja historia con un viejo amor, me he encontrado un par de poemas con los que quiero hundir definitivamente la calidad literaria de esta página.
A una desconocida (creo)
Erguida en tu columna,
Han hecho una cascada de oro negro
Con tus rizos en la peluquería,
Pálida, inmóvil, ¿quién dice que estás viva?
Yo, me muero.
Rocío, la poetisa erótica
Tu mirada es un verso. Está cargado.
Tan ninfa que aún conservas
El musgo verdadero entre tu pelo.
Me dices "ya nos vemos" y me atizas
Con tu épica sonrisa, justamente,
La que usaba Caronte al recoger
A un nuevo pasajero.
Hace tiempo que no buceaba en el pasado. Es bueno para entender. Ahora entiendo por qué, probablemente, no fue tan amistoso el novio de Rocío cuando nos encontramos en el Espárrago Rock. Y lo que significará que mañana encuentre ese estúpido teléfono de ese estúpido amigo con el que tuve esa estúpida historia por culpa de ese estúpido amor viejo.
Ah, ya recuerdo. Mi vida no empezó hace dos septiembres.
A una desconocida (creo)
Erguida en tu columna,
Han hecho una cascada de oro negro
Con tus rizos en la peluquería,
Pálida, inmóvil, ¿quién dice que estás viva?
Yo, me muero.
Rocío, la poetisa erótica
Tu mirada es un verso. Está cargado.
Tan ninfa que aún conservas
El musgo verdadero entre tu pelo.
Me dices "ya nos vemos" y me atizas
Con tu épica sonrisa, justamente,
La que usaba Caronte al recoger
A un nuevo pasajero.
Hace tiempo que no buceaba en el pasado. Es bueno para entender. Ahora entiendo por qué, probablemente, no fue tan amistoso el novio de Rocío cuando nos encontramos en el Espárrago Rock. Y lo que significará que mañana encuentre ese estúpido teléfono de ese estúpido amigo con el que tuve esa estúpida historia por culpa de ese estúpido amor viejo.
Ah, ya recuerdo. Mi vida no empezó hace dos septiembres.
Ya tengo el diagnóstico. Una alucinación que amplificaba uno de mis temores, uno que no me deja dormir algunas noches. Son las veces que oigo mi corazón y me asusto pensando que va demasiado de prisa y que la voy a palmar en cuanto me duerma. Iba más deprisa de lo normal debido al cocktail politoxicómano, y la percepción alucinada era que iba a explotar. Pues vale. He tirado el resto de las setas mágicas en una papelera del aeropuerto. Aunque he traido la marihuana para mi compi Kike y las esporas que me encargó cris. Confío plenamente en que las maltrate y se le mueran. Pero vamos, que si salen las setas ya se las pueden comer los pitufos, porque lo que soy yo...
Cris se reía mucho con el relato de mi fin de semana. Bien. Sólo faltaría que me tomara en serio. Lo único que le ha cabreado es que le diera 40 euros al taxista. "Pero cristina, cariño, si yo estaba seguro de que sólo me quedaban unos minutos de vida. Quería repartir mis bienes entre la gente que había sido amable conmigo. Pensé en escribir mi testamento". "Vale, pero yo no te vuelvo a dejar pasta".
En fin, por fin en mi cuarto, frente a los espejos. No estoy tan mal.
"Bueno, cielo, creo que con esto me he quitado cinco años de vida, pero como serán los cinco últimos, como que me da igual".
Al próximo o a la prójima que me llame inteligente y/o interesante le doy dos tortas y una hostia.
Cris se reía mucho con el relato de mi fin de semana. Bien. Sólo faltaría que me tomara en serio. Lo único que le ha cabreado es que le diera 40 euros al taxista. "Pero cristina, cariño, si yo estaba seguro de que sólo me quedaban unos minutos de vida. Quería repartir mis bienes entre la gente que había sido amable conmigo. Pensé en escribir mi testamento". "Vale, pero yo no te vuelvo a dejar pasta".
En fin, por fin en mi cuarto, frente a los espejos. No estoy tan mal.
"Bueno, cielo, creo que con esto me he quitado cinco años de vida, pero como serán los cinco últimos, como que me da igual".
Al próximo o a la prójima que me llame inteligente y/o interesante le doy dos tortas y una hostia.
domingo, 13 de octubre de 2002
I WANT TO COME BACK TO MY BODY TOUR 2002
Quien lo hubiera dicho, yo, un ciudadano del mundo, como mi padre, que vio tanto cine que no podia ser otra cosa, queriendo volver a casa. "La patria es un lugar en donde dan paella los domingos". Supongo que algun dia nos reiremos de esto, de mi peregrinar horrorizado por las calles de Amsterdam, pasando continuamente por los mismos sitios, sin recordar siquiera en que pais estaba (y no exagero), explicandole al medico que "I take all the drugs", haciendo ante su gesto asombrado la interminable lista de todo lo que me meti, hablando con un negro que no me entendia "Help, I want to go to my house, in the red light district", hasta que le mire a la cara, seria y muy oscura, y me asuste tanto que sali corriendo, incapaz de pensar en espaniol, solo en mi ingles macarronico, bailando sin musica en un local de internet...
Algun dia. De momento, quiero volver a casa, echo tanto de menos las cosas familiares.
Mi patria esta en el cuerpo de Cristina
mi himno es su gemido, mi bandera
su desnudez de doce de la noche
a ocho de la maniana. Luego,
mi patria va al trabajo, yo me exilio
Quien lo hubiera dicho, yo, un ciudadano del mundo, como mi padre, que vio tanto cine que no podia ser otra cosa, queriendo volver a casa. "La patria es un lugar en donde dan paella los domingos". Supongo que algun dia nos reiremos de esto, de mi peregrinar horrorizado por las calles de Amsterdam, pasando continuamente por los mismos sitios, sin recordar siquiera en que pais estaba (y no exagero), explicandole al medico que "I take all the drugs", haciendo ante su gesto asombrado la interminable lista de todo lo que me meti, hablando con un negro que no me entendia "Help, I want to go to my house, in the red light district", hasta que le mire a la cara, seria y muy oscura, y me asuste tanto que sali corriendo, incapaz de pensar en espaniol, solo en mi ingles macarronico, bailando sin musica en un local de internet...
Algun dia. De momento, quiero volver a casa, echo tanto de menos las cosas familiares.
Mi patria esta en el cuerpo de Cristina
mi himno es su gemido, mi bandera
su desnudez de doce de la noche
a ocho de la maniana. Luego,
mi patria va al trabajo, yo me exilio
sábado, 12 de octubre de 2002
Dentro del I want to leave my body tour 2002 inauguro una seccion gastronomica con LA RECETA DEL DIA.
Un buen amo de casa sabe que la parte mas importante de una buena comida es la eleccion de los ingredientes. La materia prima debe ser fresca, rica, rica y con fundamento. Por eso hay que ser cuidadoso al comprar. Para esta receta necesitaremos los siguientes elementos:
-Marihuana. Se acerca uno al primer coffeshop que vea y pide "the strongest". Con toda probabilidad te daran white widow, que tumba a un elefante.
-Hongos alucinogenos. Al entrar en la smart shop te cercaran miles de tentaciones. Una vez mas pide "the strongest mushrooms". En ese caso lo mas probable es que salgas de la tienda con champiniones hawaianos.
-Algo parecido a la efedra. Extasis natural. Como en esto ya tienes algo de experiencia, puedes preguntar al dependiente si las Yellow Jacket son de verdad las mas fruertes. Que si.
-Vodka Yurinka, medio litro que te acompania desde espania camuflado en una botella de agua.
-Cerveza, que se puede obtener en los bares sobre la marcha.
-Y por ultimo el ingrediente sorpresa: las pastillas del viejo. No son de extasis. Probablemente sea de ketamina o de de yeso o de nada.
Una vez que lo tenemos todo, las cantidades para una persona son las siguientes: 3 porros de white widow, un punyadito de hongos, 2 Yellow Jacket, la mitad del vodka, 5 o 6 cervezas y quiza un par de las pastillas misteriosas.
La elaboracion esta al alcance de cualquiera. Solo hay que echarlas pa dentro, y tu cuerpo se encarga de hacer la mezcla, sacudido, no agitado.
La guinda de un buen banquete, como sabeis, es una buena sobremesa. En este caso, la haremos en las modernas instalaciones del hospital mas cercano, previo pago a un amable taxista de 20 o 40 euros, que no se, para que te lleve hasta alli bastante deprisita. Lo siguiente es una amena conversacion con el medico que es igualito que el de Urgencias (la serie de television) y con una enfermera de la Gestapo, que no se ablanda con nada. Los temas mas recurrentes en esa charla van a ser:
-Voy a explotar
-Mi corazon va demasiado rapido
-Voy a morir ("No, not today")
-No quiero morir
-help help help help
Por ultimo, tus amables contertulios te ofreceran como postre una minuscula pastillita de Valium, que no alimenta, pero que como es un regalo nos la tomamos.
Como veis, es una receta sencilla y al alcance de cualquiera. Hasta un imbecil podria prepararla. De hecho solo un imbecil podria hacerlo.
so stupid
PD: Si estais ahi, al otro lado, mandadme un mail o un comentario. Es el peor dia de mi vida.
Un buen amo de casa sabe que la parte mas importante de una buena comida es la eleccion de los ingredientes. La materia prima debe ser fresca, rica, rica y con fundamento. Por eso hay que ser cuidadoso al comprar. Para esta receta necesitaremos los siguientes elementos:
-Marihuana. Se acerca uno al primer coffeshop que vea y pide "the strongest". Con toda probabilidad te daran white widow, que tumba a un elefante.
-Hongos alucinogenos. Al entrar en la smart shop te cercaran miles de tentaciones. Una vez mas pide "the strongest mushrooms". En ese caso lo mas probable es que salgas de la tienda con champiniones hawaianos.
-Algo parecido a la efedra. Extasis natural. Como en esto ya tienes algo de experiencia, puedes preguntar al dependiente si las Yellow Jacket son de verdad las mas fruertes. Que si.
-Vodka Yurinka, medio litro que te acompania desde espania camuflado en una botella de agua.
-Cerveza, que se puede obtener en los bares sobre la marcha.
-Y por ultimo el ingrediente sorpresa: las pastillas del viejo. No son de extasis. Probablemente sea de ketamina o de de yeso o de nada.
Una vez que lo tenemos todo, las cantidades para una persona son las siguientes: 3 porros de white widow, un punyadito de hongos, 2 Yellow Jacket, la mitad del vodka, 5 o 6 cervezas y quiza un par de las pastillas misteriosas.
La elaboracion esta al alcance de cualquiera. Solo hay que echarlas pa dentro, y tu cuerpo se encarga de hacer la mezcla, sacudido, no agitado.
La guinda de un buen banquete, como sabeis, es una buena sobremesa. En este caso, la haremos en las modernas instalaciones del hospital mas cercano, previo pago a un amable taxista de 20 o 40 euros, que no se, para que te lleve hasta alli bastante deprisita. Lo siguiente es una amena conversacion con el medico que es igualito que el de Urgencias (la serie de television) y con una enfermera de la Gestapo, que no se ablanda con nada. Los temas mas recurrentes en esa charla van a ser:
-Voy a explotar
-Mi corazon va demasiado rapido
-Voy a morir ("No, not today")
-No quiero morir
-help help help help
Por ultimo, tus amables contertulios te ofreceran como postre una minuscula pastillita de Valium, que no alimenta, pero que como es un regalo nos la tomamos.
Como veis, es una receta sencilla y al alcance de cualquiera. Hasta un imbecil podria prepararla. De hecho solo un imbecil podria hacerlo.
so stupid
PD: Si estais ahi, al otro lado, mandadme un mail o un comentario. Es el peor dia de mi vida.
viernes, 11 de octubre de 2002
Mi cazadora fosforita y mi soledad paseante llamaron demasiado la atencion en el Barrio Rojo de ayer. Los camellos me marearon y todas las chicas de los escaparates casi rompen los cristales a base de dar con el anillo. Sin embbargo, en mi redaccion me han encargado que pregunte el precio de un servicio minimo aqui. "Es que a mi me da mucha verguenza preguntar en un sitio y no comprar". "Pues te jodes". Asi que me he decidido a darme un paseo nocturno y lento por aqui. He tenido la inspirada idea de camuflarme detras de un cucurucho de patatas con mahonesa que contrarrestara, con una imagen de respetabilidad, la pinta de yonki putero que, al parecer, arrastro por la orilla de los canales. Ha funcionado. Hoy nadie queria venderme nada, y me he paseado con cara de turista, deteniendome donde me parecia, ya contuviera el escaparate mercancia digna de Tiffany's o del todo a cien de debajo de mi casa.
Como suele pasarme con estas cosas, el zoo de cristal me ha dado un poco de pena, mas que despertarme otro sentimiento o instinto. En fin, cuando uno siente lastima es bien sabido que se situa por encima y eso siempre es bonito. Yo no soy como ellos. No soy un sucio. Soy recto, moral y digno. Ay, que bonito.
Y sin embargo (el momento de la cagada) me he topado de frente con Ella. Una morena increible. Perfecta. Con ropa interior azul, ojos negros, media sonrisa. La chica de mis suenios. Me miraba a los ojos. A mi. Con la calle llena de pervertidos que se apretaban frente a su escaparate. Quieto frente a ella, con la boca abierta, he considerado que bueno, que por que no, que tampoco tenia que renunciar a mis principios. Solo aplazarlos un poquito.
Y cuando ya estaba decidido, he caido en la cuenta de que era demasiado tarde. Tenia un cucurucho de patatas en la mano y un apestoso olor a mahonesa por todas partes.
Como suele pasarme con estas cosas, el zoo de cristal me ha dado un poco de pena, mas que despertarme otro sentimiento o instinto. En fin, cuando uno siente lastima es bien sabido que se situa por encima y eso siempre es bonito. Yo no soy como ellos. No soy un sucio. Soy recto, moral y digno. Ay, que bonito.
Y sin embargo (el momento de la cagada) me he topado de frente con Ella. Una morena increible. Perfecta. Con ropa interior azul, ojos negros, media sonrisa. La chica de mis suenios. Me miraba a los ojos. A mi. Con la calle llena de pervertidos que se apretaban frente a su escaparate. Quieto frente a ella, con la boca abierta, he considerado que bueno, que por que no, que tampoco tenia que renunciar a mis principios. Solo aplazarlos un poquito.
Y cuando ya estaba decidido, he caido en la cuenta de que era demasiado tarde. Tenia un cucurucho de patatas en la mano y un apestoso olor a mahonesa por todas partes.
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